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La cartagenera Verónica del Castillo diseña el triunfo lejos de casa

En el diseño, ser multicultural es una característica que ayuda a ver el mundo desde distintas perspectivas y Verónica lo ha logrado.

Existe la creencia general de que el éxito profesional va ligado a las referencias personales, a la familia e incluso a un círculo social específico, obviamente sin demeritar el talento, aunque en ocasiones se suele decir que este es el último eslabón de esa cadena.

En buena medida, la generación actual, es decir, los millennials distan mucho de las “palancas” que en otra época solían ser el espaldarazo que se esperaba una vez se recibía el título universitario, y sus representantes, sin miedo a la globalización que ha enmarcado su existencia, se lanzan cada vez más en la búsqueda de un futuro construido desde su presente. En este marco se ubica la cartagenera Verónica del Castillo, quien empezó a planificar lo que sería su vida laboral desde sus estudios secundarios y afianzó la autoconfianza como una de sus mayores fortalezas. Si bien es cierto que los privilegios de una buena educación estaban a la vista, el valor de aprovecharlos al máximo le abría una puerta hacia un espacio donde ya Colombia y más aun Cartagena, estaban distantes.

Sus logros van de la mano con la tenacidad que le imprime a cada meta propuesta, y hoy, con 29 años, ha desarrollado su proyecto de vida en Suiza, país que la acogió como una mujer más que llegaba a aportar ideas propias, obviando incluso que también posee la nacionalidad suiza por herencia familiar. “Allí no soy suiza, soy colombiana, para ellos son nacionales quienes nacen en esa tierra”, advierte.

Con lo anterior, no había posibilidad de un cargo sin mérito, las oportunidades están abiertas para todos, aplicar es el reto y si todo resulta a favor, los resultados serán los esperados. Verónica cumplió con todos los procesos y allá está con su esposo, tras un periodo de adaptación que marcó la pandemia.

Un camino nada fácil

“Conseguir trabajo no fue fácil, y menos por el que se está apostando”, esas palabras son el inicio de la historia que esta cartagenera escribe a distancia. Estudió diseño de interior, una carrera que al culminar la secundaria no tenía facultad de respaldo en el país, entonces debía encaminarse por arquitectura o diseño industrial, opciones que no le llenaban las expectativas.

La propuesta de su padre, el empresario Rafael Del Castillo, fue que al igual que su madre se decantara por la arquitectura y que de ganarse una beca podría salir de Colombia. Consciente de que su interés estaba centrado en vivir la experiencia de transformar un espacio interno y crear un ambiente único, aplicó y fue aceptada en SCAD o Savannah College of Art and Design, una universidad ubicada en Savannah, Georgia, con una beca tanto de talento como académica.

Al recibir el título, hizo gala de aplicada al ser la mejor estudiante de la facultad, donde también se tuvo en cuenta el desempeño desarrollado y antes de finalizar la carrera, se hizo merecedora de una beca que patrocinaba ese último año de estudios.

La cartagenera Verónica del Castillo diseña el triunfo lejos de casa

Los trabajos no se hicieron esperar y con proyectos que no tenían similitud, toda vez que uno fue en el naciente hospital de Serena del Mar en Cartagena y otro con una empresa de pollos fritos para su diseño exterior, comprendió que el enfoque que pretendía darle a su profesión era hacer espacios comerciales que llevan las emociones a otro nivel, como hoteles y restaurantes.

Involucrada con el lado artístico que también ofrece su título, fue a un intercambio en Japón, donde pudo aprender a defenderse en un lugar desconocido, sin poder manifestarse en el idioma local y lograr construir algo. Ese proceso le dejó muy claro el poder del diseño, toda vez que a través de los dibujos podía comunicarse.

Un mercado de lujo

Al hablar de diseño de interiores, es fácil remitirse a espacios que merecen especial atención, y en los mismos el lujo es un nicho permanente. El primer trabajo formal de Verónica se desarrolló en Nueva York y fue el punto de partida para ingresar al mercado de lujo que hoy la mantiene en Europa con la certeza de un aporte estructurado.

Una característica inherente a este tipo de proyectos es que generalmente acude a la labor de artesanos, otro acierto para la joven primípara, toda vez que uno de sus sueños es poder desarrollar su propia marca con la artesanía nacional para elevarla a un segmento de lujo.

Para 2019 alcanzó a incorporarse en un proyecto nuevo que la ilusionó, de la misma forma el amor jugó aparte y contrajo matrimonio, razón que la direccionaba a Europa donde residía su esposo, sin embargo, la pandemia apareció, el trabajo se frenó y a empezar de cero en Suiza.

Aplicando a trabajos, con una época marcada por la pandemia y sin dominio del idioma, Verónica optó por hacer uso de internet y si bien no fue la forma directa para lograr un empleo, le ayudó a entender cómo funciona el mercado laboral en Europa y en especial en Suiza.

La dinámica resultó interesante y con un giro hacia trabajos con exigencias más altas de lo que ella podía postularse, entre esas una empresa líder en diseño de hoteles y residencial, que es donde está ahora. Ingresó condicionada por el idioma, pero aceptó y con la actitud adoptada junto a su equipo, lograron reconocimientos que hoy ostenta con orgullo.

Con promociones en manejo del cliente, alternando con su cargo de directora creativa y en una crisis por contagios de Covid-19 en la oficina, las metas se cumplieron en condiciones extremas, comprobando que bien podía con los retos y ese esfuerzo la llevó a ser la CEO desde enero pasado.

Verónica Del Castillo afirma que aceptar el cargo fue un proceso difícil, estaban muchas variantes en juego, como la edad, ser mujer y extranjera, falta de manejo del idioma, pero cambió el chip y en ella estaba luchar, por eso en el momento que se lo creyó, se dieron las cosas.

Cree que las empresas de diseño interior son más atractivas cuando son personales, se genera una conexión especial con el cliente y permite que el trabajo sea más exclusivo. El aprendizaje ha sido enriquecedor y los premios, en total tres, gozan de prestigio en Europa.

Aunque el regreso no es próximo, al futuro apunta con un proyecto propio basado en una marca de accesorios artesanales colombianos con un nivel de lujo. El plan es empezarlo a distancia y pequeño, quiere que crezca conforme se da a conocer.

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