Facetas


La fuga de un nazi atrapada por Philippe Sands

El abogado inglés y experto derecho internacional nos habla de su libro ‘Ruta de escape’, la escalofriante historia de un nazi que se fugó de su pasado.

CRISTIAN AGÁMEZ PÁJARO

31 de enero de 2021 09:31 AM

Un nazi que se fuga de su pasado siniestro, de los muertos que lleva a cuestas, pero que termina heredando el peso de su nefasto legado de horror a sus hijos y nietos hasta el día de hoy. Esa es la historia trepidante y compleja de ‘Ruta de escape’ (Anagrama), una de las renombradas novelas aclamadas en Hay Festival Cartagena de Indias 2021, presentada en este certamen de las letras de la mano nada más y nada menos que de su autor, el abogado inglés y experto en derecho internacional Philippe Sands. Para quienes quizá no han escuchado este nombre, Sands, descendiente de judíos nacido en la ciudad Londres (1960), ha escrito más de 17 libros sobre derecho internacional, ha investigado e intervenido en juicios por casos como Guantánamo, la dictadura de Augusto Pinochet, la guerra de Yugoslavia, el genocidio de Ruanda y la invasión de Irak. Inclusive, su propia familia judía fue víctima del genocidio nazi, del que nos habla hoy a través de estas 560 páginas, publicadas en el año de la pandemia, 2020, con una historia que tardó unos 10 años en reconstruir, tras encuentros y desencuentros, de ir y venir, en los que visitó hasta el mismo Vaticano rastreando pistas para darle vida a esta publicación, en honor a la verdad pero también a la justicia, y en los que buscó pruebas de la inocencia del protagonista pero, como él mismo ha comentado, no las encontró. (Le puede interesar: [Video] Apertura de Hay Festival: Carlos Vives y su eterno agradecimiento por Cartagena)

El fugitivo nazi

Las líneas de Sands recorren los pasos de Otto Freiherr von Wächter, un alemán “responsable de la muerte de cientos de miles de judíos y polacos que, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, pasó años huyendo de la justicia internacional, escondiéndose en los Alpes austríacos y en Roma, de camino a Argentina”, a donde nunca llegó. Su destino sería otro.

Murió en una cama de un hospital en Roma, donde se escondía bajo el falso nombre de Reinhardt y aparentemente bajo el auspicio de la curia. Habría sido envenenado por uno de los suyos, un antiguo camarada. Otto “había sido la mano derecha de Hans Frank, gobernador general de la Polonia ocupada, ahorcado tres años antes en Núremberg por la matanza de cuatro millones de seres humanos”, se lee en el prólogo.

En julio 1949, Reinhardt, en su lecho de muerte, fue visitado por tres personas: un médico, un obispo y una mujer alemana. Solo años después se descubriría su verdadera identidad por una carta de diez páginas que aquella mujer alemana le escribió a la esposa de Otto, Charlotte Wächter. “En realidad, Charlotte es el corazón del libro, la verdadera protagonista. Quise entender cómo se puede amar a un nazi”, ha dicho también el escritor Sands. El escritor aborda esa ambigüedad sobre cómo una mujer puede llegar a amar a un genocida, pero también cómo se puede ser un perfecto esposo y padre de familia y además cometer actos atroces. Horst Wächter, el propio hijo menor de Otto, quien vive un alejado castillo austriaco, fue quien tantos años después inexplicablemente le proporcionó esas cartas y otros documentos a Sands. La publicación del libro ha dividido a la misma familia. Su autor respondió para El Universal algunas preguntas sobre esta investigación histórica.

¿Cómo fue el proceso de investigación y hallazgo de este fugitivo nazi? ¿Cómo llegó a eso?

- Me presentaron a Horst Wächter, el hijo de Otto, en 2011. Nos reuníamos cada año, hablábamos y construimos una relación de confianza. En 2015 me dio los diarios y cartas de sus padres, nueve mil páginas. Fue un proceso lento, de lectura, traducción e interpretación y finalmente surgió la verdad, lo que hizo, cómo desapareció, cómo murió. Hay una línea en la obra de teatro de Shakespeare ‘Medida por medida’: “La verdad es la verdad hasta el final del juicio”. En este caso, el ajuste de cuentas tomó 75 años, pero ha llegado.

¿Qué preguntas éticas surgieron al contar la historia de un hombre con un pasado tan horrible y macabro?

- Soy profesor y litigante judicial. He llegado a comprender que es más probable que surja la verdad si se trata a las personas de forma justa, cortés y respetuosa. Al escribir Ruta de escape, me prometí a mí mismo que seguiría esos principios, un compromiso ético, y seguiría la historia hasta donde pudiera llevarme.

¿Qué libros o autores fueron básicos para su investigación, entorno y contextos históricos?

- Tengo muchas inspiraciones, y además soy lector de literatura colombiana. ¿Quién no podría serlo? Desde los 12 años leí a Gabriel García Márquez y desde los 52 empecé a leer a Juan Gabriel Vásquez. Uno de los capítulos de Ruta de escape -Los cinco entierros de O.W- seguramente está inspirado en un estilo colombiano. Después de todo, ¿qué esposa sacaría a su marido del suelo donde estaba enterrado diez años después de su muerte y luego lo enterrara, no una, sino cuatro veces más? Un universo muy ‘marqueziano’, ¿no?

¿Qué pros y contras humanos descubrió en la mente de este nazi fugitivo?

- Altamente inteligente, moderadamente culto, enormemente ambicioso, profundamente ideológico, enormemente vanidoso, sexualmente cargado, un racista frío y vicioso. Una combinación tóxica, ¿no? Y una que se combina para producir un asesinato en masa.

¿Qué aspectos paradójicos revela en su libro sobre la vida secreta e íntima del nazi fugitivo?

- Curiosamente, para mí el corazón palpitante de este libro es Charlotte, la esposa. Aprendemos de su amor y deseos, por su esposo e incluso por su jefe. Vemos a un ser humano que puede asistir a conciertos y óperas, incluso, mientras sigue a su esposo en su rastro de asesinatos en masa. Es esta desconexión, entre la simultaneidad de la belleza y el horror, del amor y el odio, lo más paradójico y perturbador. Y es a través de sus ojos y los escritos de sus diarios que llegamos a verlo. Las acciones de un asesino en masa, a través de los ojos de la mujer que lo ama.

¿Qué episodios prefirió no contar o minimizar porque agregaban más horror al horror?

- No he dejado nada sin sustancia, pero los detalles a veces no necesitaban ser contados en toda su extensión. Otto Wächter fue responsable y acusado del asesinato de cientos de miles de judíos y polacos. Entre ellos estaba toda la familia de mi abuelo, Leon Buchholz: madre, tías, tíos, primos, sobrinos, etc. Los detalles los dejo a la imaginación, algo que la literatura de Colombia nos ha enseñado que puede ser el más poderoso de los vehículos para sentir y comprender.

Más de Philippe
Es profesor de Derecho Internacional en el University College de Londres y ha intervenido en destacados juicios internacionales celebrados en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea y en la Corte Penal Internacional de La Haya. Sus letras Financial Times, The Guardian, The New York Review of Books y Vanity Fair, y comentarista de la CNN, la MSNBC y el BBC World Service.