Shabby Chic para dummies

04 de agosto de 2012 12:01 AM

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¡Femenino! ¡Muy femenino! Es una de las dos principales características de este estilo de decoración que nos llegó de las viejas casas de campo inglesas, con sus colores pasteles, sus arañas de cristal, sus muebles hermosos, su explosión de flores y sus encajes delicados.
¿La segunda característica? El shabby chic es una acertada combinación entre lo antiguo renovado y algunas piezas modernas. El asunto funciona de la siguiente manera: usted se pasa por el mercado de pulgas más cercano o convence a su abuelita de heredarle (de antemano) sillones, mesas, tocadores, floreros, camas y arañas de cristal antiguas, sin importar el estado en que se encuentren.
Luego los manda restaurar y pintar o tapizar en colores muy dulces, y los ubica en el lugar elegido (no importa si es grande o pequeño), compartiendo con accesorios modernos.
¿El resultado? Un espacio femenino, romántico y muy elegante.
La campiña en casa
“Lamentable”, “raído”, “andrajoso”, son los significados del término shabby. “Elegante”, “hermoso” y “atractivo” son los de chic.
Esta es la mejor manera de  explicar la esencia de un estilo exigente, que no es para todas las personas. Solo para aquellas sofisticadas, que adoran los muebles antiguos y quieren lucirlos, después de restaurados, en espacios modernos, compartiendo al lado de televisores plasma o de computadores.
La idea básica de este estilo, que tuvo su pico de popularidad en los años ochenta y noventa, y que ahora regresa en un sorprendente boom, es llevar los muebles y accesorios de las mansiones rurales inglesas  a las casas y apartamentos modernos de la ciudad.

LOS MANDAMIENTOS DEL SHABBY CHIC
1. Usarás muebles y objetos antiguos (mucha atención, no son lo mismo que vintage) y luego los mandarás a restaurar, pintar o tapizar. Sin embargo, algunos diseñadores de interiores, no tan puristas, aceptan uno que otro desgastado o con efecto de pátina.
2. Siempre mezclarás muebles y accesorios antiguos con piezas modernas. Por ejemplo, manda tapizar los asientos del comedor de la abuela con una tela muy actual.
3. Tendrás mucho cuidado a la hora de combinar lo antiguo con lo moderno. No podrás exagerar en ninguno de los dos caminos.  Mezclar acertadamente muebles, materiales, accesorios y colores de las dos épocas, hasta lograr un equilibrio perfecto, será tu principal obligación.
4. Vas a crear ambientes que irradien mucha calma, armonía y paz. ¡Nada chillón, ni siquiera para poner un toque de color vibrante!
5. Tendrás al color blanco como huésped de honor en muebles, tapizados, cojines y cubrecamas. El toquecito de color lo pondrás en algunas piezas, usando tonalidades verdes, azules y rosas.
6. Nunca olvidarás poner flores silvestres naturales en recipientes de cerámica. Los dibujos de flores en jarrones, cortinas y almohadones serán el complemento ideal.
7. Acudirás a toda tu creatividad haciendo algunos cambios originales. Por ejemplo, poner en la sala de tu apartamento o casa una vieja cómoda (de aquellas donde se metía la ropa) para guardar la vajilla y los cubiertos o las botellas de vino. ¿O qué tal usar el baúl de la abuela como mesa de centro?
8. Te asegurarás de que sobre las camas, poltronas y sofás haya un buen número de cojines con encajes…; y mejor si son blancos.
9. Recordarás que en las paredes solo se permite el blanco y otros suaves colores, así como papel de colgadura con motivos florales (entre más sutiles y pequeños, mejor).
10.  Procurarás buscar muebles estilo Luis XV, que guardan las mejores características para implementar el shabby chic.

SU MAJESTAD, EL BLANCO
Todos hemos visto las películas de época, en la Inglaterra del siglo XVIII, con sus hermosas casas campestres, donde el blanco imperó con  toda la ostentación a la que tenía derecho.
Por eso el blanco puro debe primar en la decoración shabby chic.  Un detalle bonito es pintar los muebles y luego pasar una lija en algunas (¡solo algunas!) partes para darles un toquecito de avejentado.
Por supuesto, el blanco no puede ser dueño absoluto del lugar. Debe estar acompañado de detalles en otras tonalidades cálidas que incluyan el palo de rosa, el ocre, el marfil, el salmón, el lila, el sepia, el verde y el beige.
En cuanto al color de los estampados, estos también deben pertenecer a la gama de los pasteles. Se aceptan las flores y las rayas gruesas bicolores. ¡Fuera las figuras geométricas!
MATERIALES INFALTABLES
Entre los ineludibles están los muebles de madera cuyo paso del tiempo haya sido benévolo, así como los linos y la porcelana (tanto en muebles como en accesorios).
Los herrajes en las camas, en los muebles de comedor y en los tocadores también forman parte de esta lista.
Respecto a las telas, asegúrese de usar exclusivamente seda, lino y algodón.

LA MAJESTUOSIDAD DE LAS ARAÑAS
La iluminación del shabby chic cobra protagonismo a través de las lámparas de araña en cristal, básicamente porque estas aportan una característica esencial del estilo: el romanticismo.
Una sugerencia: si el techo del lugar no es muy alto, mejor seleccione una lámpara moderna que haga la mezcla perfecta con los muebles antiguos. Por ejemplo, una lámpara de pie junto a un viejo tocador.
Así mismo, “se valen” las lámparas adornadas con cristales o aquellas  elaboradas en una tela muy delicada, que termine en un coqueto volado. No hay lugar para otros materiales en la iluminación, como el acrílico o el vidrio.
Junto a las lámparas, pruebe con las velas. ¡Nada más romántico!
Los espacios muy iluminados, donde se deja entrar libremente la luz natural porque las cortinas siempre están abiertas, son claves en el estilo.
ACCESORIOS…; MARAVILLOSOS
- Los almohadones, grandes, muy mullidos -mejor si están rellenos de plumas-, con encajes y preferiblemente blancos, son imprescindibles en el shabby chic.
- Los acolchados en cubrecamas, con detalles patch work, las mantas sobre el sofá, los edredones y las toallas bordadas forman parte de la propuesta.
- Las cortinas elaboradas en materiales muy suaves, que ondulen con el viento, y en estampados delicados para lograr el característico sello romántico del estilo.
- Las velas son un detalle femenino que no puede faltar. Asegúrese de que “sincronicen” con el ambiente, comprando solo blancas o en colores muy suaves.
- Los candelabros, los jarrones, las teteras, los cuadros con marcos gruesos en madera, las vajillas de porcelana antigua, los espejos tallados, las piletas en los baños (estas últimas combinadas con grifería moderna) y en fin, todas las reliquias que han pasado de generación en generación, son elementos básicos en el shabby chic.
Una idea: ponga sobre una mesa auxiliar antigua una tetera de la misma época y rodéela de fotos en blanco y negro. ¡Lindo!
- Si tiene terraza o balcón, vístalo de shabby chic con una mesa y sillas en hierro forjado pintados de blanco y cojines de flores.
- No pueden faltar los arreglos florales muy grandes como centros de mesa. Las silvestres son las que mejor se llevan con el estilo. Póngalas en jarrones de cerámica blanca.

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