La audacia genuina de Flavia Dos Santos

27 de mayo de 2018 12:15 AM

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Auténtica, esa palabra puede definir a la psicóloga más conocida en Colombia, y si bien no nació en el país, se adaptó de tal manera que hoy es una ciudadana más con un acento tan particular como sus actos, los cuales llevan implícita una vasta preparación.

Flavia Dos Santos no borra la sonrisa de su rostro, también es genuina, irradia lo que tiene en su interior y al hablar, desencadena toda suerte de emociones en su interlocutor, pues cualquier tema lo maneja de tal manera que envuelve, fascina.

A Colombia llegó hace doce años después de recorrer el mundo, pues su esposo, Julio Dos Santos, quien ha tenido una exitosa carrera diplomática, los trajo hasta aquí en medio de su trabajo y hoy dice que ha sido feliz en este tiempo, pues una de sus particularidades está en vivir el presente, jamás piensa en el futuro ni regresa al pasado.

Cuando decidieron quedarse lo tomaron como una apuesta un poco loca, sin embargo tenían la sensación de que no habían vivido todo lo que se requería en dos años y los hijos, entrando en la adolescencia, estaban muy bien.

Para Flavia Dos Santos, la gran ventaja de quienes han vivido recorriendo el mundo es que el trasteo es más fácil, entonces probaron con la premisa de que si no funcionaba, sencillamente empacaban maletas y se marchaban.

Aún no sabe si fue pereza para planear un nuevo viaje, o un poco de instinto que les indicó quedarse, lo importante es que les fue muy bien profesionalmente tanto a ella como a su esposo y sus hijos, Guillermo y Leticia, se convirtieron en dos “rolos” integrados perfectamente a Bogotá, al punto que se identifican más con la cultura colombiana que con la de Brasil, a donde solo van por vacaciones.

Una herramienta llamada psicología
Tomar las riendas de una carrera tan amplia no fue un problema para Flavia, que ha hecho de la psicología un vehículo para llegar a la sociedad de la mejor manera. Partió de la base de cómo es el ser humano y lo que verdaderamente lo motiva, para hacer una especialización que la identifica más allá de su innata irreverencia.

Flavia llegó para romper esquemas al hablar de sexo en televisión y radio, algo que no fue premeditado, cree que para todos fue fortuito, empezó por pura coincidencia, pues al quedarse en el país no tenía un trabajo en concreto y fue de esa manera como llegó a colaborar con un médico barranquillero que organizaba congresos y siempre la invitaba.

En una oportunidad, tras terminar un congreso de urología, se conoció el escándalo originado por el entonces gobernador de Nueva York, Eliot Spitzer, quien pagaba dinero a las prostitutas. Caracol Tv contactó al médico para que recomendara a alguien y de esta manera apareció Flavia Dos Santos en escena.

Al salir del noticiero, fue abordada por Hernán Orjuela, que era director del magazín Día a Día, extendiéndole una invitación al programa, que aceptó y a partir de allí se creó su sección, dándole la oportunidad de tratar el tema, derrumbar tabúes y mantener una relación educativa con el público.

Los espacios se fueron ampliando para la psicóloga brasilera y así mismo el apoyo, como también el descontento de algunos detractores, pero con la formación profesional que se esgrimió en su momento, el canal no dudó en apoyarla y allí está, completando una década de trabajo, afirmando que no es periodista, se define como “culipronta”: propongan, que ella hace lo que tenga que hacer.

En pro del placer
Es arriesgada y cada vez que le proponen salir de la zona de confort lo hace, como ahora, midiéndose a actuar en teatro al lado del veterano actor Fernando Solórzano con la obra ‘Historia ilustrada del sexo’ y regresó a las tablas investida de seguridad con ‘El verbo placer’.

Cuando parecía que todo por parte de esta intrépida mujer estaba cubierto, se dio otra licencia, crear unos productos de placer sexual, los cuales son el resultado de una intensa investigación.
Afirma que en consultas ha logrado establecer que las mujeres se sienten abandonadas en el sexo. El mercado especializado es machista, y la prueba está en que los medicamentos son creados para los hombres, la ropa interior femenina está pensada para estimularlos a ellos, y para el público femenino solo existen vibradores, pero sucede que las mujeres no funcionan de esa manera, sino con los sentidos y allí es donde se propuso trabajar.

