Revista nueva


Espiritualidad para niños... Dándole sentido a la vida

NATALIA ECHEVERRI VARGAS

14 de junio de 2014 12:02 AM

 Imaginemos que estamos de viaje, explorando un sitio lleno de naturaleza. Caminaremos varias horas, probaremos reflejos y equilibrio, y necesitaremos un equipaje liviano que contenga lo necesario para evitar deshidratarse, pasar hambre o insolarse… y qué mejor ayuda que un buen morral para reunirlo todo.

Estamos listos. Esperamos recorrer toda la zona, almorzar al aire libre y luego de un día maravilloso regresar al atardecer, tomar un baño caliente y descansar. Sin embargo, a pesar de tener todo aparentemente bajo control, comienza ‘el paseo’, y eslabón tras eslabón se teje una cadena de eventos desafortunados que tienen a nuestro morral a punto de caer en un abismo entre los árboles.

Como es natural, la respuesta espontánea es evitar esto a como dé lugar; pensar en todo lo que guardamos allí nos alienta a sujetarlo, pero pronto la fuerza de nuestro brazo halándolo compromete el equilibrio del cuerpo y nos obliga a soltarlo y dejarlo caer. Así que en una situación de absoluta fuerza mayor, vemos cómo todo lo que poseemos se pierde en un lugar inalcanzable.

Simbólicamente, en muchos momentos de la vida nos encontramos en una situación parecida. Queremos controlarlo todo y cualquier situación que no salga como lo esperamos significa una derrota o frustración. Entonces, “soltar” termina siendo la única salida, por lo menos para no perdernos o truncar nuestro camino de una forma más calamitosa. Y es justo ahí cuando podemos decidir poner resistencia o aceptar y entender la situación.

Las leyes universales
Desde la visión espiritual de María Elvira Pombo, escritora y experta en el tema angélico, no solo como adultos debemos conocer las leyes universales de la existencia, sino también inculcarlas en los niños desde muy pequeños, pues a través de ellas los sumergiremos en la espiritualidad, enseñándoles que todo en la vida tiene sentido.

Aunque son siete, ella manifiesta que las tres primeras son indispensables para tal motivo, así que más nos vale entenderlas. La primera es la ley de la intención, y a través de ella podemos enseñarles lo valiosa que es la intención que antecede a las acciones, pues sería ésta la encargada de determinar el resultado final y no la acción en sí.

“Básicamente les dice a los niños que si siembran amor recogen bienestar, y si siembran miedo recogen aprendizaje. Ambas son necesarias, y no se puede decir que una es buena y otra mala. Lo importante es que sepan qué semilla sembraron para entender qué hacer con el resultado”, asegura María Elvira, quien además dicta talleres sobre el tema.

La  segunda es la de “todo está en orden” y se basa en la premisa de que todo pasa por alguna razón afín a nuestra misión en la vida y que no podemos controlar lo externo, pero sí atraer lo que queremos desde nuestro trabajo interior. “La respuesta más común que recibo de los padres es que quieren que sus hijos, al crecer, sean felices. Pero tenemos un problema con la definición de felicidad, porque la entendemos como no sufrir, y la felicidad es la capacidad de aprovechar las situaciones de la vida.  Así que las leyes universales nos permiten darle sentido a la existencia y tener niños felices siempre y cuando cambiemos esa definición. Porque si seguimos pensando que se trata de evitarles el dolor, estaremos creando seres con cero tolerancia a la frustración y niños aburridos sin la capacidad para enfrentar retos”.

Por eso es indispensable guiarlos frente a sus emociones, porque seguramente la mejor señal de que estamos haciendo las cosas bien será esa sensación de bienestar, producto de que todo está como tiene que estar. Generalmente, sentir rabia, tristeza u otra emoción afín es muestra de que debemos cambiar y aprender algo, pero solo está en nosotros hacerlo, eso es justamente lo que dictamina la ley del bienestar.

Ya claras las tres premisas, sumergir a nuestros hijos en la espiritualidad es una cuestión práctica y de experiencia… no de creencia. Nos muestra que los cambios reales ocurren  de adentro hacia afuera y que en ese orden de ideas, nada de lo que está afuera puede hacernos sentir plenos y felices si nuestro interior anda en guerra. 

