Zoco Sorongo: ¡Ponte bacano y baila en el Mercado de Bazurto!

18 de agosto de 2019 12:00 AM

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Que el sudor y el calor. Que el gentío. Que es ‘peligroso’. Que los trancones. Que los vendedores ambulantes y la basura no te dejan caminar. Que el olor es tan fuerte que te dan náuseas... Algunas de las razones más comunes por las que muchos cartageneros le ‘huyen’ a poner un pie en el Mercado de Bazurto. Así lo he escuchado durante toda mi vida y por eso mi gran sorpresa al encontrarme a más de 150 personas aglomeradas frente al puesto del Runner, en el corazón de la plaza principal de mercado de la ciudad, bailando y gozando como si estuvieran en cualquier festival musical. Lo más extraño es que no se trataba precisamente de la grabación de un video musical o de un grupo de estudiantes preparando un cortometraje para alguna materia. Por el contrario, estas personas habían llegado a Bazurto por una razón inimaginable: ‘parcharse’ y disfrutar.

Del otro lado del mercado, casi al borde de la avenida del Lago, el denso humo apenas dejaba ver los inmensos calderos llenos de arroz de mariscos, de pescao en viuda y de plátano en tentación, solo por mencionar algunas delicias gastronómicas populares de Cartagena que estaban ahí, listas para comer, y a las que por supuesto no me negué. Una mujer con la que compartí una improvisada mesa no ocultó su asombro por la sazón de esta comida. “Esta es la verdadera Cartagena, la que la gente debe conocer”, expresaba mientras de su boca expulsaba un sutil aire intentado enfriar el suculento sancocho de pescao por el que solo pagó tres mil pesos. Por su acento, intuí que era del interior del país y no pasó mucho tiempo cuando lo confirmé, pues en medio de la amena conversación confesó... “Vivo hace varios años en esta ciudad y jamás había probado una comida igual”.

Solo bastó con voltear hacia un lado para darme cuenta de que ella no era la única, decenas de personas le habían cumplido la cita a ‘Zoco Sorongo’, una iniciativa social que ese sábado celebraba el primer año de estar tomándose cada rincón del mercado. ‘Mira tú eso Bazurto’ fue como la bautizaron.

Una muestra impecable

Eran las 12:30 de la tarde y el sol golpeaba con toda su fuerza. Reposábamos el tremendo almuerzo y no dejábamos de sudar, pero entendí que esto hacía parte de la misma experiencia. El Mercado de Bazurto es todo un laberinto de sabor, arte y popularidad. Lo descubrimos recorriendo sus pequeños y coloridos pasillos. En algunos de ellos, nos topamos con las intervenciones de artistas que se vincularon a este ‘Zoco Sorongo’. Muestras de fotografía, afiches y dibujos hacen parte de ‘Mira tú eso Bazurto’, cuyo único fin es resaltar el maravilloso mundo que se vive allí.

“Levanten las manos los ‘Runneristas’”, gritó desde un improvisado micrófono el ‘Papá del cartel’, el Runner, de repente una turba de jóvenes levantó sus manos. “¿Quiénes vinieron a gozarse el ‘Zoco’?”, los gritos de emoción seguían y fueron la señal perfecta para hacerme entender que la fiesta había comenzado. Intenté ubicarme entre la multitud. Encontré un rinconcito en un almacén de zapatos, que a los minutos tuvo que cerrar sus puertas por ‘invasión’ pues poco a poco la muchedumbre se tomó el lugar y vender un par de zapatos era poco menos que una tarea épica.

Fusiones de géneros como dance hall, champeta y salsa amenizaban el momento gracias a los Dj’s que le habían dicho ‘sí’ al ‘Zoco’. El ambiente parece de mentiras porque, lejos de todos los imaginarios que han rodeado a Bazurto durante su historia, en ningún momento nos sentimos inseguros. El único peligro era privarse del calor, que con las horas y la cantidad de gente era cada vez más intenso, sin embargo, ni siquiera eso nos daba ganar de partir. Las fotos iban y venían desde todos los ángulos, quienes estaban allí querían retratarse en este gran espacio, que tiene todo el potencial para sacar bellas fotografías por la cantidad de colores y graffitis populares.

No pasó mucho tiempo cuando ante mis ojos se asomó una de las imágenes más valiosas que conservo de esa experiencia: uno de los hombres que a esa hora recogía las botellas vacías de cerveza se dejó contagiar por la sabrosura del momento y sin importarle nada, dejó a un lado la vieja canasta y empezó a ‘tirar pase’. Vestía una vieja camisa amarilla, gorra negra y una bermuda deportiva azul rey, cuando de repente una de las jóvenes que allí se encontraba lo tomó de la mano y empezaron a bailar mientras otro grupo de personas los animaba y aplaudía. Me uní a ellos y sonreí, porque de inmediato encontré el significado a ‘Zoco Sorongo’: un espacio de verdadera integración.

Parecía que me hubiese bañado con todo y ropa pero no, era sudor. Decidí marcharme cuando la fiesta no podía estar mejor. Grupos de jóvenes bailaban sanamente y decidieron hacerse figuras con ‘azulín’ en sus rostros, otros aprovechaban para sacar su mejor selfie con su grupo de amigos. Todos, a su forma, se quedaban con lo mejor del Mercado de Bazurto, lugar del que seguramente hablarán y probablemente regresarán. El mismo lugar que nos dejó claro que siempre tiene las puertas abiertas para que todos compren barato, coman la mejor comida pero que también se tomen una fría en esta sabrosa pista de baile.

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