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Jonathan ‘Bollé’, la historia detrás de un experto en car audio

Cuando se baja de su vehículo, se roba las miradas de los car audio donde participa. Esta es una historia de velocidad, sonidos, lucha, superación y éxitos.

CRISTIAN AGÁMEZ PÁJARO

25 de octubre de 2020 12:00 AM

Eso fue un 8 de diciembre. Yo entraba a trabajar a las 8 de la mañana y, pues, me fui así, amanecido. Me dormí bajando el Puente Román y me fui contra el andén, y el andén me botó contra la pared”, es el recuerdo de Jonathan Alexander Angulo Olascuaga sobre aquel año 2001, en que su vida giró drásticamente.

Tendido en el suelo, con su vida escapándose por sus venas, los dos policías que lo socorrieron lo daban por muerto y aún así lo cargaron de manos y pies hacia una patrulla. “El charco de sangre era más grande que yo y en ese tiempo no se tenía la precaución de entablillarlo a uno, ellos, como pudieron, me cargaron y me tiraron en la patrulla”, narra ahora, 19 años después.

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Jonathan junto a los trofeos que ha recibido. //Fotos: Luis Herrán.

Lo próximo que Jonathan recuerda de ese Día de Inmaculada Concepción es haber despertado en una camilla en el Hospital de Bocagrande, más de ocho horas después, y haber visto el llanto de su madre y de sus tías. “Desperté como a las 4 de la tarde. Vi a todo el mundo llorando, cuando me fui a parar, en realidad se me fue el mundo, inclusive tuve un ataque de rabia, me tuvieron que calmar”, explica. Jonathan no consiguió ponerse en pie. Tenía su espalda lesionada. No volvería a caminar.

“Desperté otra vez, como a las dos horas, más calmado y le pregunté a mi mamá qué había pasado, ella me explicó y pues desde el principio le dije que tocaba echar para adelante, que esto no había sido culpa de nadie, sino culpa mía por mi irresponsabilidad y para adelante, así fue siempre. No te voy a negar que al principio había momentos que me sentía muy deprimido, pero en realidad desde el principio pensé en ir para adelante”, señala.

Salió del hospital el 23 de un diciembre doloroso, para toda su familia. “El 24 fue un día muy triste mi familia lloraba mucho, me tocó calmarlos a mí”, detalla ahora, sentado en una silla de ruedas negra frente a su casa en el barrio El Líbano de Cartagena.

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Jonathan ha ganado varios concursos de car audio. //Fotos: Luis Eduardo Herrán.

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El accidente en el que Jonathan perdió la movilidad de sus piernas sucedió en una Honda RX 115. Él siempre, desde que tiene uso de razón, ha sido amante de las motos. “Empecé a andar en moto como a los 14 años, trabajé como mensajero para un vecino en El Campestre. Cuando estaba en esa edad, le decía a mi mamá que quería una moto y ella me decía que no, que tenía que trabajar para comprármela. Y así fue, mi primera moto fue una pasolita. Me costó en ese tiempo $100.000, la compré con mi dinero, la arreglé y la vendí por $350.000, después tuve mi segunda moto, hasta que pude comprar la moto que siempre quise, una RX 115, vinieron las modificaciones, el cilindro para que corriera más, ahí -en esa moto- fue donde me accidenté”, comenta.

Y de inmediato se interrumpe. “Aclaro algo, tengo carro por necesidad, pero ahora mismo, si yo estuviese caminando, tuviera una moto de alto cilindraje, de pronto”, añade al lado de su Toyota Corolla, cuyo capó trasero está abierto, dejando ver su potente car audio.

Y en ese tiempo en que manejó motos -sostiene- también competía en piques. “Nos íbamos para los lados de Ternera y hacíamos competencias. Ese mundo de las carreras era un mundo en realidad pesado (...) Siempre se nos metía la Policía y todo el mundo tenía que correr, porque era algo ilegal pero en realidad era algo chévere.

¿Mucha adrenalina?

