Vivarium, un sueño que se convirtió en realidad

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Vivarium -es lo primero que nos dicen al llegar- significa lugar de vida (latín). Y este sitio, en particular, nos muestra mucha vida, la evolución de los peces, de anfibios y reptiles. “Su construcción tardó cinco años”, comenta Olga Malaver Torres, administradora y, hoy, nuestra guía. Abrió sus puertas hace más de un año, una tarde lluviosa. Era 17 de septiembre de 2018.

Este, el Vivarium del Caribe, además es un sueño. Es el sueño hecho realidad de un bogotano. El biólogo de la Universidad Nacional de Colombia, Sergio Medrano-Bitar, trabajó por más de 25 años estudiando la vida de los cocodrilos en el país. “Ese era su fuerte, los reptiles”, explica Olga.

Sergio Medrano-Bitar era una especie de autoridad en el tema, era el vicepresidente para Colombia de Crocodile Specialist Group (CSG), quizá uno de los más importantes grupos de especialistas en cocodrilos en el mundo. Él siempre estaba muy de cerca a las comunidades, instruyendo sobre conservar las especies y preservar el hábitat natural. Desarrollaba charlas en poblaciones como Gambote, San Pablo y Marialabaja. Y, como amante de la naturaleza y de los animales, siempre soñó con tener un zoológico, pero con el paso de los años enfocó ese sueño en un crear un parque temático, sobre peces, anfibios y reptiles.

El sitio se levantó a unos 20 kilómetros, 40 minutos, de Cartagena, en el corregimiento de Pontezuela. Ahí se respira naturaleza pura, podemos estar de cerca con una variedad de especies, alimentar tortugas, patos, cocodrilos y caimanes, en un recorrido guiado, cuyo hilo conductor son las etapas de la evolución. Y hay que decir que es muy fácil llegar a visitarlo, puedes hacerlo en transporte urbano.

“Este parque tiene un formato único en Colombia que es enfocado en la evolución, qué pasó a través de los años hasta llegar a los reptiles. Tratamos de explicar cómo empiezan a aparecer estas especies, cómo van evolucionando, cómo las puedes identificar”, nos cuenta Olga. Ella también nos habla sobre tres conceptos base de Vivarium del Caribe, “que son la educación, la recreación y conservación. Siempre estamos tratando de trabajar al tiempo las tres sin descuidar ninguna”, menciona.

Y, enseguida, entramos en materia, es un recorrido de unas dos horas, donde conocemos, muy de cerca, esa parte de la tan fascinante y diversa naturaleza que expone Vivarium del Caribe. Entre una buena variedad especies, hay un acuario gigante donde nadan mojarras amarillas y otro donde está solitario el pez cuchillo. Nunca había visto uno. “Este tiene una particularidad y es que produce una descarga eléctrica, afortunadamente nosotros no la percibimos pero otros seres pequeños sí. Está el pez Óscar, también tiene una particularidad y es que en ellos ocurre el canibalismo, se alimentan aunque sea de sus propias crías, hay que mantenerlos en rangos del mismo tamaño para que no se coman entre sí”, nos cuenta otra guía del zoológico en Pontezuela.

A unos centímetros, podemos ver a la Araña Marrón de Colombia, cuyos especímenes hembra y macho están separados, “para evitar que la primera devore al segundo”.

Muy cerca está, enrollada en sí misma, la escolopendra, el famoso ciempiés. Tiene un veneno que no es mortal pero sí da un intenso dolor, y en los hombres puede causar priapismo, una erección prolongada, que no es provocada por un estímulo sexual y suele ser muy, muy dolorosa.

Con sus dos hectáreas de terreno, que no han sido explotadas en su totalidad, el recorrido por el parque se hace a través de senderos semi boscosos, arropados por la fresca sombra de arbustos y árboles grandes. En un estanque, la Anguila de Pantano, permanece casi inmóvil, vemos al Sapo de la Caña, muy común en Colombia, y nos explican que actualmente tiene invadida a Alemania, adonde lo llevaron para que acabara con las plagas, pero allá este sapo no tiene depredador.

También, en esa amplitud del parque hay Arawanas, Cachamas, Tucunaré, Rojitos, Neones, entre otros peces de agua dulce; el Sapito de Rhinella y la Rana Dardo; hay hicoteas Palmera, las Tapaculo y un llamativo espécimen de la prehistórica tortuga Matamata; hay una anaconda, una pitón africana, una cascabel, boas y patocos; Mariapalitos, caracoles y cangrejos. Son cerca de 24 especies. El sendero nos conduce a estanques donde están las atracciones principales, caimanes y cocodrilos, en otros pequeños estanques están sus crías. Quienes lo deseen tienen la posibilidad de alimentarlos.

Entre una exhibición museológica con modelos en yeso, que representan seres prehistóricos que ilustran el camino evolutivo de los cocodrilos, los dinosaurios y las aves, la guía explica datos como que los primeros cocodrilos llegaron a medir hasta 22 metros, que estos animales pueden alcanzar la adultez entre los entre los 5 y 6 años, en cautiverio, y entre los 15 y 18 años, en su entorno natural. Que su sexo es determinado por la temperatura de incubación y que allí siguen de cerca ese proceso. Porque en el Vivarium se reproducen varias especies de insectos, moluscos, peces y seis especies de tortugas, además de los caimanes y cocodrilos. “Todos estos ciclos de vida se podrán observar y disfrutar durante los recorridos guiados”.

“Una de las razones por las que invitamos a la gente a que venga, es para que todos aprendan un poco que esas especies que a veces nosotros pensamos que son agresivas, simplemente lo que hacen es defenderse en un medio agresivo en el que viven”, sostiene Olga. Entre los planes está que el parque crezca, con una zona llamada ‘Pescando y fritando’. Allí los visitantes podrán atrapar el pez que se comerán, y con otra área, llamada ‘Kindersaurio’, para que los niños aprendan más sobre los animales prehistóricos.

Aunque ya no acompaña a quienes lo ayudaron a construir este sueño, Sergio Medrano-Bitar dejó con este parque una semilla ya germinada que comienza a crecer y a evolucionar.

“Toda la idea de este proyecto nace de Sergio Medrano (...) Él falleció en julio, era la cabeza de todo el proyecto, el corazón de esto. Hemos seguimos luchando por esto. Hoy él no nos acompaña, entonces eso hace que Vivarium del Caribe tenga un significado más grande para nosotros y la idea es buscar que ese sueño se mantenga y siga creciendo”, comenta Olga.

Quienes deseen conocer Vivarium del Caribe deben pagar el costo de la entrada al lugar. Está cerca de Cartagena y se puede llegar a través del servicio de transporte público.

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