Nemesio Castillo, un poeta sale a la luz

23 de febrero de 2020 12:00 AM

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Nemesio Castillo Serrano (Cartagena -1958) era muy solicitado entre sus amigos de bachillerato, en el Colegio Americano de Cartagena. Le pedían escribir acrósticos, mensajes, poemas y cartas de amor. Le encomendaban crear textos fecundos y él, con gusto, se inspiraba desde el alma. Al final, esos escritos iban a manos de enamoradas ajenas, pero ellas nunca se enteraban quién realmente los escribía. Era un cupido anónimo.

¿Cuándo notó que aquello de la poesía era lo suyo? le pregunto, y Nemesio responde emocionado que: “En el colegio, siempre en la semana cultural a mí se me daba era por participar con poemas. Tenía esa inclinación, ese deseo, desde siempre me enamoré de la poesía”. Es aficionado a leer sonetos, versos, a ese ritmo, a esa cadencia, a esa sonoridad característica de la poesía. “Desde temprana edad fui un seguidor del género. Eso me fue llevando a tener mi propia producción poética, que iba guardando”, refiere. Así que siempre escribió poemas en tanto fuera posible. En un cuaderno, en una libreta, siguió cultivando sus deseos.

Quiso ser también guitarrista. “Un día me conseguí una guitarra”, pero la verdad, confiesa, se le complicó aprender a tocar ese instrumento. Así que otro día, “vi a un sobrino mío, le gustaban las guitarras y se hacía una guitarra de juguete con unas tablas, unos clavos y con hilos de nailon. Decidí regalarle mi guitarra. Y, efectivamente, le sirvió. Se llama Andrés Vélez Castillo. Hoy en día es un excelente músico, está en Canadá y vive gracias a la música y a que es guitarrista. También tengo un hijo que es productor musical, vive en Bogotá y otro al que le gustaba la música, pero ahora es productor audiovisual y le va muy bien con eso, se llama Abraham Castillo”, sostiene, también con emoción.

Un sueño real

Nemesio nació en el “barrio plateado por la luna”: Lo Amador. Al terminar el colegio, aunque siguió estudiando no entró a la universidad a una carrera profesional. Eran otros tiempos y existían otras necesidades. Sin embargo, alguna vez tuvo una empresa de mantenimiento y limpieza de piscinas y tanques de almacenamiento de agua. Y, de ahí, conoció a alguien que lo llevó a la Universidad de Cartagena, a trabajar en la limpieza de los tanques de agua de la sede Zaragocilla. “Duré diez años, así, por contrato. Luego se me dio la oportunidad de entrar como trabajador oficial. Ese empleo me ha dado muchas oportunidades”, añade.

Desde entonces, hace 18 años, se desempeña como trabajador de servicios generales de la Universidad de Cartagena, haciendo reparaciones, ayudando en lo que se necesite. Y, tanto tiempo después, nunca, nunca, ha dejado de lado a los poemas, su anhelo por compartirlos con el mundo se materializa ahora, a sus 62 años.

Para esta entrevista llegó sosteniendo en sus manos ese hijo suyo que tanto le costó concebir. Es un compendio de poemas y escritos, es su libro, el primero en su vida, al que ha llamado: ‘Entre versos y prosas’. Es el cielo y el mar azul el que acompaña su portada, una ilustración de su amigo, el pintor Alberto Sierra. Ese mismo mar incesante que mira a través de las ventanas del Claustro de La Merced ha sido su musa, como también el mismo recinto colonial, en el que hoy reposan las cenizas de Gabo y las fotografías del gran Leo Matiz. El libro es un sueño cumplido.

Antes del libro

Para llegar a su preciado libro ha tenido Nemesio que pasar por mucho. Estar ahí, cerca de ese epicentro cultural que es la Universidad de Cartagena; de los autores que la visitan, de los escritores y de su vida bohemia, lo hizo querer más de ello, poco a poco. Y tanto es su amor por las letras que, un día, aprovechó esa cercanía. Se inscribió en una carrera profesional, semipresencial, que le permitió trabajar y estudiar. A los 51 años consiguió graduarse de Licenciatura en Lengua Castellana.

Y no paró ahí, ha seguido con talleres, seminarios y cualquier estudio para perfeccionar su prosa y su línea poética. No descarta estudiar una segunda carrera. Y es que la vida, en ocasiones, se encarga de ponernos en lugares insospechados. Y nosotros mismos nos encargamos de darle algún sentido a lo que encontramos en nuestro camino.

“Además de leer literatura, he leído sobre la filosofía del ser, tratando de conocer más la naturaleza, cada persona es un mundo diferente. Quizá el mensaje de una misma poesía no es igual para todos, cada quien lo interpreta teniendo en cuenta cosas como su estado emocional y los paradigmas que tenga en la vida.

“He asistido a muchos eventos culturales donde he llevado mi mensaje poético y he tenido algunos reconocimientos de estudiantes y profesores. Quise buscar el apoyo y fue así como hablé con el señor rector Édgar Parra Chacón, él me dio su apoyo y hoy por hoy el libro es una realidad”, señala.

¿Qué van a encontrar quienes leen el libro?

- Ciertos matices, sobre todo del romanticismo. El romanticismo tiene varios aspectos y ángulos de percepción, no es solamente amor, ese corazoncito pintado; tiene tristeza, soledad, angustia. A demás de eso hay algunos temas que son muy inherentes a la naturaleza humana.

¿Qué tan difícil fue para usted, después de tantos años, publicar el libro?

- Fue bastante complicado, este deseo lo tenía hace varios años, fui tocando puertas y abriendo los corazones de algunas personas, comencé a ser insistente hasta que se dio. Édgar Parra Chacón me ayudó, y me siento muy agradecido con él por eso.

¿Qué le dice a quienes como usted tienen ese mismo sueño por realizar?

- Lo que yo les recomiendo es que hay que caminar, trazar una ruta para llegar a ese objetivo y buscar los medios haciendo el esfuerzo. Yo hoy veo este sueño realizado. La verdad es que muchas veces sentí que estaba marginado en el medio. Quizá tuve esa vocación desde muy joven, no sentía el eco de mi voz en algunos escenarios, incluso abandoné la idea de escribir un libro. Ahora, siento realizado un sueño de muchos años y hoy por hoy me siento realmente lleno de mucho gozo y satisfacción. A raíz del lanzamiento de este libro, la gente está entusiasmada, pienso que este lanzamiento va a romper algunos paradigmas.

Epílogo

‘Entre versos y prosa’ se lanzó esta semana en la Universidad de Cartagena. La historia de Nemesio Castillo nos demuestra que nunca es tarde para cumplir nuestros sueños por muy pequeños o grandes que parezcan. Su poesía ahora sale a luz del mundo.

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