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Maleja Restrepo, princesa de un cuento de hadas

REVISTA NUEVA

08 de noviembre de 2014 12:02 AM

Quien ve sentada a Maleja en un café de Bogotá no la imaginaría como una mujer casada, madre de familia y a punto de apostarle a su propia empresa. La belleza que le deja su Cali natal se nota a lo lejos, y con un estilo colorido pero relajado, lo más llamativo de ella -a primera vista- es esa sonrisa que parece de niña chiquita.

La misma que mostró frente a las cámaras hace unos catorce años. Pues María Alejandra (como la llamaron sus padres, pero cuyo nombre al que casi nadie se refiere) presentó en Cali un par de programas antes de llegar a Playzone, espacio líder de la franja infantil de Caracol durante mucho tiempo, y en el cual estuvo hasta quince días antes de que naciera Guadalupe (quien ahora tiene dos años y medio de edad). 

Un antes y un después, definitivamente. Maleja dice que el matrimonio y su hija la renovaron por completo, transportándola a una vida a la que le apuesta como a nada. Porque ya no es la TV la que determina sus decisiones, tampoco la trasnocha protagonizar o que la reconozcan en la calle. “La vida, a partir de mi matrimonio, me ha renovado. Somos muy felices. Desde que Lupe nació, nos fuimos a vivir a las afueras de Bogotá y eso es otro chip: una verdadera delicia poder criar a un hijo como uno fue criado, en medio de la naturaleza, conociendo a una vaca de verdad, y no solo viéndola en un libro”.

EL HOGAR DE LOS SUEÑOS
Cuando ella y Sebastián decidieron comprar una casa en La Calera, a las afuera de Bogotá, la estructura no estaba en muy buen estado; y esa fue precisamente la razón perfecta para remodelarla a su gusto. Así que mientras Guadalupe se preparaba para llegar al mundo, ellos cambiaban pisos, baños y ‘la onda’ de todo el lugar, ayudados solo por un maestro de obras. “Nosotros mismos conseguimos los materiales e hicimos el diseño, así que me siento privilegiada por haber vivido ese proceso de construcción, el cual se ha ido dando a la par con la evolución de nuestra relación”, asegura Maleja.

- Hablemos del hecho de ser una madre muy joven…
He vivido este proceso de varias maneras. Cuando quedé embarazada, trabajaba con un mánager que me dijo: ‘Se te acabó la carrera, se te acabó la vida; de acá en adelante todo va a cambiar’. Y eso fue precisamente lo que me impulsó a dejarlo. Porque tú debes rodearte de gente que te apoye cuando lo necesites y que también te haga críticas constructivas cuando no estás haciendo las cosas bien.

Por otro lado, fue clave que Sebas haya estado tan presente. Por su profesión trabaja casi siempre los fines de semana, así que puede estar ahí, con nosotras, en todo momento.

- Y ahora llega la etapa de hacer realidad otros sueños…
Quiero seguir contando con el tiempo para estar con mi familia; definitivamente es mi prioridad. A largo plazo me sueño viviendo en Cali, en una casa con perros, con jardín, y la niña hablando caleño (risas).

- ¿Y ese sueño tiene que ver con tu nuevo proyecto?
Sí, Hace un año fuimos imagen de Onepizzería y nos hicimos amigos de los dueños. Luego comenzamos a involucrarnos en la parte operativa del negocio. Ahora se nos dio la oportunidad de abrir una franquicia con ellos en Cali. Las bendiciones van llegando en el momento que tiene que ser, y preciso contactamos al dueño del House Hotel, que queda en el paseo del río… y él nos alquiló la terraza y el lobby. La idea es abrir a principios de diciembre, para la feria. Además, en dos años abriremos en Villavicencio, en un centro comercial que están construyendo.

- Entonces, ¿la televisión?
Siempre tengo cosas para hacer, sea presentando o actuando. Estuve en unos capítulos de La viuda negra, también terminé de hacer Los irracionales, una serie web que posiblemente tenga segunda temporada. Además participé en La boca del lobo (serie basada en la vida de los Rodríguez Orejuela) y en Dulce Amor, los dos, proyectos que no han salido al aire. Pero la vida cambia mucho y ahora la televisión no determina mis decisiones sino mi familia.