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Ser nuestras jefas. Ideas que prosperan

REVISTA NUEVA

16 de agosto de 2014 10:49 AM

Son varios los motivos por los que muchos quieren formar su propia empresa. Los más comunes, generalmente vinculan el deseo de tener más tiempo para otros proyectos u ocupaciones, construir algo personal y disponer de control total sobre las ideas y lo que éstas pueden llegar a rentar.

Sobre todo después de algunas experiencias –unas menos traumáticas que otras- muchos han entendido que para calzar perfectamente los zapatos del mercado laboral actual hay que estar dispuesto a entregarlo todo, y no en pocas ocasiones esto supone olvidarse de los propios sueños; un precio que resulta alto, especialmente  en empresas que se han inclinado por pactos contractuales poco estables.

Los tiempos también parecen privilegiar la tendencia a volverse empresario, pues el mundo entero reside a la distancia de un solo clic y los tratados de libre comercio parecen reforzar esa sensación. Pero, naturalmente, el hecho de que existan buenas ideas, las herramientas tecnológicas y los medios para desarrollarlas, o incluso el capital, no es una garantía de que irá bien… hay otros aspectos que deben estar claros.

Ser emprendedor es un reto al alcance de cualquier cabeza y  par de manos dispuestas a trabajar. Pero conviene primero pensar muy detenidamente qué queremos ofrecer y qué esperamos de ese negocio; luego viene la búsqueda de asesoría. Empaparnos de todo lo que existe, con el ánimo de buscar una oportunidad y a partir de allí perfilar con claridad la idea que desarrollaremos, es parte de esa primera etapa.

COMENZANDO UNA NUEVA AVENTURA
Si a usted “le suena” esto de montar su propio negocio e independizarse, a continuación los pasos clave para que no olvide nada importante. La transición a empresaria requiere:

1. Encontrar la idea adecuada
Cuando investigue el mercado y se dé cuenta de que hay muchos negocios por hacer, es posible que su confusión aumente. Ser honesta y aterrizada le será muy útil, pues con estos rasgos podrá evaluar correctamente sus puntos fuertes y débiles al ejercer como empresaria.

¿Qué me gustaría hacer? ¿Cuál es el ambiente donde me siento más cómoda? ¿A qué público quiero llegar? Son preguntas clave en esta primera fase. Pero como puede imaginarlo, al decidirse por hacer empresa, está todo por investigar, así que no pierda tiempo y capacítese con los medios que tenga a la mano o consiga la asesoría de una persona con experiencia en el tema.

Así podrá enterarse de los productos y servicios más demandados, los que hacen falta y aquellos donde la competencia es más dura. El mejor consejo: estar en contacto con la Cámara de Comercio de su ciudad la alimentará de múltiples formas.

 

2. A volar… en globo
Olvidar la realidad en la que espera crear empresa puede ser un error que se pague caro. No tener claro el presupuesto y las debilidades y fortalezas de la empresa, generalmente nos lleva a tomar decisiones desacertadas que pueden retrasar o entorpecer nuestras metas.

Por eso debe saber para dónde va, y qué mejor manera de hacerlo que diseñando su propio plan de trabajo. Sea con asesoría o bajo su batuta, este plan deberá guiar cada paso que dé en su empresa, pues de éste se desprenderá su target, visión, misión, visión, objetivos, imagen y otros conceptos indispensables para darle continuidad y fluidez a su negocio.

 

3. El dinero ya existe, solo hay que conseguirlo
Una vez determinada la idea del negocio, de empaparse del tema y crear un plan de acción, tendrá los datos suficientes para saber qué tanto debe invertir en él. Si sus ahorros no son suficientes, siempre puede acudir a familiares y amigos, a instituciones bancarias o a la búsqueda de un socio capitalista.

Lo importante es que tenga claro cuánto es el dinero que necesita y exactamente en qué lo va a gastar. Proyectar el tiempo de pago también será importante, pues cuanto antes termine, más pronto podrá percibir las ganancias. Además, como en cualquier otra situación, entre más evite la dependencia mucho mejor.


4. El tiempo, más preciado que el oro
Cuando existe la costumbre de cumplir horario, es difícil acostumbrarse a ser dueño del propio tiempo, por lo menos para algunas personas. Por ello, una buena estrategia es hacer un cronograma de actividades en el que pueda plantearse eficientemente metas diarias, semanales, mensuales e incluso, semestrales. Con ellas podrá mejorar su rendimiento y aminorar el estrés por una carga laboral desproporcionada.


5. Dime con quién compites…
Conocer los competidores existentes y quiénes pueden serlo en el futuro, es quizá tan importante como conocer al público objetivo. Busque información relacionada con precios, recursos, fortalezas y procesos, esto le ayudará a desarrollar estrategias y rasgos que solo usted ofrezca y así marcar la diferencia.

 

6. Nombre y lugar… básicos
Estamos en una época en la que el nombre que elija para su emprendimiento puede hacerlo popular o condenarlo al olvido. Por eso debe inclinarse por palabras de fácil recordación y pronunciación, y ojalá que digan algo del producto. Si desea tener un lugar físico para atención al público, haga una investigación previa del sector, así se cerciorará de que allí circula el público que busca y que existen todas las rutas de acceso necesarias para no estar aislado.

Si va a inclinarse por un negocio online, el manejo de redes sociales y la continua actualización de medios como páginas web o blogs será indispensable. 


7. Explote el entorno digital

Crear identidad y empatía en redes sociales es fundamental para cualquier negocio. No importa qué tan bien le fue en el montaje de su empresa o cuánto potencial tenga esta, si no hace un exhaustivo trabajo digital es probable que no pueda competir con los demás.

En esta época es indispensable saber escuchar al cliente, entender a cabalidad sus necesidades y ofrecerle oportunamente lo que está buscando. Para ello necesitamos visibilidad y oportunidades, y estos dos factores los encontramos en las redes a un costo mucho más bajo.