Cuarentena por coronavirus: ¿Y si tu casa es la calle?

22 de marzo de 2020 08:00 AM

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La vida de la calle transcurre a otros ritmos. Detrás de las paredes hay incertidumbre pero también fe, mucha fe, fuera de ellas hay desolación en la vías pero también vidas a la deriva, que siguen ahí, siempre han estado ahí... Enclaustrarse en nuestras cuatro paredes es la mejor alterativa para protegernos de la expansión del coronavirus, pero y qué pasa con aquellos que no tienen paredes, cuya casa es la propia calle, leía por ahí, en algunos comentarios de Internet. ¿A dónde irán? ¿Quién los protegerá? ¿Son inmortales? Algunos de ellos al parecer no tienen quién les tienda una mano, a otros no han logrado ‘sacarlos’ de las calles en años. (Lea aquí: Habitantes de calle tendrán albergue para protegerse del coronavirus)

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¿Sabes qué es el coronavirus?

- ‘Aro’, es una enfermedad nueva, de ahora, que estamos viendo, que está afectando a Colombia, a la ciudad, a Cartagena.

¿Usted, se siente expuesto?

- Yo me siento... gracias a Dios, a lo que Dios quiera, pero es una cosa en la que uno tiene que jugar vivo siempre, que estar pendiente siempre.

Están mandando a la gente a sus casas, por el toque de queda...

- Por ejemplo, yo que no tengo (casa), que quiero estar en mi casa, hay personas que no entienden que hay otros que necesitan trabajar, vivir, la comida, ¿cómo van a hacer?

Usted no tiene casa, ¿por qué?

- Por cuestiones de problemas con los amigos. Pero yo quisiera estar con mi hijos y siempre estar en mi casa, con mi familia.

¿Dónde duerme?

- Chambacú, avenida, edificio inteligente, donde tumbaron los bañitos...

¿Pero dónde, descríbame el lugar?

- Ahí, a la deriva, tirado ahí, como perro será...

¿Y no le da miedo?

- Qué miedo me va a dar, si el mundo mío fue así, el destino mío fue así. Yo quisiera estar en mi casa, yo quiero estar en mi casa.

¿Pero y cuál es su casa entonces?

- Está lejísimos, en Urabá. Siempre he estado en la calle hace veinte años.

¿Cuánto se hace al día?

- 30 o 40 mil pesos.

¿Y con el toque de queda, cómo va hacer el sábado y el domingo?

- Yo pretendo es reciclar lo que voy a reciclar temprano y recogerme temprano, recoger el poquito de comida y asegurarse. (El sábado y domingo) Será achantarme ahí, ir por los barrios... será.

Antes de seguir su camino por las calles del Centro Histórico de Cartagena, Luis Torres Barrios, de 45 años, quien acaba de esculcar un tanque de basuras de la avenida Daniel Lemaitre, me dice que llegó a la ciudad buscando a una parte de su familia, que su vida ha transcurrido en las calles. Lleva puesta una gorra Nike curtida, sobre ella reposan unas gafas para cine 3D azules, tiene una cadena y una pulsera, carga una bolsa negra y un saco lleno de plásticos que ahora venderá.

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“Aquí, la gente de la calle es muy miserable y muy infame, si usted se descuida le roban los zapatos, la cartera, me esculcan los bolsillos. La calle es así (...) Uno tiene es que hacerse respetar”, responde Óscar Meza Ramírez. Tiene 67 años. Lo encuentro unas cuadras más adelante, durmiendo entre los estribos de la calle del Guerrero, afuera de una discoteca. Me cuenta que le robaron el bastón, que un día unos tipos le pasaron con unos caballos por encima, en El Cabrero, y le fracturaron un brazo. Se remanga la camisa para mostrarme esa ‘herida de guerra’. Me cuenta que su cuerpo tiene una bacteria que lo consume poco a poco. (Lea aquí: Toque de queda 24/7 para niños, niñas y adolescentes en Cartagena)

¿Usted dónde vive?

- Donde me coja.. .Por ahora estoy en la calle... Dejaré mis tierras por ti, dejaré mis campos y me iré.... lejos de aquí, cruzaré llorando el jardín y con tu recuerdo partiré, lejos de aquí...”

