Facetas


Una estafa con un smartphone fantasma

Luego de navegar por la red, una usuaria de Internet encontró una deslumbrante promoción que superaba a cualquier otra oferta. Fue demasiado bueno para ser real.

CRISTIAN AGÁMEZ PÁJARO

15 de noviembre de 2020 12:00 AM

- *Samanta: Hola, buenas tardes.

- Paris Center Store: Gracias por comunicarte con Paris Center Store, en breves minutos le atenderemos.

- Samanta: Disculpe, yo quedé en recibir un móvil (smartphone) a las 5 p. m. pero no se han comunicado de ninguna manera. ¿Ya están en proceso de entrega?, me gustaría recibir alguna información. Espero su respuesta. Estoy atenta...

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Muchas de las víctimas de estafas sola y únicamente caen en cuenta de ello una vez su inocencia ha sido timada. Y, generalmente, la estafa viene acompañada de algo que deslumbra tanto a los ojos, o la ambición, que llega a cegar su sentido común. Quizá eso lo sucedió a Samanta. Cartagenera, 20 años y la protagonista de una historia que bien podría pasar a cualquiera y que contaremos, a continuación, en un intento por evitar que a otros ciber-usuarios les suceda. Navegando en redes sociales ella se encontró con una deslumbrante promoción. Un teléfono inteligente iPhone de última generación. El que tanto había buscado. Un precio insuperable. Todo parecía demasiado bueno para ser real. Halló la página: Paris Center Store, una cuenta de Instagram donde promocionan celulares de alta gama, aparece con la descripción de: “Importadores de Apple, distribuciones a toda Colombia. Envíos a toda Colombia”. El número de WhatApp 3217642037. 109 publicaciones. 25,7 mil seguidores. Un seguido. Y fotos, muchas fotos de entregas de teléfonos a supuestos clientes felices que, de cierto modo, podrían hacer parecer “confiable” a esa tienda virtual (aunque no se sabe si quienes aparecen en esas imágenes realmente sean quienes están tras esa páginas). A simple vista, Samanta confió. Un iPhone X en $1.900.000 era una ganga. Así que les escribió.

- Soy Eduardo Charris, mis jefes son (...) cuenta Bancolombia: 91214467***.

Eso le respondieron. Debía consignar el dinero y luego el aparato le llegaría directo a su casa.

El celular iba a ser un regalo de su novio, quien vive en Estados Unidos, así que él mismo consignó, a través de una casa de divisas internacionales, directamente al número de cuenta.

Sucedió el 2 de noviembre de 2020. Hasta ahí, todo marchaba bien. Dos días después, sin aún tener noticias sobre la entrega de su nuevo teléfono, Samanta escribió a la tienda virtual.

- Samanta: Hola, buenas tardes.

- Paris Center Store: Gracias por comunicarte con Paris Center Store, en breves minutos le atenderemos.

- Samanta: Disculpe, yo quedé en recibir un móvil (smartphone) a las 5 p. m. pero no se han comunicado de ninguna manera. ¿Ya están en proceso de entrega?, me gustaría recibir alguna información. Espero su respuesta. Estoy atenta...

Nunca más volvieron a contestar sus mensajes, ni llamadas. La bloquearon de WhatsApp, también de Instagram. Ahí empezó a ponerse “la cosa color de hormiga” y la joven cartagenera comenzó a notar otros detalles de aquella página de Instagram: por ejemplo, “tienen bloqueados los mensajes para que otras personas no comenten sus publicaciones”, detalla la hermana de Samanta. Así no hay forma de saber opiniones y referencias de otros clientes sobre los productos que venden. De haber otras víctimas, nadie podría comentar en la misma página para alertar a otras personas de no caer en la trampa.

Y, además, antes de llamarse Paris Center Store, la misma página se llamó Iokofocial, Indirectaslatin, Elias.cristinoo y tuvo al menos otros tres nombres, en menos de seis meses, algo que la misma red social Instragram recomienda revisar antes de realizar cualquier compra.

Samanta intentó contactar a la misma tienda virtual por medio de otras cuentas de varios amigos, pero tampoco le respondieron. Los bloquearon. Entonces era evidente que fue, aparentemente, víctima de una estafa virtual, en una de sus muchas modalidades, a través de redes sociales.

