La lucha de los negros es tuya y mía

07 de junio de 2020 12:00 AM

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Mi primer encuentro cara a cara con el racismo fue hace unos nueve años. Y cuando pasó yo quedé en shock, tanto que no pude responder.

Visitaba regularmente a un amigo, blanco y rubio, quien me presentó a un conocido. Este otro era un sujeto bajito, de piel blanca, calvo y, pues, de esa gente que no solía llamarme la atención. Mi amigo me dijo que él “no gustaba de negros”, pero que yo, al ser de piel clara, no tendría problemas (como si eso me importara).

Lo odié sin conocerlo y, la verdad, poco me interesaba si yo le caía bien o no, así que un día le dije a ese sujeto que mi papá era negro.

-¿Cómo vas a ser hija tú de un negro? - me dijo. Y nunca más volvió a hablarme.

Hasta el día de hoy, considero que es la idiotez más grande que he presenciado, y pienso en mi padre, ¿por qué alguien que ni siquiera lo conoce puede rechazarlo solo por su color de piel?

“Perpetuar prácticas de racismo, como muchos de los fenómenos sociales de discriminación, radica en gran medida en el proceso de crianza o de aprendizaje en el contexto. El factor importante es la información que se recibe de diferentes fuentes como la familia, los amigos, la comunidad o las mismas prácticas culturales de los países, ciudades o municipios en los que se vive, donde -así el mensaje sea explícito o no- muestra como adecuadas, o aceptadas socialmente, las prácticas racistas”, me explica Catalina Velandia, docente y supervisora de la especialización en Psicología Clínica y del Desarrollo Infantil de la Universidad El Bosque.

Para otros investigadores como Saúl Velasco Cruz, los tres ejes desde donde se puede combatir el racismo son: educación contra la discriminación, tolerancia y una mejor legislación, esta última “que reconozca la legitimidad de la tolerancia para enfrentar al racismo, pero que, mediante la ley, se convierta en un elemento disuasivo de la exclusión fundada en la discriminación racial”.

“Los padres, las familias y escuelas, juegan un papel importante al momento de la educación, enseñando buenos valores, y que las interacciones con las diferentes etnias, tipos de razas y género en forma positiva no son un impedimento para construir amistades, formar amigos. Las categorizaciones raciales y los estereotipos sociales pueden ser vistos desde una percepción de igualdad”, dice por su parte la psicóloga clínica Carmen Garrido Sánchez.Pero hay otra perspectiva en este fenómeno: el racismo estructural, que mata en masas y es invisible.

Realidad que persiste y preferimos ignorar

El Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial se conmemora el 21 de marzo de cada año, desde 1966, y es en sí una fecha que reafirma que persiste en el mundo rechazo por personas de diferente etnia, de distinto color de piel. Así, las negritudes están en desventaja en comparación al resto de la población nacional.

El asesinato del afroamericano George Floyd, en uno de los casos más mediáticos de los últimos años en Estados Unidos, refleja una realidad más densa, ignorada en países como Colombia: el racismo estructural, un fenómeno sistemático que afecta a las comunidades negras tras años de exclusión social y sometimiento.

La docente e historiadora Estela Simancas, exdirectora del Observatorio Distrital Antidiscriminación Racial, afirma: “Preocupa que actuamos como si fuera la primera vez que a nombre del racismo se asesinara y se masacrara a la gente negra. Por rebote, empezaron a darse unas experiencias a través de las redes sociales en Colombia, como si nosotros no tuviéramos cualquier cantidad de territorios como referente, donde la gente negra a nombre de la diferencia, de esa marcación racial, ha sido despojada de sus territorios, masacrada y perseguidos sus líderes”.

La población negra ha sido desterrada de los lugares en los que siempre ha habitado, y como explica la historiadora, “han sido vaciados de su condición de persona, en ese proceso de dominación por el europeo, legitimado a través de una marcación racial que inferioriza al otro no solo por su color de piel, sino por sus tradiciones. Es preocupante decir qué barreras debe superar la gente negra en Colombia, como si el problema estuviera en ellos y no en el racismo estructural y en la discriminación racial como sistema”.

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la comunidad negra, se ha visto involucrada de manera crítica en el conflicto social; sus indicadores de educación muestran tasas de analfabetismo superiores en 4,5 puntos porcentuales, en comparación al resto de la población; los indicadores del mercado laboral demuestran los bajos niveles de inserción de la población afrocolombiana en las actividades formales y, por si fuera poco, como establecen informes del Ministerio del Interior, uno de cada cinco desplazados en Colombia es un afrocolombiano.

“Tiene que parar de manera sistemática el racismo estructural y la discriminación racial como sistema, que no reconoce la vida de estas poblaciones. En Colombia no reconocemos que existe este racismo, no entendemos que hay una responsabilidad del Estado y de la comunidad. Esto no es un problema de ahora, entonces ¿qué es lo que nos sorprende?”.

Para Estela, no se trata de crear una noción de victimidad vacua y vacía de la gente negra, “porque creo que es importante resaltar que la gente negra, que se le marcó como diferente, ha logrado construir referentes políticos, de proyección científica y educativa en este país y deben ser reconocidos por los aportes que les han dado a Colombia desde una perspectiva local, regional y nacional”, dice... se trata de que tienen derecho a vivir en paz,

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