Facetas


Vilma y Ana Milena, una empresa de sueños

CINDY BARRIOS MIRANDA

20 de julio de 2014 12:02 AM

“Hace tres años vimos una oportunidad, no perdíamos nada. Además, teníamos el apoyo de nuestros padres y el tiempo. Era el momento adecuado para lanzarse a hacer empresa”, aseguran las hermanas Villadiego, dos jóvenes que decidieron seguir el camino del emprendimiento, algo que aprendieron desde niñas.

Tan distintas una de la otra, Vilma y Ana Milena, son el reflejo que una generación cartagenera que se abre nuevos horizontes en el mundo empresarial de manera innovadora, sin miedo a aventurarse en proyectos vanguardistas, acorde con las tendencias internacionales.

Será por eso que el éxito de Due, su empresa de diseño de eventos y comunicación, se ha mantenido intacto a pesar de lo competitivo que resulta dedicarse al entretenimiento en una ciudad como Cartagena.

Calmada y más reflexiva, Ana Milena asegura que no ha sido casualidad sino la suma de un trabajo constante, que en el primer año demandó todo su tiempo y capacidades individuales para hacer de su idea una realidad. “Al principio esto era: levantarnos juntas, almorzar juntas e ir a dormir juntas”.

Ella es diseñadora industrial graduada de la Universidad Javeriana, con un gusto impecable por la moda y la estética en general, pero también con una capacidad administrativa y de organización, donde la palabra más certera para definirla sería perfeccionista.

Su hermana mayor, Vilma, es todo corazón. Su espontaneidad y magnetismo atrae a las personas con cada palabra, por eso no es extraño que haya estudiado Comunicación Social y periodismo en la Universidad de la Sabana. Una mujer arrolladora que logra cautivar al público, cualidad necesaria para la industria del entretenimiento.

“Si pensáramos igual sería terrible. Nos complementamos”, comentan.

Aunque las diferencias son muy perceptibles, en esta historia hay un hilo conductor que alimenta el sueño al cual le han apostado todo, la familia. Allí se fundamentan las bases para crear empresa y lograr sus metas.

“Una de las cosas que nos llevó a crear empresa, fue la influencia de nuestros padres. Ellos siempre han sido independientes y ellos fueron nuestro ejemplo a seguir, por eso no nos pareció complicado tener un negocio propio. Sabíamos que no iba a ser fácil, pero lo logramos”, afirma Vilma, mientras mira a su madre, Vilma Gómez de Villadiego, quien las acompaña.

Y continúa, “siempre nos decían: ‘si van a ser independientes tienen que empezar rápido porque después tienen más compromisos. Para nosotros lo principal es que les guste lo que hacen y que tengan constancia, porque muchos tiran la toalla”.

Un lazo tan fuerte como ese, en el que se involucra todo, necesita de momentos de reflexión incluso de espacios programados.

“Hasta hace cuatro meses dormíamos juntas, y desde niñas siempre ha sido así porque tenemos dos años de diferencia y compartimos muchas cosas. A veces tenemos que darnos nuestro espacio, pero ya ha mejorado la cosa”, explica Ana Milena.

Esos momentos de individualidad también les sirven para nutrir su espíritu e inspirarse con nuevos elementos para su negocio.

“Cuando estamos de viaje todo nos inspira, la música, la decoración de los lugares, todo lo que está a la vanguardia. La comida es clave, y a mí me encanta comer en la calle, conocer los nuevos restaurantes. Somos perceptivas”, indica Vilma.

Y es que para ellas un evento no se simplifica al instante en que sucede sino a las sensaciones que quedan del mismo, convirtiéndose en un recuerdo persistente que perdurará en la memoria de quienes asisten y da paso a múltiples historias. Ellas creen ese es el valor de su trabajo, lograr que las personas se sorprendan.

“Nosotras concebimos esta empresa pensando en crear experiencias únicas en cada evento, que evoque emociones a cada persona que asiste. Pensamos en el impacto a través de los sentidos -un olor, una textura, un sabor-. Los eventos involucran muchos sentimientos que tienen que producirse de acuerdo a lo que uno quiere proyectar y eso va de la mano del diseño, desde el momento en que llega la invitación hasta la ejecución del mismo. Los detalles son muy importantes porque tocan la fibra, y cada momento es especial”, comenta Ana Milena.

Otro elemento que han logrado integrar gracias a sus carreras es el diseño y la creación de piezas de comunicación exclusivas, dándole una identidad única a cada proyecto, lejos de las fórmulas tradicionales.

“Lo que hacemos va de acuerdo a la personalidad del cliente, hay muchos que se dejan llevar y se emocionan con las ideas. Y otros que te dan más pautas, cosas que nosotras respetamos, pero sin caer en la monotonía. Siempre estamos tratando de proponer cosas diferentes”.

Luego de tres años los sueños se han materializado, ellas no dan por hecho nada, siguen trabajando con la misma intensidad al tiempo que reflexionan sobre lo aprendido en este tiempo.

“En estos tres años hemos aprendido lo inimaginado. Uno inicia un negocio con una idea y al poco tiempo todo ha cambiado un poco y se ha adaptado a las necesidades del cliente y del mercado. Uno replantea cosas o las cambia, pero en este punto nos hemos dado cuenta que estamos creciendo”, concluye Vilma.