Rosmery Armenteros escribe un mundo fantástico, con algo de ingeniería

21 de abril de 2019 12:00 AM

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Rosmery llegó reluciente a esta entrevista, con paso firme y sonrisa encantadora, como en la primera escena de una novela, donde presentan a la protagonista.

Ella es la autora de la saga Westhampton, desde donde exalta a la mujer en un contexto en el que apenas tenían voz y voto. Las historias, que se desarrollan en la Inglaterra de 1800, cuentan las dramáticas y a veces oscuras aventuras del duque Lord Wolfram, el marqués Lord Marsias, el conde Lord Uriel, Lady Georgia y Lady Luola. Con más de seis mil seguidores en la comunidad para lectores y escritores Wattpad, es la autora de cinco libros: cuatro de su saga y Azula & Joy, un drama.

Rosmery Armenteros Herrera estudia ingeniería electrónica en la Fundación Universitaria Tecnológico Comfenalco (de la que se graduará en septiembre de este año) y, por ahora, trabaja en una empresa de Mamonal como instrumentista. Ríe cuando recuerda que en 2014, además, ganó un concurso juvenil de modelaje: Chica Top Fashion Cartagena.

Tiene 23 años, nació en Barranquilla y, como pocas personas, su gusto por las fórmulas iguala su gusto por las letras. Dice que ser escritora no le impide amar la ingeniería, y viceversa.

La lógica numérica tiene, para muchos, una relación estrechísima con el mundo de la literatura y Rosmery opina lo mismo. Los famosos Lewis Carroll (Alicia en el espejo) y Ernesto Sabato (El túnel), por ejemplo, fueron obsesivos con las ciencias exactas. Alguna vez leí que alguien dijo que Alicia en el país de las maravillas era un mundo lleno de “matemáticos locos”.

Club de lectura
Pluma de hada

Por si fuera poco, Rose es la encargada del club de lectura Pluma de hada. Cada mes, eligen un libro y lo discuten. Se rotan, pero eso sí, la anfitriona debe tener preparado todo un espacio de juegos, ambientación y souvenirs. Es una manera divertida y amena de conformar un club de lectura.

“He asistido a bastantes clubes. Es sentarse y ponernos a leer, acá hacemos cosas distintas. Tenemos café literario y hacemos juegos con los libros. Bastantes cosas didácticas. Una autora internacional, del último libro que recomendamos, nos respondió en Twitter y fue emocionante”.

Tienen un mes para leer un libro y sobre el texto se hace la reunión. “¡Empezamos cinco personas y ya somos 26!”, cuenta emocionada. En entrevista con El Universal, Rosmery nos habla de toda esta pasión:

¿Cómo empezó tu amor por escribir y por la ingeniería?

- Ha sido simplemente por vocación. No es algo que haya estudiado, solo me nació. Creo que porque mi papá (Ernesto Armenteros) redacta, pero siempre me he inclinado por las letras y números.

A veces digo ‘en cálculo hay letras’. Una complementa a la otra, ambas abarcan información. Estudié en el INEM cuando llegamos de Barranquilla a Cartagena y la primera vez que di un curso de metalmecánica y electricidad me di cuenta de que eso me encantaba. Dije que eso era lo que yo iba a estudiar.

Tu primera historia...

- Fue a raíz de mi primera obra de teatro, que se llamó ‘Faltan 5 pa’l guineo’, a los 9 años y los personajes eran frutas. Recuerdo que mi profesora me decía: “Escribe la obra de teatro”. Y ella comenzó a hacer unas dinámicas con las historias y todos teníamos que empezar a crear las propias. Así empecé.

Además, en mi colegio Gabriel García Márquez escribía una especie de periódico del salón, con todos los chismes del día a día. Era chévere.

¿Cómo nació la saga ‘Westhampton’?

-Lo que pasa es que antes solo escribía ciencia ficción, y una amiga que es escritora me dijo que yo necesitaba salirme de la zona de confort e intentar nuevas cosas. No recuerdo, pero hicimos una apuesta y yo la perdí, así que yo tenía que hacer una historia de esas, de 1800.

Pensé: “Eso es difícil”, pero empecé a leer novelas históricas y me enamoré. Empecé a leer a Susan Elizabeth Philips y la saga ‘Florero’, de Lisa Kleypas. La mayoría de las novelas históricas son en Inglaterra y tenía que partir de una base. Veía el estándar y siempre era la chica virginal que se presentaba en sociedad y terminaba casada.

Mis protagonistas son: la del primer libro, una prostituta; la segunda, una espía del Gobierno japonés; la tercera es lesbiana en 1800 y la cuarta quiere ser doctora. Muchas no son aristócratas y salen del estándar.

¿Cómo fue todo el proceso de publicar tus obras?

-Mi casa está llena de cuadernos donde escribo. Ahí las empecé. Una amiga me habló de Wattpad, pensaba: “¿Y si me las roban?”, pero un día probé. Lo hice con la historia ‘Coplas para una niña’ y la dejé ahí. Cerré la cuenta y la abrí un año después. Cuando me di cuenta tenía miles de mensajes y me decían ‘síguela’. Me documenté más y me di cuenta de que las personas que suben a Wattpad registran sus obras y dije: “Bueno, será que intento”. Supuse que la saga que había escrito les iba a encantar. Y ahí fue donde decidí publicar el primer libro de la saga. Yo no tenía portada y una chica de México, Diana Málaga, se lo leyó y me regaló la portada.

La plataforma me dice cuántas personas me leen en el mundo. Hay personas de casi toda América, España, Rumania, Ucrania, Japón y otros países.

Háblanos de tus premios.

-En la página escritores.org dan premios, algunos remunerados y otros no. Decidí inscribirme en uno no remunerado donde los premios eran edición, etc. Gané y el primero fue el premio Mentes brillantes, con El secreto del Conde (el primer libro de la saga). El segundo fue el Adventure Award, que gané con El círculo de Marsias, donde quedé de segundo lugar, y con mi libro Azul & Joy, que ganó el primer lugar. El último premio fue el de Gemas perdidas, que gané con Sangre púrpura. A raíz de eso, una editorial me contrató, cosa que con el tiempo disolví por diferencias. Por Amazon estoy vendiendo mis libros en formato digital y me gusta cómo van las cosas.

¿Ingeniería o escritura?

-No podría dejar ninguna de las dos cosas. De la ingeniería me gustan todas las creaciones que pueda hacer. Tengo que proyectar, planear, y es muy similar a la escritura.

Lo que les digo a las personas que dejan la una o la otra es que sigan su corazón.

Creo que no hay que pensar en ‘tengo que hacer dinero’ y tengo que dejar de lado lo que me gusta. Ambas cosas pueden hacerse, solo que eso requiere un poco más de esfuerzo.

(...)

Dice que tiene tiempo para todo, pero también revela que solo escribe cuando está inspirada.

Tiene un equipo de trabajo comprensivo y tan orgulloso de ella, que incluso ha exaltado sus logros como escritora a través de placas y reconocimientos.

Rosmery tiene 7 meses de embarazo y su pequeña se llamará Azula, la protagonista de su próxima historia, una real y llena de amor.

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