Henry Ford, el visionario

21 de agosto de 2013 12:00 AM

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Ford Motor Company en todo el mundo celebró por lo alto el aniversario 150 del natalicio de Henry Ford, el hombre que transformó la industria automotriz. Como persona que influyó con tantos conceptos en la industria y la economía orbital, queremos realzar en estas páginas el legado que nos dejó y que aún perdura.
Henry Ford nació el 30 de julio de 1863 y desde temprana edad se interesó por la mecánica. A los 15 años ya había fabricado su primer motor de combustión y a los 16 se mudó a Detroit (en la actualidad declarada en bancarrota) para convertirse en mecánico.
Ford transformó la economía agrícola de los Estados Unidos y otras regiones del mundo en prósperas industrias urbanas, al punto que muchos historiadores le acreditan la creación de la clase media en América.
La industria automotriz revolucionó con su idea de producción en serie. Muchos de sus aportes no sólo fueron los procesos de industrialización, sino que también lo fueron sus frases célebres y sabias que se mantienen vigentes y que son ejemplo para muchos empresarios: “Las empresas no están para obtener los máximos beneficios, sino para mejorar la vida de las personas”.
Ese fue su principio de vida, el cual aplicó en todos sus proyectos. Estableció el salario mínimo para sus empleados (cinco dólares al día por ocho horas de trabajo) cuando el salario habitual para operarios era de 2,34 dólares al día por nueve horas de trabajo.

Los orígenes del visionario
El éxito empezó a tocar a Henry Ford en 1891 cuando aceptó un cargo como ingeniero en la Edison Illuminating Company, donde ascendió rápidamente. Una mayor seguridad financiera y más autonomía para explorar sus propios proyectos llegaron con su ascenso a ingeniero jefe en 1893, año en que nació su único hijo Edsel.
A pesar de muchas incursiones en la industria automotriz, su primer vehículo fue un cuadriciclo, aparato con el que adquirió suficiente respaldo financiero para dejar su puesto de ingeniero y fundar en 1899 la Detroit Automobile Company.
Posteriormente, en 1901, creó la Henry Ford Company, de la que se retiró un año después para dedicarse a perfeccionar sus vehículos. En un pequeño taller trabajó en dos nuevos modelos: la Flecha y el 999.
Su gran idea y con la que transformó la forma de fabricar autos y la industria en Estados Unidos fue la implementación de la cadena de montaje para la producción en masa de su famoso Ford T. Así fue como la incipiente fábrica Detroit Automobile Company, que luego pasó a llamarse Ford Motor Company, redujo las doce horas y media que se tardaba en desarrollar un vehículo a escasos 90 minutos.
Ford implementó tareas específicas de producción para cada trabajador. Dentro de la fábrica, las piezas circulaban de obrero a obrero en una cadena de montaje que redujo el costo de producción, disminuyó la jornada laboral y permitió que sus trabajadores pudieran adquirir un Ford.

El gran logro
El éxito de ese primer modelo creado en 1908 hizo que Ford se convirtiera en el ejemplo a seguir. En 1927 salieron de las cadenas de montaje 15 millones de modelos, consiguiendo el récord del automóvil más fabricado de la historia hasta los años 70. En la década de los años 30, uno de cada dos automóviles vendidos era un Ford T.
Esa cifra fue producto de la apertura de varias industrias en el extranjero. Por aquel entonces no se oía hablar de la globalización, pero Ford, de cierta manera, lo había previsto. La compañía tenía fábricas en países como Gran Bretaña o Alemania para conquistar el mercado europeo.
La influencia de Henry Ford en la economía mundial fue enorme y continúa siéndolo. Más allá de la fabricación de carros, el éxito de Ford fue comprender el potencial de mover la sociedad que no pertenecía a la alta sociedad.
Ford reconoció que su negocio, más que los mismos automóviles, era el transporte, la movilidad y el cambio en los estilos de vida. Se anticipó al ‘efecto dominó’ de la producción en masa al crear más puestos de trabajo, con lo que las personas tendrían mayores ingresos que les permitirían costear los rentables autos que él producía.
Henry hizo de Ford Motor Company una empresa internacional mucho antes que cualquiera de sus competidores. En la cúspide de la fama y del poder empresarial, su compañía operaba o vendía en más de 30 países alrededor del mundo, incluidos China, Brasil y gran parte de Europa. 

AUTOS EN MASA
Antes de concebir la gran idea de producción en cadena, los autos eran artículos de lujo. Por eso, la mayoría de sus primeros competidores surgieron para fabricar y comercializar sus vehículos para personas con altos recursos. Ford reconoció que con las técnicas adecuadas, los carros podrían ser asequibles para el público en general, por lo cual se enfocó en hacer que el proceso de fabricación fuera más eficiente para poder producir más autos y cobrar menos por cada uno.

LÍDER EMPRESARIAL
En 1943, tras la temprana muerte de su hijo Edsel a los 49 años víctima de cáncer, Henry volvió a asumir como presidente, pero muchos dicen que después de este infausto acontecimiento nunca fue el mismo. El 21 de septiembre de 1945, la junta directiva de la compañía recibió su carta de renuncia como presidente y en la cual postulaba como sucesor a Henry Ford II, su nieto e hijo mayor de Edsel. Fue así como Henry Ford se retiró definitivamente a los 82 años de edad.

 

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