La voz que cantó con el papa

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Por: Ludwing Landazábal Dáguer

Cartagena es fascinante. Me encanta mirar a la noche, a los barcos y a los edificios”, dice Vincenzo Incenzo, el único cantante del mundo que puede jactarse de componer una canción con el papa Francisco. La semana pasada su presencia en Cartagena pasó desapercibida. Pocos pudieron disfrutar de la mente creadora detrás de ‘Cinco días’ y de otros éxitos cantados por Laura Pausini, Ana Gabriel y Amanda Miguel. A pesar del silencio en que fue sumido, Incenzo solo tiene palabras de elogio para Cartagena: “En la ciudad la experiencia es maravillosa. Este calor humano, este respeto por el artista, incluso antes de conocerme. Después de un concierto todo es fiesta”.

¿Por qué, después de tanto tiempo de componer para otros artistas, decidió sacar un álbum?

-Muchas veces me hago esa pregunta. Nací como cantautor. Cuando era joven solo cantaba mis canciones. Cuando escribí ‘Cinco días’, una canción que se volvió famosa porque la interpretó Laura Pausini, todos los artistas famosos de Italia empezaron a pedirme canciones. De repente, empecé a dejar a un lado al Vincenzo cantautor y solo me dediqué a componer para los demás. Así pasé veinte años escribiendo música para otros. Aun así, siempre mantuve el sueño de cantar lo mío. Hace dos años comencé este proyecto con uno de los más grandes artistas de Italia, Renato Zero. Ahora no quiero acabar aquí, quiero sacar un segundo disco y promocionarlo en el mundo.

¿Alguna vez se ha lamentado de escribir una canción y habérsela concedido a otro artista?

-No. He sido muy afortunado. Mis canciones siempre han sido cantadas por artistas muy importantes en Italia. Esto siempre me ha parecido un honor. Tengo ahora la oportunidad de mostrar al publico la versión original de mis temas. Incluso, en el disco se pueden encontrar tres o cuatro canciones mías que interpretan artistas famosos y que ahora las muestro en la versión original. Me alegra que la gente pueda escuchar mis temas, como yo los escribí, en ese momento íntimo en donde apenas se piensa con el piano y la guitarra.

¿Qué canción de las que ha compuesto es la que más recuerda con afecto?

-Seguramente ‘Cinco días’, pero también está ‘La madre’, pues tuve una colaboración importantísima con el papa Francisco, él puso su voz para la canción. Hay otras a las que les tengo cariño porque fueron cantadas por grandes artistas como Laura Pausini. Aunque ‘Cinco días’ siempre será la canción que más cerca tengo en el corazón.

¿Cómo fue trabajar con el papa? ¿Cómo fue ese contacto inicial?

-Eso fue un regalo del papa Francisco. En ningún momento pensé que podría hacer esa colaboración. Inicialmente había escrito a la Dirección Artística del Vaticano para que me permitieran incluir en la canción algunas frases que aparecían en las encíclicas. Cuando el papa se enteró de esto, él decidió incluir su voz en la canción. Esto ha sido un honor para mí y gran gesto de humildad de parte del papa.

¿Por qué se llama ‘La madre’? ¿Se refiere a la Virgen María?

-No, la canción es laica, aunque tiene un gran componente espiritual. ‘La madre’ es pensada en un sentido universal; puede ser la Virgen María, puede ser nuestra madre o incluso la madre naturaleza. La idea es celebrar la maternidad. Aquel espacio en donde cada hijo puede ser perdonado. La madre es la última playa de nuestra existencia y la canción está dedicada en este sentido espiritual, pero también a ese alguien material que es el símbolo de la natalidad y de la protección.

¿Cómo fue trabajar con Ana Gabriel?

-Eso fue una sorpresa. Yo no la conocía. Ella se contactó con mi productora en Italia porque había escuchado una de mis canciones y quería cantarla. Yo la conocía como artista, no personalmente, y quedé encantado con que ella pidiera uno de mis trabajos. Su versión de mi canción es muy intensa y muy fuerte. Me siento honrado que ella adaptara mi canción.

