Rafael Ricardo, memorias de un músico sanjuanero

30 de septiembre de 2018 12:00 AM

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"El buen hijo siempre regresa a casa” y como hijo honorable de San Juan Nepomuceno, Rafael Ricardo regresó a su pueblo, a los 68 años. Es la amplia casona de sus padres, de patio enorme, donde ahora vive y donde nos recibe, bajo la frescura de un bohío. A quienes aún no lo identifican, ese señor de la foto, de bigote y cabello blanco, es un prodigio del vallenato. Mientras Otto Serge cantaba: “Un verso bien sutil y dirigido//Delicado y sensitivo//Quisiera componer yo”, Rafa entonaba en su acordeón esta obra maestra, ‘Señora’. Una carrera musical exitosa, memorable, cuyas anécdotas aún cuenta. Ha sido acordeonero, cantante, compositor y actor de novelas como ‘Oye Bonita’, ‘Rafael Orozco’ y ‘Chepe Fortuna’. Terminó de criarse en Cartagena y aquí empezó su trayectoria. Integró la orquesta Los Armónicos, animando noches en el restaurante La Fragata y en el desaparecido bar La Piragua, en Bocagrande, frente a la entonces emblemática Residencias Bocagrande. En La Heroica tuvo su primer bar, la Terraza de Rafael Ricardo era un sitio al aire libre, de vallenatos y rancheras, en la avenida de El Arsenal, donde hasta el público podía subir a la tarima a cantar. En Cartagena encontró la inspiración, en una bella turista paisa, para componer una de sus canciones, ‘Secreto de Amor’, éxito grabado por Alfredo Gutiérrez.

¿Cómo fueron sus inicios en la música?
-No recuerdo una época de mi vida en la que no estuviera con esto de la música. Tengo 68 años, cuando tenía seis, ir a Cartagena era una odisea, la carretera era destapada y no había puente en Gambote, había un ferry. Cuando alguien iba a Cartagena eso se sabía dos meses antes. Yo siempre encargaba una violina (armónica), y los cancioneros que vendían en los andenes en Cartagena, en ese tiempo eran más bien de música mexicana. Estudié en San Jacinto, en el Instituto Rodríguez, y yo siempre cantaba en los actos públicos.

¿Y el acordeón...?
- De ahí pasé al Colegio Seminario de Cartagena, quedaba en Daniel Lemaitre. Un día llevaron un acordeón y preguntaron quién sabía tocar. Dije que yo, aunque en realidad no sabía. En los recreos me iba a practicar en un salón donde tenían la carpintería, a los 15 o 20 días comencé a sacar melodías y a participar en presentaciones. Cuando terminé primero de bachillerato, por haber ocupado el primer puesto, y como siempre fui un magnífico alumno, en mi casa me compraron un acordeón.

En el vallenato
“Me retiré por la música”, cuenta Rafael Ricardo sobre su carrera de ingeniería civil. Solo cursó el primer semestre, en la Universidad de Cartagena. “Le cogí más el gusto a la música, más en serio”, añade. Tocaba la melódica y el grupo Los Armónicos, lo acogió. “Tocábamos en La Fragata, después nos contrataron en el bar La Piragua. La única condición que pusimos, fue que nos tuvieran un taxi, para ir y venir entre tandas y poder trabajar en los dos sitios. Pero un día, el dueño del restaurante se enteró de que estábamos tocando en los dos sitios y no aceptó eso. Fui y hablé con Guido Correa, de La Piragua, y él nos dijo que nos pagaba lo de allá y lo de acá, entonces nos quedamos solo en La Piragua, que comenzó a crecer de forma abismal”, narra. Recuerda que, luego un agente de Discos Sonolux le preguntó si él quería grabar con ellos. “Yo dije que sí, pero yo no sabía qué era un estudio de grabación (…), con eso no pasó nada”. Sin embargo, después, Codiscos lo contactó.

