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Tú también puedes proteger al tití cabeciblanco

La barranquillera Rosamira Guillén, exploradora de NatGeo, trabaja junto a organizaciones internacionales para proteger al tití cabeciblanco, una especie en peligro crítico que solo existe en el Caribe colombiano.

IVIS MARTÍNEZ PIMIENTA

16 de agosto de 2020 12:00 AM

Rosamira Guillén tiene la berraquera de la mujer barranquillera, por eso desde la primera vez que vio un mono tití cabeciblanco y descubrió que es una especie endémica del Caribe colombiano a punto de desaparecer, se propuso trabajar por él y todo el ecosistema que lo rodea. Esto sucedió desde 2001, cuando fue nombrada directora del Zoológico de Barranquilla. (Le puede interesar: ¿Sabías que hoy se conmemora el Día del Tití?)

Ella, arquitecta paisajista y diseñadora ambiental colombiana, es la conservacionista cofundadora y directora ejecutiva de la Fundación Proyecto Tití, que luego de solo cuatro años de creada obtuvo el apoyo del Fondo para la Conservación de Disney (Disney Conservation Fund, DCF).

Desde 2017, Rosamira se convirtió en Exploradora Nat Geo, galardonada con el premio National Geographic Society/Buffett.

“Es un premio que reconoce el liderazgo en conservación, un galardón muy lindo que me dio la oportunidad de conectarme con National Geographic y seguir haciendo actividades y alianzas con ellos. Desde ese entonces estamos apoyados en el fuerte de NatGeo, que es crear, divulgar y producir material. Han hecho varias promos acerca del trabajo de conservación que adelantamos en favor de nuestra especie y de su bosque”, refiere Rosamira, con voz templada, típica de su tierra. Otro de sus reconocimientos son el premio Whitley de 2015 de Whitley Fund for Nature y una beca Fulbright de 1991 a 1993.

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¿Qué pasa con los titíes cabeciblancos?

El tití cabeciblanco, un primate pequeño como una ardilla, es un orgullo para Colombia y la Costa Caribe. Es una especie endémica, es decir que en todo el ancho mundo “solo está en este pedacito de Colombia”, como dice Rosamira, y por desgracia está en peligro crítico, a punto de desaparecer debido a la pérdida del bosque seco tropical donde habita, pero también debido a los cazadores que los capturan para venderlos como mascotas.

“La gente los compra sin saber que están cometiendo un delito, porque la ley colombiana prohibe traficar especies, y sin saber que estos animalitos la pasan muy mal en la casa, en cautiverio”, continúa la conservacionista.

Pero el trabajo de Guillén y su equipo va más allá, porque detrás del tití hay un gran ecosistema. “El bosque donde vive el tití tiene muchos animales: monos aulladores, venados, perezozos, ocelotes, tucanes... una diversidad enorme. Además, los bosques también son para las personas fuentes de agua y, si los usamos sosteniblemente, se obtienen recursos como la madera. Todos hacemos parte de ellos”.

Los logros

En los últimos cinco años, gracias a que el conflicto social mermó en algunas zonas, el proyecto logró proteger zonas en Santa Catalina y San Juan Nepomuceno, donde tienen un programa. También abarcarán Colosó, en Sucre.

Cuidan del Parque Natural Regional Los Rosales, en Luruaco; el Parque Natural Regional Ceibal – Mono Tití, en Santa Catalina, junto a Cardique, y el Santuario de Fauna y Flora Los Colorados, en San Juan Nepomuceno.

“Nuestro primer logro es la expansión del trabajo. En los últimos diez años, gracias a la insistencia nuestra, se logró la declaratoria de cuatro áreas protegidas, en los departamentos de Atlántico y Bolívar, que tienen como objeto la conservación del tití. Eso ha sido cantaleta de nosotros, basados en documentos científicos, con datos, con todo el empuje. Son 5.300 hectáreas que hoy están siendo conservadas”, exalta.

El mono tití se reparte en área de bosque seco tropical, pero también en una porción del Urabá antioqueño, una zona un poquito más húmeda.

Que las generaciones conozcan al tití

Con orgullo, Rosamira señala un programa educativo que ya cumplió diez años, dirigido a nivel primaria y bachillerato en San Juan, a través del cual la comunidad se relaciona con la conservación de esta especie.

“Los chicos van al bosque ver al tití y nos sorprende tanto que estando tan cerquita no conocen el bosque. Salen enamorados. Esto lo promovemos porque nunca nos contaron que teníamos estas joyas en el Caribe y nadie las protegía. Las pocas personas que se interesaban no eran de aquí, sino de afuera. Entonces es valioso que en este esfuerzo, apoyado por NatGeo y Disney Conservation, haya un equipo colombiano. La mitad de nuestro equipo es de las comunidades locales y trabaja con nosotros para todos los programas que tenemos, incluida la investigación”.

Y es que biólogos con sus asistentes entran al bosque todos los días para monitorear a diario al grupo de titíes y aprender sobre su biología, reproducción, dieta, territorio, incluso sobre los árboles en donde duermen. Estas investigaciones son las que se han utilizado para poner en alerta a las autoridades, hacer material educativo con NatGeo y para seguir la lucha por proteger a este pequeño mono.

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