¿Y cómo conoció a Laura Pausini?

-Nos conocimos en el Festival de Sanremo. Allí ella había escuchado mi canción ‘Cinco días’. En ese entonces, Laura era muy joven y recién había ganado en la categoría de ‘Nuevas propuestas’ en Sanremo. Le gustó tanto esa canción que me insistió muchas veces en que se la dejara interpretar.

Usted no solo se ha dedicado a la música, sino que también ha trabajado en el teatro escribiendo musicales. ¿Qué diferencia hay entre componer como un dramaturgo y como un cantautor?

-Creo que la base es la misma, pero el teatro te otorga una libertad más grande. Al escribir canciones uno sabe que las condiciones de trabajo son más estables. Hay una duración y un tiempo fijos. En cambio, en el teatro no solo hay que preocuparse por ese componente musical, sino que está presente la dificultad de tener que entrar en los personajes y en las escenas. No solo debes preocuparte por la letra, sino también por los gestos faciales, por las expresiones del cuerpo. En definitiva, el teatro es un experiencia total. Es una condición de libertad máxima.

Entonces, ¿es más difícil escribir para el teatro que para los conciertos?

-No, lo difícil es componer un gran éxito. Después, todo es muy fácil. A mí me gustan mucho las dos opciones. Son muy diferentes pero, en el fondo, la experiencia es similar. En ambas, hay una situación de libertad y de expresión de los sentimientos. Claro que el teatro luego te exige ciertos requerimientos fundamentales como la puesta en escena o la preparación de los personajes. Esto te pone en una situación muy compleja, pero al final todo se vuelve igual de fácil si trabajas con pasión.

¿Por qué decidió escribir libros?

-Porque muchas veces no podía expresar todo lo que quería mediante una canción. Los libros me otorgaron la oportunidad de ampliar mi pensamiento, de no bloquearme con un conjunto pequeño de palabras. Como estudioso de la lengua italiana y de las distintas culturas del mundo, me interesa profundizar en las raíces de determinados temas e historias. Esto solo se puede explorar mediante la complejidad de los libros.

Usted también pinta en su tiempo libre. ¿Cómo es su relación con las artes plásticas?

-La pintura es mi espacio de meditación. No busco comercializar mis cuadros. Eso convertiría a la pintura en un trabajo y yo solo quiero que el arte sea mi espacio de intimidad, donde puedo descargar mis ansias y mis temores. En el fondo, esto me hace un mejor músico. De todas formas, a veces me siento tentado de mostrar mis cuadros en exhibiciones. Próximamente tendré una exposición en Roma que me tiene emocionado.

Usted se ha desenvuelto por muchos medios: la música, el cine, la televisión... ¿Cuál de todos estos medios es el que más prefiere?

-Mi primer amor fue la música, pero me gusta moverme a través de distintos códigos. Esa es mi forma de transportar mis mensajes por canales diferentes y de maneras distintas. Muchas veces el cine, con una imagen, te puede mostrar tantas cosas, mientras que en la música necesitaría diez canciones para decir lo mismo. Los códigos diferentes te otorgan oportunidades distintas. Yo soy una persona curiosa y siempre busco varias maneras de comunicar.

Incenzo no permanecerá mucho tiempo en Colombia. “Me da pena tener que marcharme tan pronto, pero sueño con volver porque esto es una experiencia increíble”. Su relación con la ciudad ha sido fugaz. Aun así, la candidez de nuestra gente ha cultivado en él un profundo impacto. En los próximos días Vincenzo Incenzo estará visitando ciudades como Bogotá, Cali e Ibagué para dar conciertos. Después de esto, regresará a su Italia natal a seguir escribiendo, componiendo y pintando en secreto. Mantendrá esa promesa de retorno... “Tengo una larga relación de amor con Colombia”, dijo.

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