Lo insólito detrás de la pandemia

15 de marzo de 2020 12:00 AM
Lo insólito detrás de la pandemia
Los equipos de respuesta a emergencias de las aldeas reciben capacitación en el uso de trajes protectores cuando responden a casos potenciales del coronavirus COVID-19 en sus respectivas comunidades, en un gimnasio en la ciudad de Quezon, Metro Manila, Filipinas. // EFE

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Que si pasas por el frente de Medihelp te contagiarás con coronavirus. Que si tomas algún bus de Transcaribe de la ruta Bocagrande te infectarás. Aunque usted no lo crea, estas son dos de las creencias falsas que se rumoran en las calles entre algunos cartageneros, por el temor a la enfermedad.

A los oídos del personal médico de la clínica donde atienden a la hasta ahora única paciente diagnosticada en Cartagena, han llegado este tipo de comentarios. A los que ellos responden que: no se deben ni replicar, ni creer en ellos. Además, la clínica tiene activa toda una bandada de protocolos para atender el caso de la paciente y prevenir que se expanda. “En prevención y promoción estamos muy tranquilos. No hemos sentido que haya miedo o pánico, ni de los pacientes ni de nuestros colaboradores”, asegura Claudia Pardo, gerente de calidad.

El desborde de noticias sobre coronavirus inunda al mundo, hay que saber distinguir entre lo falso y lo que es verdad, pero también está aquello que siendo verdad raya en lo insólito pero es cierto. De por sí, todo lo que sucede al rededor del virus es insólito... ¿Qué podría serlo aún más? Quizá que se hable de viviendas exclusivas bajo tierra para multimillonarios que quieran refugiarse de la pandemia, sí, así como lo lee. Survival Condo, (Condominio de Supervivencia) ha publicado un banner en su página con el anuncio: “Coronavirus: sí, nuestros filtros pueden detectar este virus. Lea la FQA para obtener detalles adicionales”. Survival Condo, en Kansas City, Estados Unidos, es nada más y nada menos que un lujoso condominio subterráneo construido en un antiguo almacén de misiles, de sesenta metros bajo tierra. Tiene piscina cubierta y spa, un completo gimnasio, además de teatro y bar, con viviendas de lujo a las que solo podrían acceder multimillonarios, pues cuestan entre 1 y 2,5 millones de dólares.

Sin embargo, en la sección de preguntas frecuentes a la que conduce el banner promocional, explican en detalle: “Sí, nuestra filtración de aire Nuclear, Biológica y Química (NBC) puede filtrar patógenos como COVID-19, sin embargo, no podemos garantizar que no detecte el virus por contacto directo o indirecto con una persona u objeto infectado antes o después de llegar a nuestras instalaciones. Debido a las variables desconocidas en la presentación de los síntomas y el tiempo involucrado, una persona infectada puede tardar semanas en mostrar los síntomas del virus (...) Podemos ofrecer un entorno en el que es menos probable que entre en contacto con el virus.

¿Qué tan insólito parece lo anterior? O, en otros temas, ¿qué tan insólita podría resultar la relación entre los divorcios y el coronavirus? Parece que en la ciudad china Xi’an, de tres millones de habitantes, el coronavirus ha hecho mella en las relaciones amorosas. Según una información recogida y difundida por el periódico Global Times, con la cuarentena han aumentado las solicitudes de divorcio en la oficina que atiende estos asuntos en esa ciudad de China. El mismo diario referencia que un funcionario de la Oficina de Divorcios declaró que con la cuarentena “muchas parejas han estado unidas entre sí en casa durante más de un mes, lo que provocó los conflictos subyacentes” e impulsivos. Aunque también agregó otras razones sobre las separaciones: una son los divorcios represados durante el mes que estuvo cerrada la oficina y otra es que en esta época usualmente aumentan los divorcios tras un Festival de Primavera y el examen de ingreso a la universidad.

Además de las teorías conspiratorias que se escuchan al rededor de la enfermedad que tiene en vilo al mundo, otros hechos insólitos han acaparado la atención de algunos medios de comunicación. Italia es de los países más afectados. La Fontana di Trevi, la Plaza del Pueblo, la Plaza Navona, la Plaza España, el Panteón, la Plaza de San Pedro, el Vaticano en general, abrumadas siempre por miles y miles de turistas, lucen sin un alma, las vías están solitarias. En los balcones, cantan canciones de fútbol para levantar. Mientras en casa los italianos pasan los días acuartelados esperando que la crisis por el virus baje su nivel de alerta, y los contagios y las muertes disminuyan, una plataforma virtual de videos para adultos, de contenido pornográfico, hizo un anuncio muy peculiar. “Para hacer más llevadera la estancia en casa, durante todo el mes de marzo se podrá acceder de forma gratuita a Porhub Premium sin necesidad de tarjeta de crédito o datos personales”. Esa misma plataforma ha decidido donar una parte porcentual de los ingresos del mes de marzo para ayudar a Italia, uno de los países que más tráfico les aporta. Pero más insólita aún, y dramática, es la experiencia vivida por el actor de ese país, Luca Franzese. “Buenas noches. Estoy haciendo este video por el bien de Italia, de Nápoles. Ayer por la noche murió mi hermana, probablemente por el virus del COVID-19”, se le escuchó decir al artista en un video. “Tengo a mi hermana muerta en la cama, no sé qué hacer”, exclamaba, pidiendo ayuda desde su lugar de cuarentena a las autoridades italianas.

Es insólito pero también preocupante qué tanto el mundo está preparado para afrontar una pandemia. Solo por mencionar un algo, la Organización Mundial de la Salud ha pedido a los gobiernos del aumentar la producción de equipos de protección personal en un 40% para satisfacer la creciente demanda, considera que la escasez de estos productos en peligro al personal sanitario en todo el mundo. Faltan guantes, mascarillas médicas, respiradores, gafas de seguridad, pantallas faciales, batas y delantales.

Y, detalla la OMS, “el precio de las mascarillas quirúrgicas se ha multiplicado por seis; el de los respiradores N95, por tres, y el de las batas, por dos”. El COVID-19 sigue estremeciendo a la economía mundial, cambiando los mercados, ha dejado al menos 5 mil muertos y 141.000 contagiados.

Epílogo

“Las cosas que están pasando no son de casualidad, la gripe que está acabando con toda la humanidad, la asiática le dicen a la gripe, la asiática le dicen... (bis)”. “Y yo que soy precavido, pues dejo de trabajar (bis) porque si me coge el gripe cómo me voy a arreglar”. Es parte de ‘Asiática’, una canción que bien podría aplicarse a estos tiempos pero que insólitamente fue interpretada y salió al mercado hace muchos años, quizá en tiempos en que el mundo atravesaba por otra crisis viral.

Ante la emergencia
La OMS ha enviado casi medio millón de equipos de protección personal a 47 países. Se necesitan 89 millones de mascarillas médicas al mes para responder a la COVID-19. En el caso de los guantes de examen, esa cifra asciende a 76 millones, mientras que la demanda internacional de gafas de seguridad se sitúa en 1,6 millones al mes.

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