Siempre hay que celebrar la vida

22 de abril de 2018 12:30 AM

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Los dolores van y vienen, a veces siente que se le inflaman las manos o lo pies, o ambos al mismo tiempo. En algunas oportunidades, los dolores son tan intensos que no los soporta hasta que llega a la cama de un hospital. Daniela lucha cada día contra la anemia de células falciformes, un grupo de trastornos hereditarios de los glóbulos rojos que le hacen tener una hemoglobina anormal. El año pasado cumplió quince años, pero todavía tiene el anhelo de celebrarlos en una gran fiesta. Quiere vivir su propio cuento de hadas.

De otro lado, Yuranis sonríe a cada momento, camina con determinación y va diciéndole a todos que en el último año ha ganado más de lo que ha perdido. Le falta su brazo izquierdo, luego de que tomara una difícil decisión. En junio de 2017, los médicos le diagnosticaron osteosarcoma, un tipo de tumor óseo canceroso, común en adolescentes como ella.

En noviembre del 2017, también cumplió sus quince años, y aún quiere vestirse como una princesa. Anhela bailar el vals de la mano de su padre y soplar las velas para pedir un deseo, aunque su mayor deseo ya se haya cumplido en este último año: ¡está viva!

Sucedió lo inesperado
Daniela tenía un año y medio cuando le detectaron anemia de células falciformes. Para su mamá y su papá era difícil asimilar lo que estaba pasando porque no conocían acerca de la enfermedad. Desde su EPS tramitaron los muchos procedimientos y el tratamiento.

“La verdad, es algo nuevo que le llega a uno, lo cogen como de imprevisto, no lo esperaba. Su padre era quien más la cuidaba y la consentía”, relata Carmen Cecilia García, madre de Daniela y quien se siente agradecida por el apoyo que le han brindado desde entonces.

Por fortuna, las medicinas y el tratamiento han sido eficaces, su mamá ha estado pendiente de sus cuidados para que no tenga recaídas y sufra mientras le hacen transfusiones de sangre. “El primer apoyo que tengo es el de mi familia, ellos siempre están ahí cuando está hospitalizada. En la fundación también. Con el pasar del tiempo hemos sabido sobrellevar las cosas y todo ha salido perfectamente bien”, destaca.

A Yuranis le apareció en el brazo una protuberancia que poco a poco fue aumentando de tamaño. Sus padres se preocuparon y la llevaron al médico.  Luego de varios exámenes, le detectaron cáncer. Ya la sola palabra asustaba a su mamá, Ximena Jiménez.

“Ella estaba bien, no me sufría de nada, solo gripes o cosas así. De un momento a otro, que le digan a uno esto, es difícil. Gracias a Dios que nos puso tantos ángeles en el camino”, dice Ximena.

Como tenían que actuar rápido, en el mismo mes que le detectaron el cáncer a Yuranis iniciaron las quimioterapias.

Pasaron tres meses más, en los que las dificultades se resolvían en familia y fue en septiembre cuando el médico miró a los ojos a Yuranis y a su mamá. Con las palabras más sinceras les dio dos opciones para que su tratamiento fuera efectivo: amputar una parte del brazo o el brazo completo.
Difícil, y lo era mucho más para una adolescente de 14 años.

“Se le cae a uno el mundo. Uno quisiera que eso fuera algo para uno, no para los hijos, sobre todo a su edad, que aún es jovencita”, recuerda Ximena.  Ella observa a  su otro hijo, Javier, quien añade: “me enteré que le quitarían el brazo cuando estaba en Malagana, me sentía mal pero me dijeron que no llorara frente a ella para que no le bajara la autoestima, así que no lo hice”.

Yuranis decidió quitarse el brazo completo para no tener secuelas en el futuro. Al encontrarse con su hermano, lo abrazó tan fuerte que solo hubo felicidad.

Alegría en medio
de tristezas

La última vez que Daniela tuvo una recaída fue en abril de 2017, estuvo hospitalizada seis días en la clínica Blas de Lezo. A partir de ese momento, le cambiaron el tratamiento a uno más fuerte, con el que por el momento no le dan dolores terribles por la anemia.

Carmen Cecilia ve a su hija Daniela y recuerda a su padre, quien la consentía todo el tiempo y la cuidaba en sus días difíciles. “Vivíamos los tres, luego del diagnóstico el momento más difícil fue ese, cuando murió su papá”, añade Carmen.

Las quimioterapias siguieron para Yuranis a principios de este año, mientras anhelaba estar curada, así como también continuaron sus clases de bachillerato. Cuando transcurría marzo, una noticia sorpresa llegó a los oídos de estas dos familias, así como a los de 20 adolescentes más. En medio de tantas batallas, tendrán un momento de felicidad, para celebrar la vida, para cumplirles el sueño de tener un quinceañero. Será en un hotel, con el motivo de princesas.

“Me sentí privilegiada porque es algo muy hermoso, nos llena de satisfacción que nos van a hacer una fiesta de 15 años. Lo soñé desde que tenía 10 años y ahora se me va a hacer realidad”, señala Daniela con una felicidad indescriptible.

Yuranis dio brincos de alegría al saber que tendría un quinceañero, y también estuvo nostálgica. Desde que tiene uso de razón soñó con una fiesta así.

***
A una semana de los 15 años, Yuranis se mide su vestido rosa de princesa, mientras sonríe victoriosa porque ha superado el cáncer. Daniela, por su parte, luce un vestido azul rey y supera cada día los dolores de su enfermedad.

Falta poco para que caminen al lado de un chambelán, las luces alumbren solo para ellas y sus familiares las vean mientras les cambian la zapatilla y les ponen un anillo. Celebrarán la vida, una vida en la que les ha tocado batallar como verdaderas guerreras. Y en la que ya han vencido a la muerte.

Quinceañeras

En una campaña que movió la ciudad, La Fundación Esperanza de Vida, Fundevida, pensó en una celebración para las chicas del año pasado y de este, que cumplieron o cumplirán sus 15 años. A la iniciativa, que lleva más de cuatro años, se sumó el grupo de empleados de un prestigioso hotel, que ideó la temática de princesas y preparó toda la logística de la fiesta. Para esto, la fundación convocó a una campaña de donación de vestidos de quince años, acordes con la temática. Recibieron cerca de 20 vestidos; además se sumaron fotógrafos, maquilladoras, peinadoras, diseñadoras de moda y chefs, para hacer sus sueños realidad.

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