Facetas


Doctor Hurtado: guardián de sus pacientes, titán contra el coronavirus

Tras el título de médico de Jairo Alberto Hurtado, hay un ser humano cálido, un venezolano dispuesto a servir en los momentos más difíciles del COVID-19.

PEDRO TORRES VERGEL

31 de enero de 2021 10:02 AM

Dentro de ese valiente ejército de profesionales de la salud en Cartagena, esos médicos y enfermeras que, como los seres humanos que son, igual sienten miedo y tienen emociones encontradas, está el doctor Jairo Alberto Hurtado Ynfante, un avezado joven venezolano que llegó a Cartagena hace tres años a disfrutar de unas vacaciones y se quedó ayudando a muchos cartageneros a través de sus servicios profesionales. Esta ciudad le abrió las puertas.

Con su ciencia enriquecida todos los días, a través del aprendizaje y las actualizaciones, el doctor Hurtado es un incansable médico cirujano que, por cualquier razón, en enero de 2019 empezó estudios concretos sobre coronavirus, de manera virtual, a través de una universidad de España, como presintiendo la pronta embestida mundial de la pandemia de COVID-19 que hoy sigue azotando a la humanidad. (Lea también: 195 nuevos contagios y cinco muertos por COVID-19 en Cartagena)

Apenas dos meses después se conoció el primer caso de SARS-CoV-2 en Colombia: una chica de 19 años que vino de Italia; pasados unos días de ese mismo marzo, el primer contagio en Cartagena: una ciudadana británica que llegó en un crucero, y luego el primer muerto en esta ciudad y el país por causa del coronavirus, el taxista Arnold de Jesús Ricardo, que se habría contaminado al transportar a dos extranjeros en su vehículo.

Con esa suma de eventualidades y sus incipientes conocimientos experimentales de entonces sobre COVID, el doctor Hurtado Ynfante se empeñó en darles la mano a tantos enfermos de coronavirus como él pudiera. Desde entonces le pone el pecho al virus con su asistencia profesional a domicilio en todos los barrios de Cartagena donde lo requieran. Su sola presencia y sus palabras, siempre cargadas de optimismo, son la primera dosis espiritual directamente inyectada a la nubosidad anímica de sus pacientes.

De hecho, todos los días se rearma psicológicamente, porque todos esos días atiende pacientes con COVID-19. Así, este joven profesional venezolano se ha ido convirtiendo, sin proponérselo, en el ‘San Gregorio’ de los cartageneros, una especie de ángel guardián.

Pareciera que sus agotadoras jornadas diarias de trabajo y estudios son de sol a sol, pero parece también no estar cansado nunca: atiende desde muy temprano hasta avanzadas horas de la noche, de manera que puede llegar a la casa del paciente hacia la medianoche, pero nunca le falla, y estudia en la madrugada de forma virtual todos los avances que tienen que ver con COVID-19.

¿Pero en qué momento descansa?, no lo sabemos quienes hemos sido sus pacientes, pero su humanismo y vocación de servicio son mucho más fuertes que todo.

Fui uno de sus pacientes COVID, uno de los tantos que hacía timbrar los celulares del doctor Hurtado (3017692829 y 3014101304) o que le escribía por WhatsApp, pero muchos de manera insistente además rastrean a su salvador a través de mensajes a su Instagram: @drjairohurtado.

“Hola, ¿cómo se ha sentido hoy?”, es la pregunta suelta que habitualmente me hacía Hurtado al ingresar a mi casa.

“Le cuento, doctor, que tengo un malestar general y una febrícula que me ha quitado las ganas de todo”, le respondí.

Y mientras alistaba el medicamento que enseguida me aplicaría vía endovenosa, me decía: “Tranquilo, que a este virus le vamos a ganar la batalla, ¡ánimo, Pedro!, usted se ve bien y se va a recuperar; este virus es impredecible, pero usted lo va a vencer”. Esa ‘transfusión’ de ánimo era vital para mí y me reconfortaba.

Hace poco más de un año, la principal opción de este médico venezolano era irse a España a especializarse, pero fue ‘atrapado’ por Cartagena.

“La gente acá, en Cartagena, es súper hospitalaria –dice el doctor Hurtado–, son personas de mucha confianza. Los costeños son personas muy dadas, muy colaboradoras y ayudan al que pueden”. De hecho, a él lo ayudaron, le hicieron varias ofertas de trabajo en esta ciudad y ahora trata de retribuir con sus servicios esa hospitalidad de nuestra gente.

Para los pacientes tiene gran importancia psicológica que el médico los visite en la casa, ¿usted por qué lo hace?

- Precisamente, lo que más me anima a llegar hasta sus casas son los pacientes, porque, desde el punto de vista emocional, muchos se llenaron de ese miedo que les ocasionó la enfermedad desde un principio, a lo que han contribuido también los medios de comunicación haciendo, a veces, un mal manejo de la información; la misma colectividad de pacientes está en un miedo total por el aislamiento social, y es que no estábamos preparados para estar en ‘casa por cárcel’, ni siquiera los adultos mayores.

Tras instantes de reflexión, el doctor Hurtado, con un dejo batallador que invita al rearme mental de la ciudadanía, agrega:

“Los pacientes que vi en diciembre del año pasado me llamaron mucho la atención, porque sentían que habían perdido la batalla, porque estuvieron todo el año encerrados y al final se contagiaron. Todos, como personas, debemos estar conscientes de que el virus anda presente y circulando, y que absolutamente nadie está exento de contraerlo”.

¿Cómo hace un médico para combatirse entre las satisfacciones y tristezas propias de la pandemia?

- Para mí y para todos mis colegas médicos, este es un reto grande que nos tocó enfrentar... es un virus nuevo que nos tocó evaluar propiamente a través de la medicina basada en evidencias; a través de la experiencia, porque no hay nada científicamente comprobado que nos diga “este es el tratamiento”, pero sí he tenido muchas satisfacciones, porque simplemente el hecho de ver recuperar un paciente, eso me da gran complacencia.

Y tristezas también, porque atendí una familia en Cartagena donde todos salieron positivos para coronavirus; ellos perdieron un familiar por culpa de la enfermedad y entonces era el duelo y a la vez el virus ahí, presente... Todo eso afecta mucho el tema emocional, que es muy difícil, y esta situación la están padeciendo muchas familias en el mundo, donde ni siquiera pueden vivir el duelo de su familiar porque los otros están enfermos, sumado al aislamiento social.

Usted, salvador de muchos... ¿siente miedo?

- Emocionalmente, me siento bien, pero el miedo siempre está presente: estamos frente a un virus impredecible, debemos estar pendientes de los síntomas... En mi caso, digo que he padecido COVID psicológico, porque me he hecho la prueba varias veces y he salido negativo. Cuando he tratado a mis pacientes, siento como los síntomas y ahí pienso... “Me dio COVID psicológico”, pero eso se debe a la ansiedad que genera esta pandemia.

Doctor, ¿cuáles son sus expectativas profesionales?

- Hacer un posgrado en Cirugía Cardiovascular y establecerme aquí, en Cartagena, y montar un centro de atención médica en casa, pero donde veamos al paciente enfocado desde el punto de vista emocional, físico y hasta social, porque no contamos con eso. Algunas veces son tantos los problemas emocionales que trae el paciente, que uno, como médico, simplemente con hablar con él, ve que se mejora.

  NOTICIAS RECOMENDADAS