Facetas


“Que nuestro hijo no quede ciego”: la lucha de una familia por su bebé

Esta es la historia de dos padres que mueven cielo y tierra para evitar que su pequeño hijo, de solo dos meses y medio, pierda la visión.

CRISTIAN AGÁMEZ PÁJARO

04 de octubre de 2020 08:56 AM

Por mucho, mucho tiempo, Ana Mercedes Chávez y Guillermo José Torres intentaron tener un bebé, inclusive “con esfuerzo” se hicieron tratamientos sin resultados. Después de una larga espera, en el año 2019 se cumplió el milagro, llegó la buena nueva a sus oídos, la cigüeña los visitaba.

Una nueva vida, un varón estaba por llegar y esa noticia llenó de regocijo a sus corazones. Una emoción cuya cúspide acariciaron el 20 de julio de 2020. Ana tenía 36 semanas de embarazo, el parto se adelantó y, tras una cesárea en el Clínica Salud Social de Sincelejo, llegó a este mundo Jesús David, su primogénito. Fue un día alegre, cargado de ilusiones. “Gracias a Dios que nos regaló esa bendición”, dice ella. Todo marchaba bien hasta que esta mujer, con el sexto sentido que solo una madre desarrolla por sus hijos, notó algo que los médicos no. Algo infortunadamente “anormal”.

“En la clínica nos entregaron al bebé -explica Guillermo- y en la historia médica dice que todo esta bien, normal. Los ojos, normal. Después lo llevamos a los controles y decían que todo estaba normal, pero mi esposa le vio algo raro”.

“Se me hace muy extraño que -añade Ana Mercedes-, al revisar al bebé, cuando nació, el médico de turno no se hubiese dado cuenta inmediatamente. Yo, como soy mamá primeriza, pensé que era normal que no abriera los ojitos totalmente”.

Eso “anormal” Ana Mercedes lo notó casi un mes después del nacimiento. “No abría bien los ojos, le molestaba el reflejo la luz, tenía como un puntito blanco en los ojos. Solo en la oscuridad del cuarto, en la noche, era que medio los abría”, sostiene.

Ella, extrañada, viendo ese puntito diferente en los ojos del bebé, no se quedó con los brazos cruzados...

“Ya antes, como a los 15 días de nacido, en una primera cita de control con Pediatría, en Salud Total me habían dicho que el bebé estaba bien. Cuando ya tenía un mes, noté que no abría bien lo ojitos, lo llevé a otra cita de pediatría y le comenté a la doctora eso: Mi hijo tiene algo que no es normal”, afirma la madre del niño. Y ahí, el temor de Ana y de su esposo Guillermo se volvería real.

El diagnóstico de Jesús

Hasta ese momento, ninguno de los médicos que examinaron al bebé había diagnosticado su patología en los ojos, ni siquiera estimaban que tuviera alguna enfermedad.

“Resulta que en esta segunda consulta yo le comenté eso a la pediatra y ella, al revisarlo, me dijo que sí, que el niño tiene una opacidad en los ojos, que hay que remitirlo a una cita por oftalmología pediátrica. Pido la orden y pido la cita y resulta que no me la dan para un oftalmólogo pediatra sino de adulto. Yo claramente expliqué que la cita era para un recién nacido... y me dijeron que había que remitirlo nuevamente donde un oftalmólogo retinólogo, que con esto de la contingencia eso podía tardar veinte días o incluso un mes”, narra Ana Mercedes.

Entonces a esta pareja la embargó el desespero natural de los padres al ver a sus hijos enfermos, así que buscaron otra cita, esta vez de forma particular, en una clínica de Sincelejo.

“Decidimos llevarlo a una cita aquí mismo, donde le detectaron una posible microftalmia”, señala.

La microftalmia es un defecto de nacimiento en el cual uno o ambos ojos no se desarrollaron completamente y por lo tanto son pequeños. En el caso de Jesús David, al parecer, una parte de sus globos oculares no se desarrolló muy bien y, por esta razón, no tiene una visión normal. Adicionalmente, padece de cataratas y requiere una cirugía de implantación de lentes para que pueda ver bien.

“Con ese diagnóstico, la doctora particular que lo atendió dijo que debían hacerle una cirugía antes de los tres meses. Con la misma desesperación, también decidimos consultar a otro médico, lo llevamos a Barranquilla, también de forma particular, a la Clínica Carriazo, y allá le hicieron el chequeo al niño. Duramos ocho días allá, mientras conseguimos la plata para realizarle los exámenes bajo anestesia general, costaron más de dos millones de pesos, gracias a Dios conseguimos a una persona que nos ayudó con eso.

“Nos dicen que hay que hacerle unos lentecitos en cada ojito para que pueda recuperar su vista normalmente, es un proceso delicado. Hay que hacerle una cirugía que tiene un costo de 17 millones 800 mil pesos”, sostiene Ana.

Según el dictamen, el pequeño Jesús David debe ser llevado nuevamente a Barranquilla el 15 de diciembre para que le realicen los mismos exámenes y así establezcan el tamaño de los lentes a implantar y fijar la fecha de la cirugía. En este momento “estamos haciendo completamente particular porque, imagínese, la desesperación con un bebé recién nacido, cómo se va a quedar uno esperando que la EPS dé una orden que demora de 15 a 20 días”, recalca la madre del pequeño.

“Empezamos a hacer una campaña por redes sociales porque, si no solucionan nada, lo tengo que operar y eso es rápido, es algo que no puede tardar tiempo, si no el bebé no va a ver... todavía no entiendo por qué en la clínica, el día que mi bebé nació, no se dieron cuenta de esa problemática”, se lamenta Mercedes.

Ahora esta pareja necesita el dinero para la cirugía o que la EPS costee este procedimiento. Por ello sus familiares han adelantado una campaña de apoyo al respecto.

“Yo no estoy laborando, mi esposo tampoco tiene algo fijo, en esta situación que nos encontramos lo más lógico es que tengamos el afán de realizar la cirugía, porque si nos atenemos al seguro, nos toca esperar más tiempo. En Barranquilla nos dan seguridad de que puede el bebé alcanzar a recuperar la visión”, anota.

Epílogo

El viernes pasado, el niño iba a ser valorado por un médico de su EPS que determinaría el rumbo a seguir en el proceso con el seguro. Cualquiera que sea el resultado, sus padres harán hasta lo imposible para que Jesús reciba el procedimiento que tanto necesita para que pueda conocer los infinitos colores del mundo.