Una guía ‘divina’ 
María Elvira reflexiona sobre el cambio que ve en las familias, relacionado con la tradición de enseñar la importancia del otro. “Muchos de los niños están muy centrados en ellos mismos y a veces no entienden que son parte de una unidad”. El ego es justamente uno de los temas que aborda en su tercer libro, Descubre a los ángeles en familia, y la importancia de los valores desde un punto de vista espiritual. De hecho, pone un ejemplo muy claro: ‘”Si no eres tolerante con otras personas y careces de la capacidad de conversar, puedes perderte enseñanzas importantísimas sobre tu misión en la vida”.

Todos tenemos una, y también muchos guías para llevarla a cabo; por eso, entender desde pequeño que las personas que pasan por la vida tienen un cometido especial, nos sumará muchas bendiciones. Precisamente en este libro, la experta en Terapia con Ángeles habla sobre esos temas y la ayuda celestial que podemos recibir cuando queremos llevar a plenitud nuestra vida familiar.

Los ángeles en familia
- ¿Qué es importante saber sobre los ángeles?
Las personas tienen una ‘junta directiva’ formada por ellos que puede ayudarles a tomar decisiones y a ser felices. No hay requisitos, no te hacen evaluaciones ni nada, están ahí para ayudarte. ¿Por qué no darte la oportunidad de vivirlo?

- ¿Cuál es la conexión existente entre espiritualidad, los ángeles y la hipótesis de que escogemos a nuestros padres para nacer?
La espiritualidad es la forma como te relacionas con Dios. Cada ser humano tiene un camino y una forma de relacionarse con esa energía de amor que nos ilumina y quiere vernos felices. Los ángeles son los mensajeros de Dios, son una energía intermedia más fácil de percibir. Me sorprendieron mucho cuando me dijeron que había escogido a mis papás, porque siempre creí todo lo contrario. Lo cierto es que el alma tiene una misión, compuesta por aprender -normalmente con experiencias dolorosas- y desarrollar los dones. Entonces, cuando se viene a la tierra, uno escoge con cualidades y defectos a los papás que le ayudarán a desarrollar esos dones y esa misión.

-¿Cómo nos podemos comunicar con ellos?
Hay muchas formas, pero las que plantea el libro básicamente son los sueños, en ellos siempre hay mensajes. También podemos edirles señales, pero respetando el libre albedrío porque ellos no dicen qué hacer, son guías. Y a veces son sencillamente pensamientos que no sabemos de dónde vienen.

-¿Cuántos ángeles tenemos?
También escogemos a nuestros ángeles, pero hay un ‘kit básico’; puedes tener más o menos, pero esto es lo más común. Son dos ángeles de la guarda, un guía espiritual que es un ser fallecido que te acompaña, un maestro que normalmente es el guía de la religión que eliges y un arcángel. Esa es la junta directiva a la que puedes acudir para que te ayuden en todo.

- ¿Cómo es el relacionamiento de mis ángeles con los de mis hijos?
Normalmente invito a los padres a que hablen con los ángeles de sus hijos a través de meditaciones y visualizaciones para entender las cosas que les pasan y poderlos ayudar sin que sienta una imposición.

-¿Es más fácil introducir en la espiritualidad a los niños pequeños?
Los niños chiquitos son más espontáneos frente al tema, no te van a cuestionar. Los grandes requieren más práctica, pero solo con lograr que ensayen hay una experiencia de sorpresa. En realidad todas las edades son maravillosas para esto, lo he visto hasta en los adultos.

El libro incluye cartas y CD, ¿cómo debe leerse?
Cuando me senté a escribirlo me di cuenta que los niños aprenden por el ejemplo y con el apoyo de sus padres es un tema que debe abordarse en familia. Pero también con los abuelos, los tíos, los primos, los profesores…  Esa es la familia espiritual que el alma escoge. Por otro lado, cada capítulo se divide en dos, la parte para los adultos y cómo enseñárselo a los niños. Pero en realidad las cartas y el CD se les entrega a los chicos y ustedes pueden usar el libro como quieran: leerlo todo de una o ir capítulo por capítulo.

-¿Cuál es la importancia de las cartas?
Lo que buscan es que los niños sepan que la vida tiene un sentido y este no es necesariamente el que le quieren dar, pues la vida no es lo que te pasa sino lo que haces. En nuestra cultura nos educan para creer que las cosas salen bien cuando resultan como las queremos, de lo contrario nos salieron mal. Esa definición es frustrante, creo que cualquiera se asusta. Por eso debemos enseñarles que las cosas no salen mal, salen diferente a lo que esperaban, y que deben tener la capacidad de aprovecharlo porque todo pasa por algo.