La idea era tener productos para que las mujeres se sintieran de alguna forma envueltas en el erotismo y su cuerpo, de esta manera creó un lubricante especial a base de agua, con ingredientes naturales y pensando a partir de ella, pues es paciente de cáncer y no quiere riesgos.

Como complemento tiene las ‘gotas de placer’, que considera su producto estrella, un estimulante a base de canela y flor eléctrica para identificar dónde está realmente el placer, el cual es desconocido por el 75% de las mujeres. Este producto es ideal además para jugar en pareja. Continuando con el erotismo, recomienda su aceite besable de chocolate, para aplicar en las zonas erógenas y jugar en la cama y el chocolate lo involucró allí, porque sencillamente lo adora y no engorda.

El éxito ha sido total, advierte, y la retroalimentación mejor, cada día recibe comentarios que la motivan, pues se trata de una investigación que tardó tres años en consolidarse y que tuvo su punto de partida en mujeres que acudían a su consulta.

Ideas bien recibidas
Hablando nuevamente de su trabajo en televisión, Flavia Dos Santos indica que no tiene un libreto establecido, prepara temas que luego presenta en el consejo de redacción de Día a Día, allí son aprobados o no. Con una risa pícara dice que en ocasiones deben convencerla con argumentos bien fundamentados.

En radio, para el programa ‘Agenda en tacones’, dirige y cada una es responsable de una sección, la cual se lleva a discusión por parte de todas, una manera muy democrática para este masivo medio.

Se puede afirmar que Flavia Dos Santos ha liberado a muchos de los tabúes del sexo y ella indica que eso tiene su fórmula, la cual consiste en hablar de manera honesta y próxima, algo que no todos los profesionales logran, pues la distancia con la gente es muy marcada.

Su misión se ha cumplido cuando ha puesto el sexo como algo descomplicado, (sobra: el tema) hay que disfrutarlo, aclara, aunque de igual manera con cierta sorna advierte lo que le dice un amigo, que por hablar enredado, la gente queda con la duda de si dijo o no una “barbaridad”.

Flavia ha sido honesta, habla de tú a tú, para que quien la consulta disfrute de algo que ella aprendió, sabe explicar y es bien recibido; le aterra el dicho “calladita se ve más bonita”, para su concepto, “calladita se ve bruta”.

Colombia tiene el mito de ser un país conservador, pero sus experiencias le indican todo lo contrario y discute la educación sexual en los colegios, pues allí va incluido el empoderamiento, cuanto más se sabe, más poder se tendrá y menos riesgos de exponerlos a los predadores y los peligros.

Con esa regla se atreve a afirmar que a ella no le caen los hombres sencillamente porque le tienen miedo, saben que conoce el tema y eso es lo que quisiera para la sociedad, donde las víctimas son quienes no tienen acceso a la educación.

Para Flavia Dos Santos no todo ha sido gloria, recientemente se enfrentó a un cáncer de mama, donde lo más difícil fue tratarlo con la familia sin mostrar debilidad, los hijos no podían quedar sin su “piso”, que es la mamá, después el marido, cuya madre falleció a causa del mismo padecimiento, también a los jefes, a quienes debía decirles que eso no significaba que iba a quedar inhabilitada.

No acepta la frase “eres guerrera”, porque respeta a esas personas que fallecieron, pues no significa que no lucharon, es una enfermedad y como tal se le debe tratar con todas las recomendaciones médicas, obviamente la mente ayuda en la calidad de vida y todas las personas no tienen el mismo organismo y genética.

Flavia es fuerte, alegre, locuaz, en definitiva una persona encantadora, la imagen de sensualidad y sexualidad para muchos, entonces no falta quien diga “ese marido debe ser el hombre más feliz del mundo”, a lo que no duda en responder: “es un sacrificado por la ciencia, no se imaginan cuando llego y digo, tengo muestras del producto”.

En ese contexto la psicóloga se remite a una anécdota ocurrida cuando vivían en Italia y ella estudiaba su especialización, y los colegas le preguntaban a Julio: ¿qué hacen ustedes al llegar a casa? A lo que él muy sincero respondía, “llega a leer como una loca y ni me mira”.

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