San Petersburgo, asombrosa y cada vez más cautivante

15 de julio de 2018 12:05 AM

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Desde antes de iniciarse la Copa Mundo de Rusia, el comentario era uno solo: “Ninguno que llegue a este país se puede ir sin visitar San Petersburgo”.
Rodó el balón, nuestra amada Colombia tendría como sede de juegos a Saransk, Kazán, Samara y, por último, Moscú. Hasta ahí la llevó el tren y tuvo que regresar a casa.

Los turistas, por su parte, siguieron viviendo la Copa, con los partidos que seguían en contienda, pero también visitando los sitios más importantes de Rusia y, como es lógico, San Petersburgo estaba en la agenda de la gran mayoría, entre ellos muchos colombianos que siguieron de gira en Rusia, dejándose seducir por todas sus maravillas.

El pasado 10 de julio, San Petersburgo recibía una de las semifinales, la de Bélgica-Francia y me dije: “es la oportunidad perfecta para conocer algo de esta ciudad”. Salí de Moscú en tren para allá y en ocho horas ya pisaba esta famosa ciudad, que, de entrada, en el mismo momento en el que se sale de la terminal de trenes, impacta muchísimo.

Solo tenía cinco horas para conocer algo de San Petersburgo, luego debía irme al juego, pues mi cubrimiento en gran porcentaje era basado en lo que aconteciera en lo deportivo.

La ciudad de Pedro, el Grande
Acompañado de unos colegas, hice un city tour, cuyo valor llegó a 2 mil rublos, unos 93 mil pesos colombianos. Conocí un poco la historia del Centro Histórico de esta ciudad, fundada por Pedro, el Grande, en 1703 y que se convirtió en capital del Imperio ruso durante más de doscientos años.

Una vez montado en el bus y con los audífonos puestos, se busca el canal 5 y listo: se comienza a escuchar la historia de los sitios más importantes en español.
En San Petersburgo debemos destacar que su Centro Histórico está reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, una distinción que lleva consigo gracias a la innumerable lista de lugares antiguos para visitar.

Imponentes palacios y catedrales
En pleno centro se pueden apreciar palacios y catedrales, entre los que destacamos la Catedral de San Pedro y San Pablo, la Catedral de San Isaac, la de la Santa Trinidad de San Petersburgo o el Monumento a la Tercera Internacional. Entre sus palacios se destacan Pavlovsk, Peterhof, o el Palacio de Konstantinovski.

Fotos van y vienen en este paseo, en donde en pleno verano la temperatura llegaba a esa hora (10 de la mañana), a los 13 grados centígrados. De repente aparecía un fuerte viento y el frío que hacía era impresionante, pero las ganas de seguir observando los despampanantes monumentos eran más grandes.

Había que aprovechar ese momento, olvidarse del frío, aun cuando no se haya ido preparado para eso. Se vino el paseo en una embarcación para observar, de primera vista, la hermosura de sus canales.

El relato de don Édgar
Y ahí, en ese nuevo recorrido, me encontré con un cartagenero que llevaba dos días en San Petersburgo, conociendo las bondades de esta cautivadora ciudad. El señor lucía un sombrero vueltiao, camiseta de la Selección Colombia y jeans. Se trataba de Édgar Sampayo, que, junto a su esposa Blanca Vecino, disfrutaba a plenitud de la vista desde la embarcación.

“No nos arrepentimos de haber armado este viaje y menos de visitar San Petersburgo, que me hace recordar en parte a mi Cartagena, a su bahía, a la ciudad amurallada, hay mucha historia en cada uno de estos lugares”, dice don Édgar y comienza a relatar, como cualquier historiador, qué significa San Petersburgo para el mundo.
“Mira... se le llama la Venecia del Norte por sus numerosos canales y más de 400 puentes. En su patrimonio arquitectónico se armonizan los estilos opuestos del barroco y el neoclasicismo, tal como se puede apreciar en el Almirantazgo, el Palacio de Invierno, el Palacio de Mármol y el Ermitage”, agrega el señor, de unos 62 años. Se declara fascinado con toda la arquitectura que lo rodea.

Conoció la fortaleza de San Pedro y San Pablo, en donde está la catedral más antigua de la ciudad.

“La Catedral de San Pedro y San Pablo es panteón de los emperadores rusos, desde Pedro I hasta los últimos Romanov. En 1998, en la catedral fueron sepultados los restos del último emperador ruso, Nicolás II, y los miembros de su familia, fusilados en julio de 1918. Fíjate tú toda la historia que contiene esta fortaleza”, agrega.
Habla sin parar. “Fui al Museo del Ermitage (Hermitage), el principal museo artístico de San Petersburgo y uno de los más famosos y más grandes del mundo. Se construyó en el siglo XIX”.

Pero ya el recorrido en el barco ha comenzado y entonces ambos le ponemos fin a la conversación.

Cada detalle enamora
La fascinante excursión por los malecones del río Neva, el río principal, y otros ríos y canales más pequeños, ha empezado en firme.

Y durante la vuelta admiré la elegancia de las verjas de cada puente; la belleza de los conjuntos arquitectónicos y otros edificios majestuosos; los imponentes monumentos de influencia italiana y francesa y los restos de la arquitectura estalinista de la época soviética, así como también admiré las impresionantes catedrales decoradas al estilo del oeste de Europa o del diseño típico ruso.

Asombra cada detalle en San Petersburgo, una ciudad de más de 5 millones de habitantes que cautiva hasta a sus más ilustres visitantes.

Una de las arterias más importantes y concurridas de San Petersburgo es la  avenida Nevski, que  muestra un sinfín de contrastes. Se pueden encontrar grandes vestigios del mundo moderno, así como la pobreza y la opulencia. Innumerables puentes y palacios la cruzan y enmarcan. Ahí se puede conseguir de todo: cafés, restaurantes, librerías, tiendas y museos.

Tiene 4 kilómetros de largo, que empiezan en la Plaza de los Decembristas y acaban en la Fortaleza de Alejandro. 

Se dice que en la Nevski es una especie de zona liberada porque en este sitio convivían todas las clases existentes: la nobleza, los artesanos pobres, las prostitutas, los bohemios y los marginados.

La importante avenida Nevski
Una de las arterias más importantes y concurridas de San Petesburgo es la  avenida Nevski, que  muestra un sinfín de contrastes. Se puede encontrar grandes vestigios del mundo moderno así como la pobreza y la opulencia. Innumerables puentes y palacios la cruzan y enmarcan. Ahí se puede conseguir de todo: cafés, restaurantes, librerías,  tiendas y museos.

Son 4 kilómetros de largo, que empiezan en la Plaza de los Decembristas y acaba en la Fortaleza de Alejandro. 
Se dice que en la Nevski es una especie de zona liberada porque en este sitio convivían todas las clases existentes: la nobleza, los artesanos pobres, las prostitutas, los bohemios y los marginados.

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