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Los muertos piden ayuda: así son las almas del purgatorio según una vidente

¿Se ha preguntado si ese familiar que falleció lo escucha desde el más allá? Esta es la historia de una catequista que atestigua haber sido anunciada de la muerte de su primo.

KISAY MACHACÓN ARIAS

27 de noviembre de 2022 12:00 AM

Hace algunos días conversaba con mi vecino y recordamos a un gran amigo que, además, me conoció desde niña y me vio crecer hasta inicios de mi juventud. Era un vecino jocoso, amigable y extrovertido. Convocaba a todos en su casa para sacar el televisor a la terraza y ver juntos los partidos de la Selección Colombia en cada mundial, pero el destino y la COVID-19 se lo llevaron a una mejor vida, al menos eso creemos quienes conocimos su nobleza durante los más de 10 años que vivió en el barrio.

Todavía, en medio del silencio, logro escuchar el chiflido con el que llamaba a sus hijos en mitad de la calle. Ya no me espanto, todo lo contrario, algunos creemos que se fue de viaje y que pronto llegará porque aún no concevimos que murió y que él no nos olvida. Le puede interesar: El bolivarense que fue arrastrado por las drogas hasta en Ecuador

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Mi abuelo solía decir: “De algo nos vamos a morir”, y es cierto. Por más que pensemos que falta mucho tiempo y que moriremos de viejos, la gran verdad es que de la muerte nadie se escapa y no sabemos cuándo, pero.... ¿hay vida después de la muerte?

Hay quienes aseguran haber sentido la presencia de sus seres queridos después de fallecidos, y lo asemejan a una despedida.

Hablé con una catequista quien atestiguó que desde muy pequeña ha experimentado encuentros con el más allá. Dijo que cuando vivía en casa de sus padres muchas veces la visitaban brujas luego de que personas malintencionadas que le tenían envidia a su familia le lanzaran “un hechizo” por tener el negocio de una tienda y vivir cómodamente, entonces les enviaban esas brujas para mortificar sus mentes, “Mi familia y yo somos muy católicos, entonces gracias a Dios y a la oración, expulsamos a estas criaturas del más allá”, me contó.

Pero... ¿Qué tiene que ver esto con la muerte? Una noche, ya acostumbrados a la presencia de estos seres, escucharon un ruido en el patio, como si se cayera una ponchera -como decimos en la costa a las tazas de gran tamaño- pero no le dieron importancia. Al amanecer recibieron la llamada de un familiar anunciando la muerte de un primo que frecuentaba su casa, se habría accidentado en la madrugada, justo a la misma hora en que escucharon caerse la ponchera.

“Nuestros muertos vienen a despedirse de nosotros. Las almas del purgatorio pueden vernos y contactarse con nosotros a través de sueños y pensamientos a pedir oración, pues eso es lo único que los puede salvar y llevar al cielo... Cuando de repente recuerdas a una persona fallecida, lo más probable es que te esté pidiendo oración por su alma, ya que ellos ya no pueden hacer nada más para salvarse”, aseguró la catequista. Lea aquí: El terror que no sale en las guías turísticas de Cartagena

Por tal motivo, dicen los abuelos, no es bueno quedar con rencores con las personas, pues, como dice en el evangelio de Mateo: “Nadie sabe el día ni la hora...”. Ahora bien, tampoco hay que ver la muerte como algo tenebroso. Un profesor de la universidad citaba al filósofo existencialista Martín Heidegger: “La muerte es el acontecimiento esencial en la aventura humana. La muerte es un misterio, la consideramos como el momento de decir adiós a todo, es el viaje de irás y no volverás”. Sin embargo, los religiosos católicos aseguran que también “hay que morir para vivir”, es decir, frase que se puede interpretar como morir al pecado, pero si lo aterrizamos a la muerte física del cuerpo, morir puede ser el gran descanso del alma, así que al momento de decir adiós... ¿estaríamos siendo egoístas con la persona fallecida al no dejarla descansar?

Recuérdame...

La película ‘Coco’, de Disney, hace analogía con los muertos que se comunican con los vivos, abordando la cultura mexicana y todo el ritual con el que recuerdan a sus difuntos. En la película se ilustra que hay vida después de la muerte y son recordadas por sus familias, quienes les rinden oración y hacen ofrendas en su nombre.

También hay un pequeño grupo de personas muertas que viven en una especie de miseria espiritual y aislados de los demás porque han sido olvidadas por sus seres queridos, pero con el deseo de que alguien los recuerde. Lea también: La época en la que el Centro Histórico fue “hogar de pobres”

Según la vidente australiana María Simma (2004), ocurre algo muy parecido al morir, ya que las almas van a un estado en el que necesitan de los vivos, que los recuerden, que ofrezcan eucaristías por ellos y mucha oración. Si no lo hacen, su proceso en el purgatorio será más lento y sufrirán mucho.

¿Qué ganamos nosotros, los vivos, con todo esto? La vidente Simma también dijo que las almas del purgatorio recuerdan a quienes les ayudaron a llegar al cielo, entonces, cuando ellos alcancen el paraíso, pedirán por aquellos que rindieron plegarias cuando mueran y estén en “purgación”, con la creencia de que así ascenderemos al cielo y, por eso, nuestros muertos nunca nos olvidan.

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