Revista turbo


Energía para la ciudad

REVISTA TURBO

16 de octubre de 2013 09:42 PM

En varias ocasiones nos hemos referido a los vehículos eléctricos, su funcionamiento y todas sus características especiales, pero solo hasta ahora, gracias a Motorysa que comercializa los vehículos Mitsubishi, pudimos conducir uno en la realidad diaria y agitada  de una ciudad como Bogotá.

El Mitsubishi iMiEV, basado en el pequeño Mitsubishi i presentado en 2003, reemplazó el pequeño motor de 659 c.c. por una motorización eléctrica. Se trata de una unidad que desarrolla 49 kW de potencia (unos 65 caballos) y una batería compuesta por 88 celdas de ion de litio, cada una de 3,75 voltios, que al estar conectadas en serie tienen un total de 330 voltios.
Debido a que en nuestro país la corriente eléctrica es de apenas 110 voltios, un adaptador  se encarga de convertir la energía recibida en la toma de corriente común a la necesaria para cargar el auto. En consecuencia, desde que el iMiEV está totalmente descargado y hasta que queda totalmente cargado se requiere de ocho horas.
Así no sea un motor de combustión, y no encontremos en la parte frontal parrilla alguna que dirija el aire a algún sistema de refrigeración, el iMiEV cuenta con un circuito interno de agua manejado por bombas para evitar que el conjunto motriz se recaliente. De forma similar, sistemas como el aire acondicionado, luces, limpiabrisas o el radio funcionan gracias a una batería de 12 voltios, la cual a su vez depende en cierta medida de la motorización eléctrica.
Es por esto que Mitsubishi anuncia que la autonomía de 150 kilómetros se puede reducir en un 30% al encender el aire acondicionado y hasta en un 50% con la calefacción. Por ejemplo, cuando el computador de a bordo nos marcaba 44 kilómetros de autonomía, prendimos el aire acondicionado y de inmediato esa cifra pasó a 37 kilómetros.
Seguramente para muchos esto causará reacciones que desconecten la aceptación de un auto eléctrico, pero en realidad es lo mismo que sucede con un auto convencional, solo que en una proporción distinta. Así como en un auto de combustión se consume más gasolina al presionar a fondo el acelerador o al alterar la aerodinámica, en uno eléctrico sucede lo mismo con la carga.

Viviendo con un auto eléctrico
Aunque en nuestro país los autos eléctricos sigan pareciendo adaptaciones para  películas futuristas, son una realidad. Una verdadera realidad que probamos en Bogotá y que desde el mismo momento en que lo abordamos nos vimos frente a algo distinto a lo que estamos acostumbrados.
Dar giro a la llave de ignición solo produce un leve sonido y en el tablero aparece un testigo que dice “READY”: si no fuera por éste no sabríamos que el auto está encendido, pues no hay sonido mecánico o vibración alguna que lo delate. La posición de manejo es alta, los apoyos de la silla son prácticamente planos (y carentes de sujeción alguna) y la visibilidad es realmente buena.
Pasamos la palanca al modo D (Drive), iniciamos marcha y el empuje del motor se empieza a enviar a las ruedas traseras por medio de una transmisión de engranajes de reducción de una sola marcha. ¡Y qué empuje! Son 196 Nm (19,98 kg-m) de torque disponibles desde el momento que se presiona el acelerador, así que la aceleración es algo que sorprende.
Propietarios de autos de considerable cilindrada podrán ver al iMiEV en el semáforo como uno de tantos carros que no se caracterizan por su agilidad o rapidez, pero al pasar a verde se familiarizarán con la parte trasera de este pequeño. Mientras tanto, quien lo conduce notará una dirección de asistencia eléctrica enfocada a la comodidad y una suspensión saltarina por la irregularidad de las calles.

Más de lo esperado
Tal vez cifras como la relación peso-potencia de 18 kg/caballo, los 13 segundos que tarda en pasar de 0 a 100 km/h o el hecho de no recibir sonido alguno al acelerar nos hagan pensar que es un vehículo lento, pero recordemos que al ser eléctrico el torque total está disponible en todo momento. No es un deportivo, pero ni la más empinada loma podrá vencer a este pequeñín.
A pesar de tener todo el conjunto motriz en la parte baja del auto, su altura y reducido peso se traducen en una marcha inquieta al aumentar la velocidad en vías en mal estado como las nuestras, produciendo evidentes balanceos de cabina que nos hacen retirar el pie del acelerador. Al hacer esto, entra en acción la frenada regenerativa que carga la batería.
Por ejemplo, en un recorrido corto el computador de a bordo inició mostrando una autonomía de 106 kilómetros y al arribar a nuestro destino había ascendido a 112. En oposición, un trayecto en la noche con fuerte tráfico y luces prendidas ocasionó una disminución más rápida. De cualquier forma, en ningún momento nos vimos con afán de quedarnos sin carga.
La verdad es que todo responde más a cuestiones sicológicas de quien conduce y no al auto, pues al ser principalmente para ciudad lo único que se debe hacer es planear trayectos, tal como en un carro de combustión. Así como uno sabe para cuánto podría alcanzar la gasolina en el tanque, uno sabe para cuánta distancia o cuántos recorridos puede alcanzar la carga en la batería.
Con esto en mente, se cambian los hábitos de manejo y a encontrar en el auto eléctrico una lógica con suficiente sustento para luchar por hacerlo realidad en ciudades tan contaminadas y trancadas como Bogotá. El concepto de una movilidad urbana limpia, silenciosa, eficiente, cómoda y económica en cuanto a mantenimiento y manutención es fácil de acoger tanto como es difícil que el gobierno y el estado lo tomen en serio y lo reglamenten.

Completo interior
La cabina del iMiEV presenta un ambiente más amplio del que sus medidas exteriores hacen parecer. Esto se debe en gran parte a su altura y a una banca trasera específicamente para dos ocupantes, cada uno con su cinturón retráctil de tres puntos. Allí también encontramos anclajes ISOFIX para sillas de bebés y un espaldar algo más reclinado de lo que algunos pasajeros quisieran. El iMiEV cuenta con seis bolsas de aire y calefacción para los puestos delanteros.

Llamativo Exterior
Las medidas exteriores del iMiEV son muy parecidas a las de un Chevrolet Spark, así que tenemos un auto muy fácil de estacionar en prácticamente cualquier sitio y que con facilidad (gracias también a su empuje) se escabulle sin problema entre el tráfico. Su diseño alejado de lo que usualmente vemos en nuestras calles, así como la combinación de colores rojo y blanco de nuestra unidad de prueba, nos convirtieron en un imán de miradas.

Aportes modernos
La energía es suministrada al motor por unas baterías de iones de litio, desarrolladas por Lithium Energy Japan. El paquete de baterías está ubicado bajo el habitáculo y ofrecen una autonomía, en condiciones ideales de funcionamiento, de 150 km, suficiente para moverse con tranquilidad por la ciudad. En seguridad, la EuroNCAP lo calificó con cuatro estrellas, afirmando que para haber sido el primer eléctrico evaluado, ofrece índices de seguridad elevados.
 

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