Cáncer de tiroides: No hay enemigo pequeño

27 de octubre de 2012 12:01 AM

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Las causas que desembocan en un cáncer de tiroides no son desconocidas para la comunidad médica, pero tampoco avaladas en un ciento por ciento. Según algunos especialistas, factores hereditarios, una dieta baja en yodo y una radiación constante en la infancia pueden reunirse para originar este tipo de cáncer.
En general, se sabe que la población más vulnerable a padecerlo son las mujeres  entre 25 y 65 años. Por cada hombre enfermo, ocho o nueve mujeres resultan afectadas.  Aun así, según el Instituto Nacional de Cancerología, el 5 por ciento de los colombianos desarrollarán en algún momento de su vida un nódulo tiroideo. Sin embargo, solo entre el 5 y el 10 por ciento de ellos, llegará a ser diagnosticado de cáncer.
Las buenas noticias tienen que ver con el hecho de que la expectativa de sobrevivirlo representa el 97 por ciento de los casos. Pero este dato no debe llevarnos a bajar la guardia, porque según el mismo instituto, los casos en Colombia van en aumento y cerca de 2.000 personas ya han sido diagnosticadas.
Es por eso que el pasado 24 de septiembre se celebró el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Tiroides. Porque ante el escepticismo generalizado frente a los efectos mortales de este padecimiento, la campaña busca sensibilizarnos a todos, de tal manera que la palpación del cuello se convierta en rutina del médico general.
“Antes se diagnosticaba cuando la persona acudía al médico con la bolita en la parte anterior del cuello y/o los ganglios inflamados en el área lateral de esta zona del cuerpo. Sin embargo, desde los años ochenta, con el uso más frecuente de la ecografía, se han venido detectando nódulos cada vez más pequeños, de menos de 2 centímetros.
Así mismo, existe un grupo de personas a quienes por algún motivo les realizan un TAC y de manera incidental se detecta precozmente el nódulo en la tiroides”, afirma el doctor Sergio Zúñiga, médico de la Universidad Nacional, cirujano y oncólogo de la Universidad Autónoma de México, y cirujano de cabeza y c uello del Instituto Nacional de Cancerología.
Así se reconoce al enemigo
Como sucede en la detección temprana del cáncer de mama, palpar el cuello con frecuencia puede ayudar a un diagnóstico oportuno, pues este tipo de cáncer generalmente no viene acompañado de síntomas en una etapa temprana.
Y la aparición de un nódulo en la parte anterior e inferior del cuello es, casi siempre, la primera sospecha. En otras ocasiones, puede ser la permanencia de un ganglio inflamado en la parte lateral el que prenda las alarmas. Solo en los casos más avanzados, señales como disfonía o ronquera y la  dificultad para respirar o comer, pueden delatarlo.
Muchas personas perciben el cáncer en la actualidad como una epidemia. Cada vez es más común tener un familiar o conocido víctima de este padecimiento, y el tiroideo no es la excepción. Nuestro asesor nos dice la razón. “Una de las explicaciones del aumento de este tipo de cáncer es el aumento en la detección temprana. Como es un cáncer que dura mucho tiempo y más del 95 por ciento de los pacientes diagnosticados están vivos a los 10 años de sufrirlo, pues la cifra sube.
Aun así, la población colombiana tiene un amplio cubrimiento en salud. Si pudiéramos lograr que el médico de cada paciente que entra a consulta, ya sea por hipertensión arterial o por una citología vaginal le palpe la tiroides, sería muy positivo”.
Si su doctor encuentra alguna bolita en la parte señalada, lo más probable es que quiera cerciorarse y entonces le pida exámenes como radiografía de tórax, ecografías, tomografías, imágenes por resonancia magnética y gammagrafía de medicina nuclear o con yodo radioactivo, entre otros.
