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Mamá adolescente, vidas que se reforman tras el parto

Estefany Vargas tiene 19 años y con orgullo demuestra que sí hay mamás luchonas. El texto no invita a tener hijos siendo niñas, muestra cómo una oportunidad les cambia la vida.

IVIS MARTÍNEZ PIMIENTA

24 de octubre de 2021 12:00 AM

El 27% de la población cartagenera vive en situación de pobreza y el 4,2%, en pobreza extrema, este último término fue designado por la Organización de Naciones Unidas para llamar a una persona que no puede satisfacer sus necesidades más básicas; es decir, necesidades que consisten en alimentarse, beber agua, dormir en una casa, así como el contar con acceso a la educación y a la sanidad. Paradójicamente, en esta parte de la población es más común hallar a madres adolescentes, perpetuando el cordón de pobreza.

Las investigadoras Carmen Elisa Flórez y Victoria Eugenia Soto han realizado un estudio a nivel de Colombia, que, basado en investigaciones previas, indica que la deserción escolar (y la pobreza) es, en la mayoría de los casos, condición previa al y no consecuencia del embarazo adolescente. “Sin embargo, una proporción importante de embarazos en las adolescentes pobres ocurre simultáneamente con la deserción, y en la mayoría de los casos trunca la trayectoria educativa, reforzando el círculo vicioso de la pobreza”. (Le puede interesar: La comida no se desperdicia: les salva la vida)

Las llamamos en redes “madres luchonas” y son aquellas que dicen encontrar en las criaturas que acaban de dar a luz ese motor para salir adelante. Niñas que orgullosas muestran a sus retoños en fotos en el Facebook ¿Quién dice que no es así? Son adolescentes y son madres y, quizás, si se les da la oportunidad, pueden ser parte activa de la economía del país, estudiantes, mujeres que aportan. Lamentablemente, Cartagena tiene una de las tasas de subempleo o informalidad más altas de Colombia: en 2017, fue de 55,3% del total de personas ocupadas.

Por otro lado, estas madres son más propensas a sufrir violencia intrafamiliar y abusos de sus parejas. Sí que les toca luchar.

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Estefany Vargas fue a recoger el pasado viernes su diploma en el Hotel Hyatt de Cartagena, donde hizo junto a varias madres adolescentes, sus prácticas profesionales en el área de servicios de hotelería. Su bebé de dos añitos, Juan Esteban Pacheco, la seguía a todas partes. Subió con ella a recibir el diploma, porque, claro está, es también suyo, cómo no.

Ella le contó su historia a

El Universal, y seguro no dista de la historia de muchas niñas y adolescentes que quedan embarazadas, sabiendo cómo, pero no analizando las repercusiones. Ella, sin embargo, tiene un aire de mujer madura y centrada que ha llegado con la educación y las oportunidades que se le han presentado y ha buscado, después de tener a su bebé:

“Yo quedé embarazada con 16 años. Estaba en el colegio y mi pareja (con quien tiene su familia en la actualidad) era unos años mayor. Realmente, no te puedo decir por qué no me cuidaba; a él no le gustaba y obvio una sabe que si tiene relaciones sin protección pues puede quedar embarazada, pero no pensábamos en eso. No sé, la verdad, explicarte qué era lo que pasaba por nuestra mente. Siento que no sabíamos, aunque había Internet y todo esto, nunca nos preocupó buscar acerca de sexo seguro o cosas de ese tipo. Finalmente quedé embarazada y bueno, mis papás lo primero que dijeron era que tenía que formar mi familia y me fui a vivir de inmediato con mi pareja. Cuando eso pasó, mi papá dejó de hablarme y mi mamá también. Mi papá se veía muy decepcionado de mí y me recalcó el hecho de que él decía que me cuidara. Luego, con el tiempo, en medio de una borrachera (ríe Estefany) me mandó a llamar y nos reconciliamos. Mi mamá ya para esa época me hablaba. Durante mi embarazo estuve en Cuidados Intensivos debido a un problema que puso en riesgo mi vida y la del bebé y mi familia siempre estuvo conmigo, la verdad.

“Después de dar a luz, pude graduarme del colegio, y eso que yo no tenía ni siquiera computador ni nada, y eso todo pasó hace poco, en pandemia. Tuve que hacer muchos sacrificios para poder tomar clases virtuales.

“Cuando me gradué, me hablaron de la Fundación Juanfe y de una convocatoria que ellos tenían para madres adolescentes. Pude aplicar y gracias a Dios aquí estoy ahora, graduándome con mis compañeras.

“Para mí, para nosotros, el bebé es un motor, lo quiero muchísimo y por él no podía darme por vencida.

“Hoy mis papás no pudieron venir pero me llamaron hace un rato, orgullosos, llorando porque la verdad ni yo creí que podía lograr algo tan grande como estar en un proyecto como Imagina.

“Mi pareja incluso me dice que me he convertido en una inspiración para él, demostrándole que puedo salir adelante y cumplir metas. Eso me hace infinitamente feliz.

“Según lo que me han dicho de aquí en el hotel, hice mis prácticas muy bien, de forma sobresaliente y eso es lo que más me llena de orgullo a mis 19 años”.

El bebé le jala la toga a su madre, le gusta que él sea el centro de atención y ama que le tomen fotos. Es muy educado y risueño. Camina de aquí para allá, de vez en cuando mira por la ventana de vidrio hacia el mar y queda embelesado.

Su madre responde esta entrevista con una sonrisa en los labios. Está agradecida, orgullosa y le dice a las madres adolescentes que no se rindan. Que dar a luz no les acaba el mundo, que deben luchar y que pueden ayudar a sacar a su familia adelante. Tienen que soñar.

El proyecto Imagina

Hyatt Regency Cartagena y la Fundación Juanfe clausuraron el primer ciclo del Proyecto Imagina, una idea que nació en el corazón del compromiso por empoderar a las mujeres de Cartagena. Junto a Estefany se graduaron tres chicas más: Tachare Tovar, Thalía de la Cruz y Laura Ribón. Catalina Escobar, presidenta de la Fundación Juanfe, se mostró orgullosa de apoyar una vez más el cambio de vida de estas chicas. Aprendieron repostería, housekeeping, incluso inglés.

“Esperamos poder continuar con este proyecto, y que se unan todos los hoteles de Cartagena y, por qué no, del país”, dice Sarah Valencia, del Hyatt. “Romper la cadena de pobreza a través de iniciativas de este tipo es lo que buscamos”.

A la graduación de Estefany fueron invitadas instituciones públicas y privadas como Cotelco, Corpoturismo, Centro de Convenciones, Cámara de Comercio, así como los principales representantes de la industria hotelera y gastronómica de Cartagena.

El empoderamiento femenino y potencializar buenas prácticas en torno a la equidad de género es la meta. Pero posibilitar que estas chicas sueñen es el objetivo final. ¿Te gustaría recibir en tu celular las noticias más importantes del día? Da clic aquí y escríbenos a Whatsapp.

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