“Me dijeron que me grababan con el cantante Otto Serje, que es pariente mío lejano, nos dijeron que fuéramos a firmar contrato sin siquiera oírnos. Todo el que graba tiene la ilusión del éxito, pero nunca pensé que fuera tan rápido. Entramos con dos canciones, ‘Tu sentimiento’ y ‘Tú verás’. De ahí en adelante vino una serie de éxitos muy grandes. ‘Señora’, que todavía suena, la hice en el 1982, ‘El mochuelo’, ‘Esposa mía’ y ahí demoramos hasta hace como 20 años. Grabamos muchos álbumes”, narra.

Reclama regalías
“Tengo que darle gracias a Dios por el cariño de la gente. A mí todo el mundo me quiere mucho”, me dice. “Todo el mundo, menos la gente de Sayco”, añade. Y me habla de los líos legales que lo tienen enfrentado a la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia (Sayco), de la que fue socio. Según comenta, ha sido una voz líder entre muchos autores que, como él, reclaman regalías por sus composiciones. Además de tocar el acordeón, ha compuesto más de 25 canciones, como ‘Canción para ti’, ‘Compadre José Merce’ y ‘Secreto de Amor’. “Mis obras fueron grabadas por grandes artistas y agrupaciones musicales, como Alfredo Gutiérrez, Juan Piña, Alcides Díaz, Los Melódicos de Renato Capriles, y Adolfo Pacheco, y yo hice varias canciones para Codiscos”, dice en una denuncia ante la Fiscalía.

‘Secreto de Amor’
La canción ‘Secreto de Amor’ tiene su génesis hace más de 30 años, en un amor pasajero, que Rafael Ricardo hoy recuerda. Era una antioqueña que pasaba Semana Santa en Cartagena. “Nació un romance de una semana, yo veía que ella me ocultaba algo, una vez hasta lloró. Ella se fue, yo, que soy muy expresivo, le escribí una carta donde le decía que me contara ese secreto; que para mí ella era un fantasma, que yo no quería seguir enamorándome de un fantasma. Ella me respondió con una frase que me marcó y ahí nació la canción. Me puso: ‘No me pidas que te cuente eso, porque vas a sentir celos, vivamos el presente y, si se da, el futuro también. No te estoy pidiendo que te enamores de un fantasma y además qué importa, si ese fantasma te gusta tanto’. Me salió la canción en media hora, se la mostré a Alfredo Gutiérrez y la grabó enseguida”, explica.

El tema estuvo por varias semanas en el primer puesto en un ranking que publicaba el periódico El Tiempo. Mientras recuerda esa anécdota, a su memoria se vienen otros recuerdos, como aquella vez que ayudó a las Musas del Vallenato a grabar en su primer disco la canción ‘Embriagada de Ilusiones’, de Julio César Amador, canción que fue el éxito del álbum. O recuerda aquella presentación en Turbo (Antioquia), donde una señora morena le dijo muy seria: “¡Ay, señor!, a mí sí me gustan las canciones de ustedes, sobre todo esa ‘Señora’, y la parte que más me gusta es aquella que dice: ‘y si estamos de acuerdo nos comemos”. “Pero la canción originalmente no dice eso, dice: “y si es caso, de acuerdo nos ponemos”, dice. Recuerda aquella vez, en unos precarnavales de Barranquilla, que el público ovacionó tanto la canción ‘Tú verás’, que pedían repetición y hasta el mismo Rafael Orozco elogió ese tema. Tampoco olvida las novelas donde ha participado, sin estudiar actuación.

Epílogo
Antes de marcharnos de su casa, nos canta efusivamente. Rafael entona dos canciones, amenizadas con su piano. Nos deja ver un poco de su gran talento. Dice que ya casi no toca el acordeón porque es muy pesado para su cuerpo. En sus muchos años en Bogotá, al tiempo que desarrollaba su vida artística, fue presentador de un programa de televisión y tuvo varias tabernas. Ahora, desde diciembre del año pasado, regresó a San Juan Nepomuceno. “Me vine para acá, a vivir en San Juan, y ya estoy en eso, voy a montar un piano bar, para un público más selecto y una emisora on line que tengo ahí”, asegura sobre sus nuevos proyectos.

 

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