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La cartagenera que fabrica carteras con cuero de cactus en Londres

Tanto le preocupaba a la cartagenera Laura Texidor la “salud” de la Tierra, que se las ingenió para formar parte de un emprendimiento revolucionario.

VALERIA VIAÑA PADILLA-EL UNIVERSAL

09 de enero de 2022 12:00 AM

¿Se ha preguntado cuántas carteras tiene en su clóset que ni siquiera usa? ¿Cuántos materiales químicos se necesitaron para hacer estos accesorios?

Lo más seguro es que no hayan surgido estas preguntas aquel día en que llegó al almacén o al sitio web y compró esa cartera que tanto le gustó. Por eso se aconseja siempre leer las etiquetas de los productos y saber de qué está hecha cada cosa que compramos, pues la mayoría de las compañías de la industria de la moda elaboran sus productos con materiales plásticos, especialmente, poliéster, que contiene una serie de químicos tan fuertes que poco a poco van deteriorando el medioambiente, generando especialmente la contaminación del agua. Le puede interesar: Ventajas desconocidas del aceite de semilla de cactus.

Lo mismo pasa con el uso del cuero, que es un derivado de la piel animal, ya que el incremento de muerte de ciertas especies también afecta al medioambiente, por todo el proceso que se debe surtir para elaborarlo.

Cuero de cactus

De la preocupación por contribuir a la “salud” del planeta nació ‘Kaia Mar’, un emprendimiento que comercializa carteras hechas en cuero de cactus, la planta que vive y crece en el desierto, por ende no necesita del agua para sobrevivir. Estas prendas se distribuyen únicamente en tiendas de Londres y Nueva York, pero también cuentan con la alternativa virtual.

Este proyecto nació de dos hermanos mexicanos que impulsaron su marca ‘Desserto’, así que al darse a conocer esta innovadora idea varios jóvenes ambientalistas, entre los que se destaca la cartagenera Laura Texidor, de 27 años, junto a otras cuatro personas nativas de Colombia, Londres, Albania y Turquía, decidieron unirse con el sello de ‘Kaia Mar’ y ahora elaboran estas carteras en fábricas netamente veganas, es decir, que no trabajan con productos que dañen el medioambiente.

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“Gracias a nuestros productos, que son carteras de cuero de cactus, se reduce la contaminación ambiental que comúnmente genera el sector de la moda a nivel mundial. La idea es disminuir las excesivas ventas de carteras, así que presentamos dos alternativas de carteras: una grande y otra pequeña a las que se les puede cambiar las tiras. Y las tintas con las que pintamos esas tiras son a base de soya”, nos explicó Laura.

El poliéster no se degrada

Muchas carteras, e incluso ropa, están elaboradas en poliéster. Este no es un material biodegradable, todo lo contrario, persistirá en el ecosistema hasta que se rompa, y para fabricarlo se necesitan más de 70 millones de barriles de petróleo cada año, pues varias investigaciones arrojan que las prendas sintéticas son la mayor fuente de contaminación microplástica en los océanos, como sucede en gran parte del sur de Asia.

Si usted tiene una colección de este tipo de productos en su armario, hecha con materiales plásticos, debe saber que al momento de comprarlo -seguramente de forma inconsciente- contribuyó a la muerte de cientos de plantas y peces que habitan en el mar, y por su puesto a la contaminación de la naturaleza en general.

Uno de nuestros objetivos es trabajar con artesanos colombianos para que colaboren en los diseños de las tiras de las carteras”.

Laura Texidor, emprendedora.

¿Por qué sucede esto?, porque una vez se consiga la materia prima a través de la agricultura, y ya sabemos que la producción agropecuaria tiene profundos efectos en el medioambiente en conjunto, se producen gases que generan contaminación ambiental y esto causa un deterioro en la capa de ozono, que es un gas presente en la atmósfera compuesto por tres átomos de oxígeno, que ayudan a la humanidad a respirar.

De esa preocupación por conservar el planeta y vivir libre de excesos químicos, el llamado que hace la joven empresaria, quien además estudia una maestría en Economía y Política, en Londres, es a sembrar consciencia sobre el uso del plástico. Una de las cosas más importantes para Laura al conseguir la materia prima, que es el cactus, es que la planta no se corta por completo.

“Estamos tan comprometidos con la naturaleza que nuestros productos fueron aprobados por la organización Personas por el Trato Ético de los Animales (Peta), con el certificado libre de crueldad animal y veganos”, precisó Texidor.

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