Facetas


“Soy invisible al bajarme de la moto”: Tatán Mejía

JOHANA CORRALES

24 de agosto de 2014 12:02 AM

En su vida privada, Tatán Mejía no es tan extremo.

Una vez se baja de la moto se desconecta del espectáculo y disfruta el pasar desapercibido. Entre menos lo noten, mejor. Y lo consigue: mientras caminábamos por Mall Plaza El Castillo para tomar algunas fotos sobre su motocicleta, una señora que pasó a nuestro lado le dijo a su compañera: “Oye, deberías venir esta tarde a ver a ver el show de Tatán. Ese pelao es buenísimo”.

Fue inevitable soltar una carcajada. Me confiesa que maneja un perfil tan bajo que una impulsadora le dio un volante para que asistiera al evento en donde él mismo sería el protagonista. Allí se presentó con su equipo Rockstyle, para hacer saltos y piruetas sobre motos y bicicletas. Una verdadera hazaña al contar con tan poca altura dentro del centro comercial.

Causa asombro que un deportista que lleve más de 7 años de experiencia en el freestyle motocross, que fue escogido como Mejor piloto colombiano de 2004 a 2010 y que se destaca en escenarios internacionales como Chile, Brasil, Estados Unidos, México, Panamá, Ecuador, Venezuela, Argentina y Costa Rica, sea tan tranquilo.

Vive a las afueras de Bogotá con la hermosa presentadora y actriz, Maleja Restrepo. Tienen una hija de dos años, quien her
edó la alocada personalidad del padre.

¿Por qué le dicen Tatán?
Tengo dos hermanitas gemelas que cuando eran bebés no sabían decir Sebastián, sino Tatán. Se fue regando entre la familia ese modo de llamarme, y quedé así.

¿Cuándo supo que lo suyo era el motocross?
Yo corría bicicross, pero cuando me subí a una moto me volví loco y me empezó a gustar tanto que antes de tener mi propia moto supe que esto era lo mío, que era mi vida.

¿Qué edad tenía cuando se subió por primera vez a una moto?
Tenía 14 años la primera vez que me subí a una de alto rendimiento, de motrocross profesional. Llegó mi papá a la casa de sorpresa con ese regalo, después de seis años de estar jodiéndolo con que me la diera. Le dije a mi papá que no iba a estudiar, que no iba a comer, que quería mi moto y ya. El viejo se cansó y le tocó dármela.

¿Se acuerda de esa primera sensación?
Fue una de las vainas más increíbles que he sentido en mi vida. Es parte de que tus sueños se hagan realidad y esa era una ilusión que tenía desde que era muy niño.

¿Quiénes son sus padres y bajo qué valores lo educaron?
Mi papá es manizaleño, ganadero. Mi mamá le ayuda con sus negocios. Me educaron bajo todos los valores para tener un buen hijo. Me acuerdo que eran demasiado católicos, de esos que van cada domingo a misa. Fui yo quien después salió con todo este cuento loco.

¿Quién es Tatán fuera del escenario?
Siempre he dicho que tengo dos personalidades: una, con mi casco, en el show, donde estoy con la gente, me tomo fotos. En ese momento sobre la moto quiero que la gente esté enfocada en lo que estoy haciendo. El otro, cuando llego a la casa, que se acaba el espectáculo. Soy un tipo demasiado tranquilo. No me gusta ni que me miren, casi que me gusta ser invisible cuando estoy sin uniforme. Son dos personajes diferentes: el personaje que creé para este cuento, y el que soy en mi casa.

¿Qué tan bien se la llevan las motos y la publicidad?
Gracias a mi carrera fue como pude entender el negocio y vivir de este cuento. Le di un entorno y pude hacer shows, porque el resto de los pilotos están compitiendo. En cambio, vi en esto un espectáculo hasta llegar al punto de hacerlo en un centro comercial. Siempre fue una idea que me inquietaba y lo estamos logrando en Cartagena.

¿A qué le teme?
Le temo a la duda en este negocio. Siempre que dudo en un truco en la moto, me caigo.

¿Qué aventura extrema no volvería a repetir?
He hecho de todo en mi vida, cualquier aventura sobre ruedas que te puedas imaginar. Pero lo que nunca repetiría sería Bungee jumping, porque es la sensación más absurda que he tenido. No la disfruté. Es harto, sientes que vas a morir.

¿Qué es lo que más le apasiona de su oficio?
Los niños. Cuando se te acercan y te dicen: “hey, parce. Quiero ser como vos. Tú me inspiras”. Eso paga las lesiones, las fracturas y la carrera.

¿Y lo que menos?
Las caídas, las fracturas y los hospitales.

¿Qué accidentes ha tenido sobre ruedas?
Me he fracturado la clavícula, los brazos, los ligamentos de las rodillas, un par de contusiones, dedos y tobillos.

Cuénteme el último accidente en la moto...
El más reciente que tuve fue el año pasado, que fue un giro para atrás con la moto y no alcancé a girar lo que debía y la moto salió dando vueltas detrás de mí. Alcancé a esquivarla y cuando me levanté, que pensé que no me había sucedido nada, la moto seguía girando y de la impresión le pegué con la mano a un andén y me partí el brazo.

¿Por qué son mejores las motos que los carros?
(Risas) Mi papá dice que lo más difícil de manejar carros es tener que decirles a los padres que también les gustan los barbies. Porque para montar carro sólo tienes que agarrar el timón, pero en la moto tienes otros ingredientes como que vas en dos ruedas, debes manejar la estabilidad, puedes meterte por donde te dé la gana, puedes subir y bajar por donde quieras, puedes saltar. Nada de eso lo logras en un carro. Son muchas las ventajas de la moto.

¿Qué tal la relación con Maleja? ¿Ella no lo critica por lo arriesgado de su trabajo?
Es una relación muy bacana. Male me apoya en este cuento tan loco. No es fácil. Llevaba toda mi vida de relación en relación con personas que no te entienden, hasta que llega una mujer que esto le parece la chimba. No lo sufre, lo disfruta. Nunca me dice que me voy a caer, que cuándo me voy a retirar. Después de varios años me di cuenta que era ella la mujer de mi vida. Tengo una hija con ella, que es más loca que yo. Está tan chiflada que si estuviera en este momento con nosotros estuviera colgada en ese ventilador(señala). Tiene 2 añitos.