La Venecia inconclusa

05 de enero de 2015 11:32 AM

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La condición más importante para ejecutar el sistema de transporte acuático en Cartagena, es que por fin concluyan las obras de Transcaribe.

Sí, suena ilusorio, lejano y hasta ficticio, pero no hay que desanimarse. Por lo menos, eso es lo que dice el presidente del Comité Integremial de Bolívar, y uno de los conocedores principales de esa iniciativa en la ciudad, Rafael Simón Del Castillo.

Desde hace mucho tiempo se habla del transporte acuático, pero los esfuerzos más concretos se realizaron durante el gobierno de la exalcaldesa, Judith Pinedo Flórez, quien viajó con una comisión a Venecia (Italia) y dialogó acerca de las embarcaciones más idóneas para los cuerpos de agua de esta ciudad, que son varios.

La primera ruta lineal que consideraron era Bocachica-Caño del Loro-Albornoz, en plena zona de Mamonal, donde estaría, supuestamente, un alimentador de Transcaribe. El costo del pasaje sería el mismo del sistema masivo. Para ese momento, se hablaba de $1.800, ni la tercera parte de lo que pagan hoy quienes usan a diario este servicio. Esta ruta llegaba hasta el Mercado de Bazurto.

“El estudio de tráfico muestra que Bazurto es un punto clave, porque es la fuente de alimentación de esta población insular. Ellos compran todos sus víveres ahí para llevar a las Islas del Rosario y sus alrededores. Es un punto de comercio muy fuerte”, explica Rafael Simón.

Había, además, un punto de intercambio que era el caño de El Zapatero, a la altura de Contecar, junto al puente de Manzanillo donde se entra a la Escuela Naval Almirante Padilla. Se habló de comprar ese terreno, porque por ahí pasaría un alimentador de Transcaribe.

Existía otra ruta del transporte acuático que era en sentido de las manecillas del reloj y contra reloj. Es decir que las dos embarcaciones se cruzaban. El recorrido era: El Zapatero, Bocagrande, Centro, Manga y El Zapatero nuevamente. El segundo era, obviamente, al revés. En esta ruta se podría evitar el tedioso trancón de Bocagrande al Centro Histórico.

La segunda etapa del proyecto corresponde al cuerpo de agua de la Ciénaga de la Virgen, desde donde, según Rafael Simón, se puede recorrer toda la ciudad.

Venecia, el mejor aliado
El que sabe, sabe. ¿Y, quiénes mejores que los italianos, que mueven 20 millones de pasajeros al año, para enseñarnos?

Ese gobierno se ofreció a ayudar con su conocimiento a que el transporte acuático en Cartagena dejara de ser un sueño para ser una realidad.

Cuenta Del Castillo que durante la visita que hizo con la exalcaldesa Pinedo a “La serenissima”, los venecianos, le recomendaron el vaporetto clásico. Estas embarcaciones se adecuaban perfecto a los cuerpos de agua de la ciudad.

“Estas naves llegan a un puerto y duran, si acaso, unos 45 segundos en los que todo el mundo se monta y se baja corriendo”.

Dice que los venecianos acababan de reformar varias de estas naves, pero después de varios años de ensayo y error, estaban incursionando en una tecnología más moderna y no los estaban usando. Tal era su interés de que el proyecto avanzara en La Heroica que querían donarlos, pero al ser una empresa del Estado no podía regalar ese tipo de artículos, de modo que los ofrecieron al precio más bajo.

“Estos son aparatos que valen varios millones de euros, y no los ofrecieron en 80 mil euros. Eso es un regalo. Eran de segunda mano, pero totalmente reconstruidos”.
Por desgracia, 80 mil euros excede la contratación del alcalde y no se pudo comprar. La otra opción que había era licitar, pero hacer una licitación por un barco usado resultaba un verdadero problema. Hasta allí les llegó el empuje y salieron desanimados de aquella reunión.

¿Por qué tiene que ser con Transcaribe?
“La respuesta es simple: sostener el sistema de transporte acuático solo, independiente de un sistema integrado de transporte masivo, no es viable económicamente. Se perdía plata”, contestó, enérgico, Rafael Simón.

Explica que la única forma sería poner unas tarifas subsidiadas para que funcionara. Lo insólito, agrega, es que sale más barato construir unos cuantos muelles para el transporte acuático y comprar las embarcaciones, que hacer vías y reformar toda la ciudad como ha tocado con Transcaribe.

“La idea es que tú te puedas movilizar por toda la región insular de Cartagena hasta el destino final a donde se va, sin tener que pagar más pasajes, sino que quedes de inmediato integrado al sistema”.

Otro de los impedimentos fue la normatividad de cómo manejar el transporte masivo de pasajeros por agua. El Ministerio de Transporte es el ente encargado, pero, al parecer, no estaba regulado y exigía cualquier cantidad de reglas anacrónicas que no permitían poner en marcha el sistema. Por ejemplo, que cuando se subía a la embarcación se necesitaba una persona, estilo azafata de los aviones, que dieran las indicaciones de cómo usar el salvavidas y qué hacer, en caso de emergencia. Según Rafael Simón, con tener los salvavidas a la mano sería suficiente.

-¿Es decir si se necesita a Transcaribe, no va a haber transporte acuático por ahora?-pregunto.

-Espera, esto no lo mires en el pasado. Esto es una condición cuyo precedente para hacerla viable es que arranque el sistema de transporte. Pero se avanzó muchísimo. Sé que sí.

Cartagena tiene los cuerpos de aguas navegables, los diseños de los muelles en Edurbe listos, el contacto con los italianos y los paisajes más extraordinarios. Ya es hora de que viajar en transporte público deje de ser una tragedia, y se convierta en un paseo agradable.

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