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La psicodelia que desata la nostalgia medio siglo después en Cartagena

53 años después de aquella recordada exposición de afiches realizada por Jorge Dávila-Pestana Vergara, en la ciudad siguen los visos emocionales plasmados en ellos.

OMAR CARRASQUILLA LEÓN

04 de julio de 2022 11:15 AM

1969, el año que cambió el mundo. Así fueron definidos por la humanidad los 365 días que cobijaron grandes hitos sociales, tecnológicos y culturales. La expectativa fue general para ver o escuchar la llegada del hombre a la Luna. El internet colonizó a un mundo que aún comanda. La legendaria banda Led Zeppelin lanzó su primer disco, mientras Richard Nixon iba al baño en la Casa Blanca. Lea aquí: Mad: el cortometraje cartagenero que llega a las salas de cine

A miles de kilómetros de todos esos acontecimientos, un joven pintor organizó una exposición cultural en Cartagena. ¿Su objetivo? Exhibir o, más bien, enaltecer la pintura psicodélica a través de afiches. La muestra se presentó el 29 de octubre de 1969 en la Sala de Orientación Artística de la Extensión Cultural de Bolívar, con el apoyo de su directora, Judith Porto de González.

Dicha exposición fue la primera llevada a cabo en Cartagena, lo que llenó de satisfacción a Jorge Dávila-Pestana Vergara, a su familia y a quienes admiraban su técnica que entremezclaba temperas, luminasta, floomaster y acuarelas.

Conexión Cartagena - París

Uno de los faros inspiracionales de Dávila-Pestana fue el pintor francés Henri de Toulouse-Lautrec, famoso por sus carteles posimpresionistas en los que retrató algo que le apasionaba: la vida nocturna de los bajos fondos de París. Bares, cabarets, prostitutas y callejones. La noche es la noche en Montmartre o en Getsemaní. Olores similares expele el río Sena así como la laguna de San Lázaro. Sin embargo, la conexión colombofrancesa que exportó el pintor cartagenero fue por temas más líricos.

La psicodelia que desata la nostalgia medio siglo después en Cartagena

Afiche de un evento en Moulin Rouge, en París, pintado por Toulouse-Lautrec.

La belleza femenina, el mensaje disruptivo de la paz, la liberación femenina y la búsqueda espiritual fueron los linderos de la exposición realizada en Cartagena, en el mismo año del primer trasplante de corazón.

En los burdeles fue donde Toulouse-Lautrec, uno de los precursores de los afiches, encontró su mayor inspiración, junto a seres excluidos con los que se sintió en casa. En contraste, Jorge Dávila-Pestana Vergara plasmó en sus afiches la belleza, la creación, la libertad y la vanguardia cultural en 1969: la era de los hippies y de la múltiple curiosidad.

La exposición

Al evento cultural, realizado hace 53 años, asistieron altas personalidades, intelectuales y amantes de la pintura como Marianita Vergara de Dávila-Pestana, Roberto Burgos Ojeda, Jaime López, Mariela Tarrá, Cecilia de Román, Alicia Haydar, Miguel Sebastián Guerrero, Rafael Madures, entre otros.

La muestra sirvió para que los asistentes se deleitaran con una muestra de arte psicodélico que se posicionaba como el camino a seguir por la cultura. El talento colorido y fresco de Dávila-Pestana maravilló a muchos, como al pintor francés Pierre Daguet, quien compró uno de los 15 afiches expuestos.

La psicodelia que desata la nostalgia medio siglo después en Cartagena

Homenaje a Toulouse-Lautrec, afiche adquirido por Pierre Daguet.

El autor detrás de la obra

Jorge Dávila-Pestana Vergara cursó estudios primarios y de bachillerato en el colegio de La Salle, en Cartagena. Posteriormente, se trasladó a Barranquilla para estudiar modelado en el Conservatorio del Atlántico. Luego, ingresó a la facultad de derecho de la Universidad de Cartagena.

El artista fue instruido por Giovani Macchi en la técnica del acuarela y la tempera. Los afiches, su gran pasión, en un principio fueron utilizados por el mundo del arte para propaganda y decoraciones de exterior; para posteriormente engalanar las habitaciones, recintos y espacios donde confluían los jóvenes. Por ello, muchos lo catalogaron como el arte del futuro.

De los 15 afiches que expuso en la sala de orientación artística de la Extensión Cultural de Bolívar, Dávila-Pestana tenía como favoritos a Policromías, Adán y Eva, y Sala Hindú de viajes. Aunque para la crítica del momento y para quien escribe el más colorido, hermoso y diciente es el de Carlitos, personaje ficticio dueño de Snoopy.

El arquitecto e historiador Jorge Fernández Duque describió la técnica de Dávila-Pestana de la siguiente manera: “En ella se distingue la sencillez visual, exenta absolutamente de la psicodelia norteamericana, la que estuvo estimulada por el uso de drogas alucinógenas. De lo anterior, deriva su importancia y singularidad. Dibuja y pinta sus afiches en cartulina Bristol en formatos de 70 x 1.00 m, convirtiéndose ellos en la única respuesta a una corriente en boga, en la que ningún artista por estos lares incursionó”. Lea además: Noticia de un secuestro, de Gabriel García Márquez, a la pantalla chica

La psicodelia que desata la nostalgia medio siglo después en Cartagena

Afiche realizado por Jorge Dávila-Pestana: un mensaje contundente en la actualidad social y política de Colombia.

El pintor luego de la exposición siguió su carrera de abogado. Además, fue diplomático, escritor, académico, historiador, líder cívico y gestor cultural. Fue reconocido como alcalde cívico honorario de Cartagena, entre otras menciones. El recuerdo de su muestra cultural, una faceta artística de la que muchos hoy no tienen registro, es un espaldarazo a esa huella que dejó plantada en el arte de la ciudad.

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