Mompox: una Semana Santa truncada por los ‘pasos’ de un virus

05 de abril de 2020 12:00 AM

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Por Kelvis Escorcia Morales

Especial para El Universal

Por culpa de la pandemia del COVID-19, que ha obligado al mundo entero a confinarse en la intimidad de los hogares, el tradicional burrito que había llevado por años a Jesús en su lomo no saldrá hoy en la procesión del Domingo de Ramos que a tantos fieles ha reunido y por tantos años. Esta podrá ser la primera vez que la Semana Santa de Mompox se confina por culpa de un virus, pero hace muchos años, los santos también tuvieron que quedarse encerrados por razones más ¿mundanas?

Aunque no se tiene un dato concreto ni un documento probatorio que pueda ser de referencia para afirmar cuándo fue la última vez que se desarrolló una Semana Santa en Mompox sin

procesiones, José Francisco Silva Jiménez —presidente de 2016 a 2017 de la Corporación Autónoma de la Semana Santa de Mompox (Corposanta)— menciona, basándose en la tradición oral del pueblo, que durante los más de dos siglos de existencia esta celebración religiosa ha cambiado mucho, y que incluso fue cancelada por varios años porque los “fieles”, más que rezar, se dedicaban a emborracharse, a fornicar y a ser adúlteros. (Lea aquí: Suspendida celebración de Semana Santa y Semana Santica en Mompox)

Cuentan en Mompox que hace muchos años llegó al pueblo un sacerdote que notó que la conmemoración cristiana estaba siendo opacada por esas acciones que van fuera del acto religioso: debido a que las marchas procesionales eran llevadas a cabo hasta entradas horas de la madrugada (así ha sido siempre, las procesiones demoran horas), las personas ( incluidos nazarenos y organizadores) se aprovechaban de la oscuridad de la noche para caer en tentaciones, ayudados por el hecho de que no existía lo que hoy conocemos por alumbrado público.

Como consecuencia de lo anterior, Mompox fue excomulgado con la autorización de la autoridad eclesiástica competente, por lo cual se les negaba a las personas la posibilidad de recibir los sacramentos y se cancelaron las procesiones durante la Semana Santa por más de dos años.

Un 2020 sin ‘pasos’

Luciano Troncoso, un momposino de 81 años, cuenta por teléfono que la gente está que ‘chilla’ por ese ‘animal’ - refiriéndose al coronavirus- y que todos los turistas se fueron del pueblo. Todo obedece a las medidas de las autoridades para contener la pandemia.

Mediante el decreto 16-001 de marzo de 2020, la Alcaldía de Mompox adoptó la acción nacional de suspender los actos, reuniones, encuentros, actividades deportivas, actividades culturales y conciertos que tengan aforo de más de 50 personas. Y eso, obviamente, afecta a la Semana Santa, una celebración religiosa que convoca a miles de personas. En 2020, la tradicional conmemoración litúrgica, la segunda Semana Santa “más importante para el país”, solo superada por la de Popayán, no podrá tener sus solemnes procesiones: el Paso Robado, Domingo de Ramos, Jueves y Viernes Santo y la retreta fúnebre en el cementerio, así como la Semana Santica, en donde los niños son los protagonistas... La fe, esta vez, tendrá que vivirse desde el hogar. (Lea aquí: Mompós, una ventana al cielo)

El mismo Luciano, con un tono de voz que hace sentir su asombro por lo que ocurre, cuenta que durante años él se ha dedicado a vestir los pasos procesionales de su municipio. Le parece increíble que la vida haya cambiado tanto y en tan poco tiempo: no deja de asombrarle que las anchas calles de la “Tierra de Dios” se encuentran solas por estos días, pues los momposinos se mantienen aislados en sus casas esperando que pase la emergencia sanitaria, esto a pesar de que en el municipio aún no se registra el primer caso de contagio por COVID-19.

Es que Luciano y su familia ni siquiera han podido asistir a una misa en semanas, debido a que las puertas de las iglesias se mantienen cerradas para ayudar a prevenir la propagación de la enfermedad. Ahora, al igual que ellos, los fieles de la Iglesia católica viven una celebración eucarística a través de las pantallas de sus televisores y se unen en oración desde cada uno de sus hogares para pedir por la pronta eliminación de este virus.

El señor Luciano, a pesar de su edad, aún tiene fuerzas para velar por la conservación de la Semana Santa momposina y durante años ha hecho parte de una de las cofradías (hermandad de nazarenos) que se dedican a arreglar y custodiar los pasos (imágenes religiosas) que son cargados durante los días santos. La flagelación, marchado durante el Jueves Santo, es el paso al que el señor Luciano le ha dedicado su tiempo con gran fervor. Esta imagen procesional representa las torturas a las que sometieron a Jesucristo.

***

Las imágenes religiosas se mantendrán recogidas y estarán distribuidas para ser cuidadas en la Casa de los Apóstoles, en los templos Santa Bárbara, San Francisco, La Concepción, San Agustín y en el Museo de Arte Religioso. En este abril, Mompox no escuchará los sonidos de la banda musical que ha marcado tradicionalmente el ritmo en que marchan los nazarenos con las imágenes religiosas a sus hombros. Se quedará sin muchas visitas de los oriundos de su tierra que hoy por hoy viven en otros lugares y tienen la obligación de permanecer en sus casas sin la posibilidad de viajar a ver a sus seres queridos.

Aun así, si existe algo positivo dentro de todo esto: los momposinos y momposinas tienen en esta ocasión la oportunidad de reinventarse y fortalecer su fe desde el calor de su hogar. Esta vez, podrán sentir en el vivo baúl de sus recuerdos el hecho de que la Semana Santa realmente va por dentro de sí mismos.

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