Luis Cervantes Jackson, de Olaya a bailar con Nicky Jam

20 de enero de 2019 12:00 AM

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No hace falta vivir en Las Marmotas para saber que es uno de los rincones más deprimidos de Olaya Herrera. No hay que ser olayero para entender que la música no se atreve a pelear con la pobreza, no en el barrio Olaya de Cartagena. Más bien la arropa con sus melodías: cualquier día, a cualquier hora, de cualquier casa, se escucha el timbal de una buena salsa, el acordeón de un vallenato y, mucho más, el golpe de la champeta del momento o de los clásicos inmortales. Y así, cualquier día, las calles polvorientas de una zona tristemente famosa por la violencia, drogadicción y pandillismo, pueden convertirse, gracias a algún picó, en una pista de baile. Una abandonada por el Estado, una donde abundan los perros callejeros.

Allí, donde el dolor, la necesidad y la alegría se abrazan, nació un orgullo nacional del baile: su nombre es Luis Gabriel Cervantes Jackson o simplemente Jackson, como le dicen en el mundo artístico. Él tiene 27 años, los pies bien puestos sobre la tierra y la garra suficiente para sentirse orgulloso de sí mismo. La vida no ha sido fácil para él, pero a punta de break dance ha logrado todo lo que se ha propuesto.

Del barrio para Bogotá

Sí, Las Marmotas es un lugar temido y estigmatizado en la ciudad, pero Jackson ha demostrado que la belleza y el talento tienen el poder de habitar en cualquier parte, como una flor de loto que nace en los sitios más inesperados. Él le dijo no a las drogas y a la delincuencia para apostar todo por la danza urbana, y no se equivocó: hoy es bailarín del reconocido artista boricua Nicky Jam.

“Desde los 15 años estoy con el baile. Todo comenzó porque tengo un tío que bailaba imitando a Michael Jackson, entonces me empezó a gustar eso. Entré a una iglesia cristiana y bailé allí, y un día, por casualidad, conocí a ABC, que era un grupo de chicos del barrio que bailaba empíricamente y sin ningún apoyo, y me metí. Desde entonces, bailar es mi vida”, recuerda.

Aunque al principio su padre, Orlando Cervantes, un mototaxista, y su mamá, Aura Jackson, ama de casa, no creían mucho en la idea de que su hijo se dedicara a esa profesión, lo apoyaron. “Mi papá no creía que con el baile podía tener un futuro, pensaba que era solo una recocha, pero ahora se siente orgulloso de mí. Ellos saben que bailar cambió mi vida, pude alejarme de las cosas malas, cosas en las que sí cayó mi hermano mayor, algo que me duele mucho”, cuenta.

Jackson se convirtió en papá a sus cortos 17 años, y Yulainys, su hija, lejos de convertirse en un obstáculo para sus sueños, se volvió el motor que lo impulsó a buscar otros caminos. “Yo seguía en ABC, y aunque el grupo tomó fuerza en la ciudad, no era mucho dinero el que se conseguía con las presentaciones. Yo tenía que mototaxiar para sobrevivir, entonces decidí viajar a Bogotá, quería progresar.

“Allá tampoco fue fácil, duré meses sin trabajar, pero con la ayuda de unos amigos empecé a ganarme la vida bailando y el grupo ABC también se dio a conocer en la capital, incluso, participó en el programa ‘Colombia Tiene Talento’, del canal RCN”, relata.

Ir a Bogotá le abrió decenas de puertas al olayero. Su talento era tanto que pronto comenzó a ser pedido por algunos de los artistas urbanos más reconocidos del momento: Dj Buxxi, Rico, Reykon y J Balvin. También subió a la tarima con los dúos boricuas Zion y Lennox, Alexys y Fido, Ñejo y Dálmata.

Y así, Jackson consiguió cancha, respeto y reconocimiento en Bogotá, pero lo mejor estaba apenas por venir...

“Es muy curioso, pero yo trabajaba duro por shows con Nicky Jam, y precisamente el 3 de agosto de 2015, el mismo día en que nació mi segundo hijo, Luis Ángel, me llamaron para decirme que quedaba contratado en la organización de Nicky. Fue una emoción muy grande porque yo quería eso, ser bailarín de planta de un artista internacional, porque pienso mucho en mi esposa e hijos, y también porque ayudo a mis padres y hermanos”, manifiesta.

Con Nicky, intérprete de canciones como ‘El amante’ y ‘El perdón’, Jackson ha recorrido el planeta, bueno, casi. El cartagenero confiesa con una sonrisa que solo le falta conocer África y parte de Asia... “Conozco toda Europa, algo del Oriente, todo Estados Unidos, Sur y Centroamérica, siempre estoy viajando y lo único malo de eso es que a veces perdemos fechas especiales, eventos de familia, pero todo es sacrificio. Las relaciones de pareja son difíciles, pero mi esposa, Carolina Holguín también es bailarina, y me comprende”, cuenta.

“Nicky es una persona humilde, sencilla y cariñosa. Es un gran jefe, y el día que vi la serie de Netflix sobre su vida, -El Ganador-, me quedé sorprendido porque no me imaginé lo dura que fue su infancia y juventud, pero ahora entiendo por qué es tan buen ser humano.

“Su vida se parece a la mía, porque por el arte dejó atrás las cosas malas del barrio. Cuando vi su serie me identifiqué con él, siento que nos parecemos mucho y que somos ganadores”, añade.

***

La vida parece tener siempre un regalo guardado bajo el brazo para él: Luis Ángel, su segundo hijo, es la prueba de aquel adagio que dice “hijo de tigre sale pintado”. Apenas tiene tres años, y baila tan bien que hasta J Balvin compartió un video del pequeño en Instagram; y hace apenas unos meses, Carolina (esposa) y Jackson tuvieron a su segunda niña, Abigáil.

Puede que viva en la fría Bogotá o que se la pase viajando, pero nunca olvida a su Olaya, ni a Las Marmotas. Nunca olvida su infancia y ni tampoco adolescencia, y no se cansa de agradecerle a la vida y al también bailarín Joel Matute, la primera persona que creyó en él.

Jackson está seguro de que en las esquinas polvorientas, y luchando con la falta de oportunidades, hay otro pequeño talento esperando que su sueño se haga realidad. Y espera poder ayudarlo.

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