-Siempre. En las competencias de moto, tú no vas manejando normal, tú te tienes que acostar en la moto y meter los cambios con la mano, se llama estilo Superman, para que la brisa no te corte la velocidad.

“A los tres meses que tuve el accidente, me provocó montarme en una moto, unos amigos me ayudaron. Un amigo se montaba conmigo, él manejaba con los pies y yo manejaba la parte de arriba. Alguna vez me monté y a mi amigo se le olvidó bajar los pies y nos caímos. Eso fue pura risa, pues siempre he sido una persona alegre”, relata.

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El padre de Jonathan saca con orgullo los trofeos ganados por el cartagenero, de 39 años, en la última década y los reúne uno a uno en la mesa del comedor. Mal contados son unos 20 reconocimientos en competencias de car audio y de carreras de autos, algo que empezó en 2010. En los últimos diez años su vida se ha transformado y ahora es uno de los sonidistas de carros más cotizados y solicitados de Cartagena. Jonathan ‘Bollé’ es su nombre en el mundo de los car audios.

“Me gustaba mucho el alcohol -relata- antes y después del accidente. Pero ya eso cambió, yo tengo diez años que no tomo, gracias a Dios. En realidad le estaba dando mala vida a mis padres y decidí dejarlo, lo dejé de un día para otro, hasta el sol de hoy ”. Ahora dedica su vida a los sonidos de los autos y a ganar premios.

¿Cómo comenzaste en esto del car audio?

- Por medio de un amigo, que también le gusta este hobby. Empecé como aficionado, me fue gustando mucho esto, y yo mismo empecé a instalar mi sonido. Inicialmente lo hice con Eduardo, un amigo, aprendí mucho de él, después me di cuenta de que podía cogerlo como un negocio y hasta el sol de hoy.

¿Recuerdas cuándo comenzaste?

- En el 2009 fue mi primera competencia, aquí, en la Plaza de Toros, me fue bien. La verdad fue muy emocionante porque la gente me apoyó mucho. Quedé de subcampeón en una competencia que es de la Iasca Colombia, que es muy importante. En el 2010 fue mi segunda competencia y ahí sí quedé campeón, en el Centro de Convenciones, fue emocionante tener un trofeo de la Iasca.

La International Auto Sound Challenge Association (Iasca) es una “asociación de marketing centrada en la exposición y el crecimiento de la industria de la electrónica móvil en todos los niveles a través de la promoción de competencias de sistemas de audio para automóviles llamadas ‘Soundoffs’ y Jonathan tiene dos trofeos de esta asociación. También tiene trofeos de los Piques 1/4 de milla de Barranquilla, donde compitió y ganó en 2014; trofeos de San Cayetano, San Juan y otras poblaciones.

¿Cuál de todos esos trofeos es el más importante?

- Todos, porque cuando tú recibes un trofeo en un pueblo o en una ciudad que no es la tuya, sientes más felicidad. Son personas que no te conocen y te están apoyando sin saber quién eres tú. Te apoyan por el sonido. Eso ha sido en muchos pueblos.

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Jonathan Angulo es experto en montaje de equipo de sonidos en autos. //Fotos: Luis Eduardo Herrán.

El apodo de ‘Bollé’ vino por una calcomanía con esa palabra que tenía en su primer vehículo, un Renault, y ahora está en las calcomanías de carros a los que instala equipos de sonido, potentes, llamativos, nítidos. “He instalado varios carros que han quedado campeones en los car audios, tengo un carro en especial que, desde que lo sacamos, ha venido ganando mucho. Es un Sandero. Le decimos El Increíble”, cuenta.

Jonathan se describe a sí mismo como una persona muy feliz, con muchos, muchos amigos que lo quieren, y tiene el empeño de hacer que los automóviles suenen cada día mejor para seguir compitiendo.

“Donde llego, no es que no se esperen el sonido, lo que no se esperan es que me baje del carro en una silla de ruedas. Se acercan a ver cómo manejo, me preguntan qué me pasó. La gente siempre me queda viendo y murmura. Es chevere, las personas me felicitan y eso me llena de satisfacción y de ganas de salir adelante”, finaliza.

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