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Más que una quemadura: lo que le pasará a tu hijo al manipular pólvora

Antes de darle pólvora a tu hijo, piensa: ¿quieres arriesgarte a marcar su vida para siempre? Estas son las secuelas de una lesión por pólvora pirotécnica.

LAURA ANAYA GARRIDO

19 de diciembre de 2021 10:19 AM

Ojalá existiera una palabra para describirlo. Una tan diciente como para encerrar el vacío de saber a tu hija intoxicada porque, en su inocencia infinita, se comió unos totes -los populares ‘traqui traqui’- que tú mismo le compraste. Muerta, porque la pólvora no solo puede quemar, lacerar, amputar, enceguecer y ensordecer, sino envenenar. Ojalá la anterior fuese una ficción cualquiera, pero no: se trata un hecho real que sucedió en nuestra Cartagena el 5 de diciembre del 2020. Ojalá entendiéramos de una vez por todas que al comprar pólvora le abrimos la puerta a la mala hora. Te puede interesar: 4 consejos para que tu mascota no sufra con los estallidos de pólvora

Ojalá decidiéramos “no malgastar la plata en elementos que pueden llevar dolor y tristeza a la casa, porque eso es lo que sentirás cuando veas a tu hijo quemado en una unidad de cuidados intensivos”, como dice Gerson Bermont, director de Promoción y Prevención del Ministerio de Salud y Protección Social, él está indignado y pronto entenderé, a punta de números, por qué...

Hasta el 16 de diciembre del 2020, el país había reportado 226 lesionados por pólvora pirotécnica; el 16 de diciembre del 2021 el conteo iba en 323, es decir ha habido 42,92% más lesionados. Hasta esa misma fecha, en 2021 habían resultado lesionados 121 menores de edad, 12 de los cuales estaban bajo el cuidado de un adulto borracho.

323
lesionados por pólvora pirotécnica hubo hasta el 16 de diciembre del 2021, un 42,9% más de los reportados hasta la misma fecha en 2020 (226), según el Instituto Nacional de Salud.

“Detrás de un niño quemado siempre hay un adulto irresponsable. Detrás de la quemadura de un niño hay un papá irresponsable que compró pólvora, que se puso a beber y a manipular la pólvora. Un papá irresponsable que no cuidó a su niño en el momento en que tiró un tote y este no prendió, y el niño salió corriendo tras ese tote a llevárselo a su papá y resulta que le estalló en la mano. No tuvo la precaución de tener al niño alejado de su irresponsable condición. Siempre detrás de un niño hay un adulto irresponsable que tomó una decisión equivocada de pretender divertirse con un artefacto que ya está más que demostrado que no causa sino daño y dolor”, dice un Bermont enérgico. Lee también: No más quemados por pólvora: ‘Donde hubo fuego, secuelas quedan’

Para toda la vida

Carlos Román Herazo, cirujano plástico reconstructivo y estético y cirujano plástico del Hospital Infantil Napoleón Franco Pareja - Casa del Niño, que integra la red de prestadores de Coosalud EPS, explica que el tipo de lesión más frecuente por pólvora pirotécnica en niños es la quemadura producida por la llama o chispa, y la parte del cuerpo que más frecuentemente se afecta es la mano. “También son frecuentes las lesiones en el rostro y los ojos. Esto es muy desafortunado, porque se puede perder la función visual en forma parcial o total, así como perder los dedos o la mano completa, afectándose su función y la calidad de vida del niño”, agrega el doctor Román.

Y es que las lesiones por pólvora pueden dejar marcas que duran de por vida y afectan lo estético, lo funcional y lo psicológico.

¿Que si hay una forma “responsable” de usar la pólvora? Sí, dejando que la manipulen las personas idóneas.

“Desde el punto de vista de lo estético, por las cicatrices: hay casos en que estas pueden ser muy gruesas y deformantes”, cuenta el doctor Román y asegura que, dependiendo en el lugar que se encuentre la cicatriz, esta puede impedir que el pequeño pueda mover de forma adecuada partes del cuerpo como el cuello, los brazos, el codo, la muñeca y la rodilla.

“Desde el punto de vista funcional -continúa el doctor Román-, porque se puede perder uno o más dedos o incluso toda la mano (...). La parte psicológica también se afecta, ya que al niño con este tipo de afecciones estéticas y/o funcionales se le puede dificultar jugar o hacer deporte; (puede llegar a) no tener una vida social adecuada por rechazo y burla de otros niños y esto puede hacer que se aísle y se deprima”.

Y aquí es donde las consecuencias se convierten en motivos contundentes para dejar de perpetuar prácticas irresponsables que solo terminarán por hacernos daño y, lo peor, por lastimar a quienes más amamos.

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¿Que si hay una forma “responsable” de usar la pólvora? Sí, dejando que la manipulen las personas idóneas. “La manera correcta es que hay profesionales para manipular la pólvora: gente que se prepara, que estudia, que tiene todo el cuidado y la protección para manipular estos elementos”, añade Bermont y cierra con un mensaje para los padres que aún ven como una práctica “normal” darles pólvora a sus hijos: “Siempre creemos que podemos tener el control, que somos los superhéroes, que podemos manejar esto sin que nada nos suceda: porque mi papá lo usaba, yo también soy capaz; porque mi abuelo lo hacía, yo también; es que siempre lo hemos hecho y nunca ha pasado nada... No, esto es de probabilidades y desgraciadamente las probabilidades pueden llegar es a sus hijos” o a los de esos vecinos que nada tenían que ver. Te recomendamos leer también: Personas ciegas piden celebrar las fiestas de fin de año sin pólvora

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