Mabel decidió donarle un riñón a su esposo

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Un médico me dijo una vez que el acto de donar está descrito en la Biblia, siendo Adán el primero en hacerlo, pues se le extrajo una costilla para darle vida a Eva.

En Colombia, la escasez de donantes tiene a más de 2500 personas en vilo. En 2018, según el Ministerio de Salud, se hicieron 1013 trasplantes y solo hubo 410 donantes reales, es decir, de los cuales se extrajo al menos un órgano para el procedimiento.

Hombres y mujeres, esperan mejorar su calidad de vida gracias a un nuevo riñón, pulmón, corazón, páncreas, hígado o intestino. El riñón y parte del hígado, son los órganos más frecuentes en los procedimientos con donantes vivos, pero la sangre, piel y médula ósea también pueden ser donadas.

Una persona con muerte cerebral puede ser donante, si antes de fallecer hubiere expresado su deseo de donar sus órganos a través de un carnet entregado por el Instituto Nacional de Salud de Colombia, o a través de una carta notariada.

Los valientes que deciden ser donantes vivos, pueden hacerlo solo cuando el receptor sea cónyuge o compañero permanente, con una convivencia superior a 2 años después de celebrado el matrimonio, pariente en cuarto grado de consanguinidad, segundo de afinidad, o primero civil.

La historia a continuación, me recuerda a Adán y Eva, pero en este caso, fue Mabel Rocío Acuña, ginecóloga obstetra de la Clínica de la Costa, quien decidió donarle un riñón al papá de su hija hace 7 años. En conversación con El Universal, contó los detalles de su proceso del que habla desde hace poco.

¿Hace cuánto donaste y qué te llevó a hacerlo?

-Doné hace 7 años a mi esposo, fue decisión de darle vida porque es el papá de mi hija y siempre estuve decidida a lo que iba, a donar. Mi esposo hizo una IgA autoinmune por estreptococo beta hemolítico del grupo A, (lo que deterioró poco a poco sus riñones) y es un excelente padre, y excelente ser humano, por eso decidí darle vida.

¿En algún momento dudaste de tu decisión?

-Nunca. Pienso que donar es una decisión que puede salvar vidas, y puede ayudar a los demás. Soy totalmente decidida a donar.

¿Cómo fue el proceso?

-El primer paso es que fuéramos del mismo tipo de sangre, afortunadamente lo somos. Después me trasladé a Cali, a hacerme toda suerte de exámenes, que son muchos... psicología, psiquiatría. Fueron 2 meses para tratar de comprobar que yo estaba sana, y en condiciones de donar. También tuvimos que esperar unas pruebas que se hacen fuera del país para corroborar que estaba apta.

Pasó algo raro. La primera vez me llamaron y me dijeron que sí, que estaba apta para ser donante, después me llamaron, no sé por qué, y me dijeron que no. No sé si era una prueba para ver si yo estaba decidida o no.

Cuando escuché ese ‘no’ sentí un gran dolor en el alma, sentí tristeza. Les dije que yo estaba preparada para hacerlo. A los dos días me llamaron de nuevo y me dijeron que sí era apta y compatible, así que me trasladé a Cali y allá nos hicieron el trasplante.

¿Como fue la operación?

-Sí, fue dolorosa. Pero a los 4 meses, mi esposo pudo reintegrarse al trabajo, y yo a los 25 días ya estaba laborando normal, no operaba pues porque no podía hacer fuerza, pero sí hacía consulta.

¿Has tenido algún problema de salud después de haber donado?

-Absolutamente no. No siento fallas y gracias a Dios no me enfermo, no tengo problemas de presión, y pues tengo el mismo riesgo que tiene una persona normal, de padecer cualquier enfermedad.

¿Cómo es tu vida después de donar?

-Te cuento que ahora es que hablo de eso, después de 7 años. Yo me siento normal, no siento que me falte nada, fue un regalo que hice y por eso pensaba que no debía hablar de ello.

Mucha gente me admira, pero lo hice por un acto de amor por mi hija, más que con mi esposo, que es un ser maravilloso, lo hice por mi hija.

Mi esposo es alguien bueno y mi hija merece tener un buen papá a su lado, que esté con ella. Me gusta sentir que pude hacer algo por su papá, y mi hija se siente orgullosa de mí.

¿Qué les quieres decir a las personas que no están pensando en donar?

-Que no tengan miedo, yo llevo una vida normal, trabajo normal, nadie se da cuenta que soy donante vivo, bueno, mi cicatriz me quedó y de hecho lo pensaba al principio por la parte estética, porque yo decía, ‘mi cuerpo bla bla bla’, después dije, ‘no, no me importa’. Mi esposo bromeaba, me decía ‘si te molesta la cirugía puedes hacerte un tatuaje’. Pero no, más allá de ese pequeño detalle, puedo decirles que no tengan miedo.

***

Mabel fue destacada en una ceremonia que se hizo en la Clínica de la Costa, en Barranquilla, con el Premio Amigos de la Donación de Órganos y Tejidos, entregado por la Fundación Donarte, reconociendo así su valentía y acto de amor por el prójimo.

“Sin la ayuda de familias, pacientes, médicos, empresas de transporte de los órganos, alertas oportunas, artistas y medios de comunicación, esta labor no podría realizarse con éxito, por lo cual el evento de la Fundación es un símbolo de gratitud a quienes facilitan el proceso de salvar vidas mediante el trasplante”, dice Julio Chacón, de la Fundación Donarte, quien espera más donaciones este 2019.

Una herióna para su pequeña

Hace 7 años, cuando Mabel y su esposo regresaron a casa luego de la operación, su pequeña hija los estaba esperando con el mayor de los regalos: un portaretratos donde le decía a su mamá lo orgullosa que se sentía por la acción que acababa de hacer.

“Fue maravilloso, mi hija me recibió con un mensaje tan bonito, lo recuerdo y lo guardo en mi corazón”, dice Mabel.

Hoy día, entre risas y anécdotas, ella y su esposo recuerdan la operación.

“Mi organismo funciona igual, no veo cambios, y lo más importante es que pude hacer algo por el papá de mi hija, eso me llena”.

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