Óscar canta, canta como si alrededor de toda la calle del Guerrero hubiera un público gigante. De hecho, lo hay, aunque es poco, la gente se detiene, la gente aplaude, la gente se pregunta quién es él, por qué lo entrevisto. Otros lo animan.

“Mi nombre es Óscar Meza, me llaman Leonardo Fabio, Nino Bravo, yo canté en televisión, en Día a Día y por Internet, hablo inglés y tengo 67 años. Tengo problemas de salud, pero esta es mi voz, canto para no mendigar y tengo una buena voz”. Una buena voz, temblorosa por los años, diría yo.

“Yo de loco no tengo nada porque a mí me respetan”, responde antes de que le pregunte cualquier otra cosa.

“Din don, din don, ando rodando el amor”, sigue cantando. “Soy santanderano, cachacho-costeño porque tengo 17 años de estar aquí, en la Costa. Llegué desplazado por la violencia, me tienen que dar una indemnización pero no me han arreglado mi situación. Llegué el 17 de noviembre de 2002. Tenía dinero, nací en cuna de oro y todo lo demás, tengo bastante cultura general”.

¿Sabe qué es el coronavirus?

- Sí, llegó en el barco con una señora y las dos enfermeras que la atendieron salieron afectadas, en este momento hay alrededor de siete personas afectadas en Cartagena.

¿Cómo hace con el toque de queda, si no tiene dónde dormir?

- Anoche hubo toque de queda. Lo pasé en la calle. Conmigo la Policía no se mete porque me conoce. Me podría refugiar donde alguna persona conocida, pero no alcancé a llegar y me quedé en la calle.

¿Prefiere estar en la calle?

- Esos son hábitos porque uno ya se acostumbra a la intemperie... sin embargo, yo no me dejo coger de la lluvia, cargo protectores de plástico, si cae una tormenta, no me va a afectar, y conozco lugares donde uno se puede encambuchar, sobre todo en Manga.

¿No le da miedo el coronavirus?

- No me da miedo nada de ello, porque precisamente también tengo mi forma de protegerme, tengo como tres o cuatro, para no llegarle a los clientes y que de pronto se asusten con que uno los vaya a contaminar.

Y entonces, Óscar saca de su bolsillo un tapabocas tan sucio como la ropa que lleva puesta. Y sigue cantando: “Más allá del mar habrá un lugar donde el sol cada mañana brille más....”

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Bajo el nuevo puente Heredia hay un lugar, un refugio, tenebroso de noche... ¿Una casa?

Dagoberto Lara Ramos, de 22 años, duerme ahí. Su familia, dice, está en Quibdó, Chocó.

¿Hace cuánto duermes bajo el puente?

- Dos años y medio.

¿Cómo llegaste hasta acá?

- Caminando.

¿Sabes qué es el coronavirus?

- Sí.

Me explica que escuchó sobre el toque de queda, que “los que estén en el Centro los sacan para afuera”. Que las autoridades le han dicho que esté pendiente a las recomendaciones, que esté limpio siempre. Antes que me vaya me narra también algo más sobre su vida: “A mi papá iba en una bicicleta y lo atropelló un carro y lo mató. Mi mamá murió de cáncer, soy el tercero de cinco hermanos”. (Le puede interesar: Política para habitantes de calle, por buen camino)

Mucho más adelante, en el Mercado de Bazurto, me encuentro entre un montón de bolsas de basura a Agustín Periñán. Asegura que duerme en la calle, rondando el sector El Hoyo de La Esperanza. Dice ser reciclador. Que sí, que sabe qué es el coronavirus.

“Me cayó gripa, tengo gripa y fiebre hace como diez días, esa vaina anda. En todo el día, me rebusco como 40 mil pesos, eso me lo gasto metiendo vicio... todos los días es el mismo viaje, creo que es mejor estar preso, está uno mejor preso que andar en la calle fumando vicio, esto no es vida”, exclama, como quien está desahuciado.

Se aproximan las seis de la tarde y vamos de regreso a la sede del periódico, antes de que las calles queden solitarias por el toque de queda decretado por el alcalde William Dau. Todos irán a refugiarse en casa, otros ya estarán en ella.

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