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Operadoras de planta, mujeres a la par de los hombres en la industria

Algunos operadores de planta nunca pensaron en tener compañeras en su oficio, pero desde hace un tiempo viene cambiando el panorama gracias a mujeres preparadas para asumir este rol.

IVIS MARTÍNEZ PIMIENTA

02 de enero de 2020 07:00 AM

“Tenemos compañeros que nunca se imaginaron que iban a trabajar con mujeres, que nunca pensaron que iban a tenernos como compañeras de campo y mira cómo a través de las generaciones se dan este tipo de cambios. Eso me llena de alegría, siento que estamos rompiendo barreras e innovando en esta área”, dice con orgullo la momposina Mariluz Herrera, de 26 años.

“Aumentar la participación de mujeres en la industria depende de nosotras mismas, que solo debemos prepararnos y capacitarnos para demostrar nuestra facultad en enfrentar los retos laborales del sector. Podemos ser eficientes, competitivas y cada vez más productivas”, añade.

La Operación de Plantas y Procesos Industriales conjuga la operación, control de calidad, instrumentación y control de procesos, planificación de la producción, metrología, mantenimiento y seguridad de estas plantas. Es un área que a través de los años ha sido manejada por hombres, pero desde hace un tiempo viene cambiando su panorama gracias a mujeres preparadas para asumir este rol. Mariluz y Beatriz Flórez son dos de ellas, junto a Yeraldín Paniza Aviles, Daniela Ramírez Rodríguez y Samarys Polo Soraca.

Mariluz ya es operadora del splitter en Esenttia, una empresa de plásticos con planta en Cartagena, mientras que muy pronto Beatriz tomará un cargo similar.

Mariluz se considera amable, empática, amante de la naturaleza y sobre todo apasionada por el sector petroquímico. Ese era su sueño.

Todo empezó en 2010, cuando estaba en undécimo grado y conoció la Química orgánica. “Realmente me gustó mucho, me llamó mucho la atención así que empecé a investigar en libros e Internet y descubrí perfiles laborales y empresas. Me gustó tanto que dije: ‘Seré ingeniera petrolera’, pero cuando terminó el año me presenté en Ingeniería química y no pasé, así que estudié Operación de Plantas Petroquímicas porque sabía la carrera en mi vida tendría que ver con Química y debía estar perfilada al sector petroquímico o petrolero. Digamos que me he dedicado a estudiar en ese sector y actualmente pues trabajo en Esenttia, que trabaja con plástico que a su vez es un derivado del petróleo, que es con lo que se obtiene la resina”, explica.

Mariluz es pionera en su lugar de trabajo, una inspiración para muchas más jóvenes.

“Me he puesto la meta de dejar una imagen positiva del desempeño y rol de las mujeres en puestos técnicos y de campo. Considero que tengo una gran responsabilidad en representar positivamente el género y ratificar que apuntarle a la inclusión e igualdad de género en empresas es una excelente apuesta”.

En su familia, no había un solo ingeniero y aparte, dice Mari, “no había un referente femenino en esta área, que parece creada es para hombres. Me acuerdo de que mi abuelo hasta el último momento me decía que yo iba a ser era docente, pero yo le contestaba ‘quiero ser ingeniera y voy a buscar mi sueño’. Eso hice y gracias a Dios me va bien”.

Mariluz nunca tuvo dudas, ella solo lo soñó y trabajó para alcanzar sus objetivos.

“Este trabajo representa un gran logro en mi carrera profesional, me ratifica que cuando te esfuerzas por cumplir tus metas no existen obstáculos, ni imposibles que te impidan alcanzar tu propósito. Me enorgullece ser una de las primeras mujeres en romper las barreras creadas por prejuicios que durante muchos años nos bloquearon el acceso a roles técnicos y de campo”, exalta.

Un análisis de la Organización Internacional del Trabajo OIT, muestra que en 142 países, las mujeres continúan estando excesivamente representadas (en comparación con su porcentaje en el empleo total) en dos grupos profesionales: ‘Trabajadores administrativos, de los servicios y del comercio y ‘Ocupaciones elementales’. Según la OIT, en estas economías, “las mujeres constituyen más del 60 por ciento y casi el 50 por ciento del empleo total en estas dos ocupaciones peor remuneradas”. El ser operadora de plantas y en Colombia, es por lo tanto, excepcional.

Una sonrisa escapa de mariluz, “tengo la frente más en alto de lo normal, aunque soy bajita”, ríe. “Me siento fuerte, segura, feliz y orgullosa de quien soy ahora. Estoy en un muy buen momento de mi vida, mi familia y amigas están presentes”.

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Beatriz Flórez Zúñiga tiene 26 años y también nació en Mompox (qué tendrá Mompox). Se crió rodeada de la naturaleza, y gracias a sus padres docentes aprendió que los buenos principios deben primar en la vida. Su padre, Félix, es además Eléctrico del Servicio Nacional de Aprendizaje, SENA.

La primera carrera que hizo Beatriz fue Instrumentación Industrial y luego Operación de Plantas y Procesos, (durante casi dos años fue la única mujer en su salón de clases). Es además ingeniera de procesos también del Tecnológico Comfenalco.

“Siempre tuve curiosidad por todo lo que fuera manipulación de equipos y arreglo de cosas. Mi papá es Eléctrico del SENA y si había que arreglar algo en la casa yo lo ayudaba. En vacaciones él aprovechaba para hacer instalaciones y yo era la que siempre estaba ahí, al lado. Recuerdo que me decía que por instalar cada switch me ‘daba algo’, era más que todo una recompensa”, ríe.

Beatriz es joven pero demasiado madura.

“En el campo industrial siempre se ha tenido el estigma de que por ser mujer, cuando se demanda algún esfuerzo físico no vamos a poder o que nos vamos a cansar. Por eso me gusta la empresa esté haciendo un esfuerzo para cambiar esa parte, al ser las primeras mujeres operadoras de turno. Somos pocas pero las que somos, somos muy buenas”, recalca.

El trabajo de un operador va a depender del área en que se desempeñe, pero sea cual sea, casi nunca está una mujer.

“Puede ser porque no hay muchas mujeres estudiando esto ya que existe el miedo de que en el mismo campo donde se va a ejercer no se encuentren las oportunidades para nosotras”, admite Beatriz.

El área de operación de plantas

El trabajo de un operador de planta depende de la zona donde vaya a ejercer.

“Nosotras tenemos que verificar que los trabajadores estén haciendo su parte correctamente, verificar que las funciones se están dando como debe ser”, explica.

Físicamente, por ser un trabajo que requiere algunas veces esfuerzo físico, se piensan que las mujeres no pueden dar la talla.

“Por ejemplo, en algunas áreas unas de las funciones es cerrar, o abrir ciertas válvulas que permitan que se pueda operar ese equipo del cual se nos encargue. Al ser eso una actividad física, ya desde ahí se puede pensar que la mujer no va a poder, que no va a tener la fuerza, y así pasa con ciertas actividades”, continúa.

Pero Beatriz no se desanima, al contrario, dice que “depende de nosotras (las mujeres) abrir el camino. Le digo a las chicas que están interesadas en esto, que no tengan miedo, en toda carrera lo que importa es mostrar las facultades y capacidades que tenemos. Si podemos estudiarla, somos capaces de ejercerla”.