Una vez verificado el diagnóstico, el tratamiento casi siempre es el mismo: cirugía, un tratamiento con iodo y el suministro de hormona tiroidea.
TRATAMIENTO: PROS Y CONTRAS
Según el médico endocrinólogo Leonardo Rojas, generalmente la cirugía no tiene mayores complicaciones. Toma dos o tres días de hospitalización y permite retomar las actividades en breve.
Solo dependiendo del tumor y de su clasificación se administra iodo. Además –añade el especialista- cuando se hace en dosis muy bajas, el procedimiento es ambulatorio. Pero si se requiere más cantidad, lo oportuno es dejar a la persona hospitalizada hasta que la radiación que proyecte sea inofensiva para quienes le rodean.
“Para poder dar el iodo hay dos posibilidades: se debe suspender la hormona tiroidea durante un mes para optimizar su efecto y, en forma alterna, es posible utilizar ampolletas que permiten al paciente no suspender el medicamento. Además, hay que tener una dieta especial: no consumir ningún alimento que contenga iodo, pues de lo contrario el suministrado no va a tener ningún efecto. La hormona tiroidea, por su parte, se debe tomar en ayunas, y desayunar 30 o 40 minutos después. Cuando se da en dosis altas, se puede tener riesgo de padecer osteoporosis”.
Para contrarrestar los efectos, el médico le indicará -según su caso- si es necesario tomar suplementos de calcio y en qué cantidad hacerlo. Pero en general, los tratamientos del cáncer tiroideo no tienen mayores complicaciones.
CÓMO NO RECAER
Aunque no es verdad que todos los pacientes sufren una recaída, algunos están bastante predispuestos a que años después puedan reincidir. El riesgo es mayor, por ejemplo, si el tumor es muy grande, si se está saliendo de la glándula o si compromete los ganglios.
Antes de realizar la cirugía, todas estas razones se valoran y generalmente los médicos pueden saber con antelación cuáles son los pacientes más susceptibles a volverse portadores nuevamente de la enfermedad.
“En este caso el tratamiento es diferente. Cuando recaen, el tumor puede salir sobre el mismo sitio o sobre los ganglios del cuello; también puede irse hacia el pecho, sobre los ganglios del tórax, o inclusive, al tejido óseo, uno de los lugares más frecuentes.
Necesitamos sensibilizarnos todos, porque el carcinoma es cáncer y es una lesión maligna. Es cierto que hay unos más agresivos que otros, pero todos tienen riesgo de volver y de progresar a otros sitios”, asegura el doctor Rojas.
Por eso, por más inofensivo que parezca, es clave detectarlo a tiempo. Al demorar el tratamiento, puede pasar de ser un padecimiento curable a uno mortal. Es más, en algunos casos los médicos desechan los tumores, pues estos crecen lentamente. Y esto, para el doctor Rojas un grandísimo error.
“Eso permite que el cáncer regrese. Siempre se deben tener los ojos bien abiertos, poniendo en una balanza los exámenes diagnósticos y la racionalización de recursos. Es necesario hacer los exámenes que sean necesarios para poder diagnosticarlo y tratarlo precozmente”, puntualiza el especialista.
CINCO PASOS QUE SALVAN VIDAS
1. Identificar los signos de alerta: una masa en el cuello, un ganglio linfático inflamado hace más de un mes, dificultad para respirar y tragar, y ronquera.
2. Una vez tenga alguno de estos síntomas, consulte al médico de inmediato. Él le examinará y ordenará los exámenes que debe practicarse. En este caso, una biopsia de tejidos sospechosos, una imagen diagnóstica o un examen de sangre del TSH.
3. Hágase los exámenes, no deje pasar el tiempo.
4. No se quede con los resultados en la casa, vuelva al médico con ellos.
5. Siga disciplinadamente las indicaciones del médico. Es cierto que la mayoría de los nódulos detectados en la tiroides son benignos, pero toda la población es vulnerable de padecer cáncer. Recuerde: a más edad, mayor es el riesgo.

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