Una maravillosa locura

11 de febrero de 2015 12:01 AM

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Parecen héroes, hombres superdotados comparables con el hombre de acero, pero no es así. Y aunque no lo parezca, son deportistas, personas de carne y hueso, con sus limitaciones, que exponen su vida con pundonor y resistencia solo para lograr terminar una competencia y dejar su nombre inscrito en los anales de la historia.

No en vano es considerada una competición de primer orden. Y es que pocas personas imaginan la dureza que representa correr esta prueba. Solo estando allá se evidencian las grandes proezas que realizan los participantes al recorrer semejantes distancias por terrenos inhóspitos y generalmente en condiciones de clima adversos.  

Y es que el Dakar ofrece de todo. Es una carrera que despierta mucha pasión, al punto de que la podemos comparar con un clásico de fútbol. Al menos, fue lo que vimos en Argentina. Por ahora la disfrutamos en Sudamérica (ya van siete ediciones), pero nunca se sabe cuándo será el último. Porque en cualquier momento puede regresar a sus orígenes.

Lo que podemos destacar es la increíble evolución que ha tenido este evento, tanto a nivel de competencia como en tecnología, pues está provisto de todo lo necesario en materia de infraestructura para ser seguido por más de cuatro millones de aficionados en el mundo.

Tiene su privilegio asistir en un Tour VIP, pues se puede llegar a las entrañas de los equipos, ingresar en el inmenso Bivouac, un parque de asistencia equivalente a diez canchas de fútbol, observar cómo reparan los vehículos, experimentar el ambiente de aventura e incluso cenar y tomarse fotos con los protagonistas.

En el cerebro del Bivouac funcionan las oficinas de la organización, la torre de control de Rally y el área de producción de televisión. En cuanto a los equipos, son notorias las diferencias. Un equipo como MINI tiene trailers dotados con el más mínimo detalle, algunas comodidades tecnológicas y un número interesante de mecánicos. Giramos la cabeza y nos encontramos con los enormes buggys, que esconden en sus entrañas motores de hasta 5.000 c.c. Ni qué decir cuando lo que pasa tan cerca son los enormes camiones. Poderosas máquinas de diez toneladas en las que se esconden hasta 1.000 caballos de potencia.

Nada que hacer con ellos, son los que más espectacularidad generan, especialmente los Kamaz, dueños absolutos de las primeras cuatro posiciones del Dakar. Claro, se agradece la participación y la pelea que pudieron dar los Iveco y los MAN. Pero desde hace rato la marca rusa es dueña de esta prueba.

LO MÁS DESTACADO DEL DAKAR
Tanta aventura y loable labor dejó de nuevo en la categoría de autos a los MINI como dominadores, así ha ocurrido en los últimos años. Esta vez el premio mayor estuvo en cabeza del catarí Nasser Al-Attiyah, quien dominó la prueba casi de principio a fin. La hegemonía de MINI apenas si estuvo amenazada por el Toyota Hilux de Villiers y Holowczyc, sus escoltas  en el podio.

Uno de los hechos que dejó esta competen-cia fue el regreso del legendario equipo Peugeot. Aunque el resultado no fue lo que se esperaba, se cree que en los años venideros la marca logrará posicionar ese impactante 2008 DKR.

Los quad o cuatrimotos parecen encontrar en esta competencia su mejor terreno para demostrar de lo que son capaces, aunque son difíciles de gobernar. En esta categoría el triunfo correspondió al polaco Rafal Sonik, pero se destaca el tercer lugar alcanzado por el boliviano Walter Nosiglia.

No vamos a extendernos en repasar las clasificaciones, pero sí vamos a destacar algunos hechos de una competencia que siempre genera polémica y reacciones tristes cuando la sombra del luto aparece por la muerte de algún participante. Este año fue el polaco Michael Hernik quien por primera vez competía en el Dakar en la categoría de motos.

Y es precisamente en esta categoría donde más proezas vemos: desde Marc Coma con su quinta corona, la lucha acérrima de Honda y KTM por el título, así como la hazaña de la mejor participante femenina en la historia de esta competencia, Laia Sanz.

Dura también fue la etapa que cruzó el Salar en el altiplano boliviano, con temperaturas bajísimas y el agravante para los competidores en motos y quads de no tener asistencia ni la indumentaria adecuada. El paso por allí dejó más de un sacrificado aspirante al título y una completa revolución en la clasificación general.

No menos importante fue la logística que manejó la marca que se encargó de suministrar el combustible, tanto a los vehículos participantes como a la docena de helicópteros encargados de llevar las incidencias de la competencia. Todos los días debía montar puntos móviles en medio del desierto para reabastecer los vehículos de los competidores.

En medio de paisajes inhóspitos, dunas impresionantes y naturaleza virgen, autos, motos, quads y camiones se congregan para brindar un espectáculo impresionante. Y no es de extrañar, dada la espectacularidad de las imágenes, así como del gigantesco despliegue de medios. No cabe duda de que se trata de la competencia a motor más exigente, donde cada piloto ofrece lo máximo para cruzar la meta, algo que de por sí se constituye en todo un triunfo.


LA LOGÍSTICA
Es increíble la infraestructura que maneja el Dakar. A diario se levantaban carpas para acoger a los invitados, periodistas y a los mismos competidores con sus acompañantes. Podríamos afirmar, al menos en las dos últimas etapas, que cerca de 3.000 personas se reunieron  en el parque de asistencia. También vale la pena resaltar el esquema para preparar la alimentación, el enorme comedor (700 puestos), la cantidad de baños móviles y el número importante de carpas de camping donde pasaban las noches los deportistas.


COLOMBIA EN EL DAKAR
Colombia tuvo este año la mayor representación en el Dakar con ocho deportistas de los cuales terminaron cuatro. Por un lado estuvo el equipo Dakar Café de Colombia, conformado por Juan Manuel Linares y Daniel Pereira, que por quinta vez participó y llegó en dos oportunidades a la meta en forma consecutiva (2014 y 2015). El equipo finalizó en la posición 65. En motos estuvo Juan Sebastián Toro, quién terminó en el puesto 73. En los Quads o cuatrimotos Cristian Cajicá logró una destacada participación al llegar en el puesto 17 de la clasificación general.

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