La jurista y docente de la Universidad de Cartagena, Nadia Mejía, explica que el delito de estafa está tipificado en el artículo 246 del Código Penal, donde dice que: “El que obtenga provecho ilícito para sí o para un tercero, con perjuicio ajeno, induciendo o manteniendo a otro en error por medio de artificios o engaños, incurrirá en prisión de 2 a 8 años y multa de 50 a mil 1000 salarios”, que además tiene como agravante: “Cuando para la realización de las conductas punibles se utilicen medios informáticos, electrónicos o telemáticos”, como, aparentemente, sucede en este caso.

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“Ella le mandó las facturas al (presunto) estafador, pasaron dos días, les escribió indicando que no había recibido el teléfono, cuando se dio cuenta, estaba bloqueada por WhatsApp y por Instagram. Decidimos hacer la denuncia pública, pues en esta página son unos estafadores, no queremos que de pronto caigan más personas”, añade la hermana de Samanta, quien ha estado al frente del caso.

“Realmente, solo Dios sabe si recuperaremos el dinero. No sabemos si eso trascienda al tema del proceso legal. Ahora, como está la situación, creo que -los estafadores- están tomando muchas más herramientas tecnológicas para poder estafar a toda la gente por todos los medios. A pesar de que hay muchos emprendimientos y muchas personas que, seriamente, se dedican a comercializar en Internet, hay otras que están todavía en el plan de estar estafando”, afirma.

De hecho, un artículo publicado por el diario Portafolio, reseña las cifras más recientes del Centro Cibernético de la Policía Nacional, que indican que los delitos informáticos aumentaron un 59% en el primer semestre de 2020, respecto al mismo periodo del 2019. Esto porque la pandemia del coronavirus impulsó el aumento del uso de las operaciones digitales en Colombia. En los primeros seis meses de 2020 las autoridades recibieron 17.211 denuncias, 6.340 más que en el primer semestre del 2019.

“Los delincuentes se aprovecharon rápidamente de la pandemia para atacar a las personas vulnerables”, ha indicado también la Europol, (la policía de la Unión Europea), tras publicar su séptima Evaluación de la amenaza del crimen organizado en Internet. “La crisis del COVID-19 nos ha mostrado cómo los delincuentes se aprovechan activamente de la sociedad en su estado más vulnerable”, detallan.

Sin respuestas

Samanta y su hermana, al consultar con la cédula de la persona a la que supuestamente le hicieron la consignación, de nombre Jeimy, descubrieron que no tiene cuenta en Bancolombia, es decir que la identificación no coincide con el número de cuenta al que depositaron el dinero. El caso se complica porque quien hizo el pago -el novio de Samanta- está en exterior y eso dificulta el reclamo y la alerta de supuesta estafa ante el banco.

Aunque ya hay una denuncia, la víctima y su familia dicen sentirse de brazos cruzados pues no pueden hacer nada, no saben cuánto tiempo puedan tardarse las autoridades en atender el caso, ni a dónde más acudir. “Lo peor de todo es que la cuenta de Instagram sigue funcionado. No puede ser que sigan estafando, lo que más rabia me dio es que el domingo en la noche publicaron en sus redes la venta de más celulares, dije: no puede ser, me puse a escribirles a unos influencers y, a través de ellos, hicimos la denuncia publica a través de las redes, empecé a denunciar a la página, como yo los etiqueté, me bloquearon, pero sigue funcionado, unas amigas mías ingresaron y verificaron que todavía está abierta. Instagram lo que permite es hacer es un reporte, pero una denuncia como tal no”, menciona.

Sí usted está pensando en comprar por Internet, debe estar alerta y tener en cuenta la reputación del vendedor, cerciorarse de comprar en un sitio verdaderamente confiable, en lo posible no entregar dinero por adelantado, hacer pagos contra-entrega y revisar los comentarios de foristas, para no caer en trampas. Y siempre, acuérdese siempre de desconfiar, cuando todo parezca demasiado bueno para ser real.

Epílogo

Hasta el cierre de esta edición, el viernes por la mañana, Paris Center Store seguía funcionando. Intentamos contactarlos, pero fuimos bloqueados. Luego, cambiaron el nombre de la cuenta, a Paris_center.store. El número en WhatsApp también sigue funcionado pero no responden. No hay certeza alguna de que las personas que aparecen en las fotografías de Paris Center Store, en realidad tengan algo que ver con esta cuenta o con algún tipo de estafa o que también sean víctimas de estafadores.

*Nombre cambiado a solicitud de la fuente.

¿Qué hacer ante estos caso?