Un caldo para la memoria: ¿sopa de pollo, tan peligrosa como la de murciélago?

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Por Álvaro Royo - Bárcenas

Especial para El Universal

No va a ser necesario remontarnos a espacios de tiempos tan largos como los 100 años que nos separan de la gripe (mal llamada) Española porque hurgando épocas más recientes como 1957, Gripe Asiática; 1968, Gripe de Hong Kong; 2002, SARS; 2009, Gripe Porcina, y 2012, MERS, vamos a poder comprender claramente nuestro punto en cuestión, que no es parte de nuestra opinión sino de datos y hechos reales, con millones de muertos y pérdidas incalculables en las economías de los países del globo.

Y todas, todas tienen en común que eran exclusivas de animales y que saltaron a la población humana y se propagaron.

En estos días el animal de moda es el murciélago, lo han bajado a los más denigrantes sótanos del desprecio por culpa de ser parte de la alimentación de los países asiáticos, me consta que no mucho, son más bien remotas las áreas donde se sirve este exótico plato, que como cualquier animal contiene virus que no le hacen la más mínima cosquilla a él pero puede representar la muerte para quien lo consuma. (Lea también: Los murciélagos, “aliados” de los humanos en el control de enfermedades)

Puede un armadillo comerse una serpiente con todo y veneno y no le va a suceder nada, puede un pangolín comerse un murciélago y no va a pasar nada, pero miren por dónde vamos en todo el planeta por una simple sopa, ¿de pollo? No, de murciélago.

Y podemos leer todo esto mientras estamos en nuestra mesa tomándonos una sopa de pollo, o comiéndonos un pollo asado, o unos chicharrones o unas costillitas de cerdo, maldecimos al murciélago sin parar mientras cocinamos otros animales que nos han traído pandemias que no sé por qué hemos olvidado, pero muertos y dolor han dejado y por millones.

La historia está allí, los datos están allí, pero por alguna razón nuestro disco duro en el cerebro no la procesa o no tiene espacio, o simplemente la envía a carpetas de la memoria de donde no la podemos recuperar.

Que un niño de 10 años no recuerde lo que sucedió en 2009 y 2010 es aceptable porque justamente había nacido, pero que nosotros, con 30, 40, 50 y 60, no recordemos que en esos dos años hubo una pandemia que acabó con la vida de mal contadas entre 150.000 y 500.000 personas, las cifras son dispares pero inclusive la menor de ellas da escalofríos.

Vamos a ver

Gripe Asiática, año 1957, más de un millón de muertes y su origen en las aves y los cerdos.

Gripe de Hong Kong, año 1968, un millón de muertos y su origen también en aves y cerdos.

SARS, año 2002, con unas 770.000 muertes y su origen determinado en un mamífero llamado civeta del Himalaya, consumido también por humanos.

Gripe Porcina, 2009, origen porcino, fallecidos entre 150.000 y 550.000.

MERS, año 2012, miles de muertos, origen animal, camellos o murciélagos.

Covid-19, Fallecidos hasta el viernes, 232.570. La economía mundial paralizada y origen animal.

El horror de las granjas

Adicionalmente a las tragedias ocurridas por pérdidas humanas, hay una lucha terrible dentro de estas granjas para evitar que los virus avancen más allá de puertas hacia afuera, estas empresas todos los años sacrifican millones de animales porque la industrialización de los procesos de crianza y levante hace que sea una tarea titánica que no se propaguen enfermedades entre ellos.

Las fotos que nos muestran los supermercados del animal libre y feliz en la granja es solo una quimera, la realidad es otra muy dramática en la cual vemos cerdos metidos en jaulas del tamaño de sus cuerpos, revolcándose sobre sus heces y viviendo solo pocos meses antes de ser sacrificados, cuando su periodo normal de vida es de unos 10 o 15 años.

La tragedia no es menor para los pollos de engorde: debe ser muy triste para un animal ser obligado a comer día y noche durante 40 días antes de ser sacrificado sin ya poder caminar y sus huesos quebrándose por el sobrepeso, su cuerpo recargado de hormonas, antibióticos y viviendo en condiciones de hacinamiento extremo.

A las gallinas ponedoras se les obliga a poner más de 300 huevos anuales, cuando su cuerpo solo está preparado para un máximo de 60, en jaulas donde no pueden moverse durante más de 2 años y fabricando huevos que sobrepasan su capacidad natural, sufren problemas de descalcificación, proceso que, si lo comparamos con nosotros, los humanos, equivale a que una mujer le llegue el periodo menstrual semanalmente.

Nadie se acuerda de la enfermedad de las vacas locas, pero estas son cosas que suceden cuando una industria va en contra de los procesos naturales a los cuales nos debemos los que pertenecemos a este planeta, un animal que tiene 4 estómagos para procesar pasto es obligado a alimentarse de granos, lo cual crea desequilibrios internos que hacen que bacterias y virus entren a aprovecharse de esos cambios poco naturales a la fuerza y en favor de una industria a la cual solo le interesa el dinero. (También le puede interesar: El coronavirus de Wuhan: el nuevo mapa de su evolución)

Su afán económico hace que se salten líneas rojas en favor de la masificación de la producción y sus errores los pagamos en millones de vidas humanas perdidas desde hace décadas, allí están, pero nadie se plantea el dejar de comer pollos ni chicharrones, eso no se puede, pero seguimos condenando al murciélago y a los pocos que se lo comen como si el problema ciertamente pudiera ser el consumo de carne en sí... el consumo de carne a esos niveles industrializados y brutales que han convertido esa industria en una máquina de horror y muerte, tanto para los animales como para nosotros los seres humanos.

Luego de la cuarentena en China

Luego de pasar la cuarentena, me ha tocado viajar por China y me llama mucho la atención que en todos los aeropuertos por los que he pasado hay pantallas gigantes, avisos, comerciales en televisión y hasta papeles impresos advirtiendo de la inconveniencia de consumir animales salvajes, y se puede ver allí fotos de murciélagos, zorros, pangolines etc.

Y varias veces pensé que por fin se estaban tomado medidas para no volver a cometer errores como el del SARS, la Gripe Porcina, pero ahora nos llega este virus del 2019 que sí ha afectado a todos los humanos negativamente y a todo el planeta positivamente al obligarnos a paralizar todas las actividades que están calentando y acabando con el rápida o lentamente, depende si lo mides en tiempos geológicos o en tiempos humanos.

Y también he compartido información con la bendita sopa de murciélago y he escrito cientos de mensajes en rechazo a esto, pero, hay un pero bien gigantesco, me pregunto: ¿y los millones de muertos ocasionados por las pandemias anteriores que tienen su origen en pollos, cerdos y hasta vacas que se creían que estaban locas?

¿Por qué el virus que saltó del murciélago al humano nos hace creer que hay que prohibir que sigan consumiendo estos animales, si no ha matado ni siquiera al 5% de las personas como sí lo hicieron otros virus que saltaron de los pollos al humano y de los cerdos al ser humano?

¿Por qué no se ha siquiera considerado dejar de consumir sopas de pollo, pollo asado y chicharrones, si los virus que vinieron de estos animales han acabado con la vida de muchísimos más millones de personas?

Analicemos las evidencias, porque a mí me queda la duda.

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