Al comenzar la tarde, en un horario que convoca en su mayoría a amas de casa frente al televisor, llega un programa concurso que además de sus excelentes premios y diversión, goza de la popularidad de su presentador, se trata de Iván Lalinde, ese galán que se ha ganado el cariño de un público especial.
En medio de abrazos y efusivas manifestaciones de aprecio, los concursantes llegan a él, y son recibidos de la mejor manera, es el estilo de Iván Lalinde, quien se suma a la felicidad de estas personas y se involucra en el juego.
Nacido en Medellín en el seno de una gran familia paisa, pues es el menor de 10 hijos, Iván pasó su niñez y parte de su juventud en su tierra, inicialmente estudiando Comunicación Social y luego trabajando en Teleantioquia en un magazín llamado “Pantalla Gigante” hace 18 años.
De allí pasó a varios programas en ese mismo canal regional y más adelante hizo un espacio llamado “Corriente alterna”, el cual se emitía en directo los viernes de 6 de la tarde a 7 de la noche y esa experiencia adquirida lo llevó a Bogotá con el rótulo de periodista con disposición para ese tipo de trabajo.
En 7:30 Caracol empezó, bajo la tutela de Daisy Cañón, a quien define como su “hada madrina” en el canal y aunque no estaba acostumbrado a ese tipo de periodismo “light”, pues el de él era con un toque cultural y social, se encaminó por personajes divertidos e involucrados en farándula.
No fue fácil al principio, madrugar, hacer entrevistas a artistas a diario y hasta cubrir el Concurso Nacional de Belleza, pero se convirtió en una experiencia de gran valor que le llevó a desarrollar una carrera que hoy recoge frutos.
Iván advierte que aprendió de todas y cada una de las personas que guiaron su trabajo, en especial de Yamit Amad y con Juan Esteban Sampedro, encontró apoyo y amistad, pues le apostó a su talento periodístico y facilidad para hacer los directos.
Un tiempo bien aprovechado
Muchas son las cosas que Iván Lalinde ha logrado en el medio; y el tiempo le ha rendido, pues hasta pudo vivir un tiempo en Australia y Nueva Zelanda, regresar a presentar la franja infantil, locos videos, noticias, farándula, recorrer el país exaltando gente y lugares, trabajar como productor, director y hasta crear su propia empresa.
Todos los logros llevan constancia y dedicación, de esta manera llegó a lo que tal vez había estado esperando, un programa que lo dejara ser él mismo, y así organizó la realización de “El precio es correcto”, un formato que ya cumplió en la televisión mundial 58 años.
Iván Lalinde se quedó con la presentación de este programa que había visto cuando era niño, entonces conducido por Gloria Valencia de Castaño y la felicidad no se hizo esperar, eso era lo que él quería.
Muchos retos estaban por librarse en este nuevo espacio, se trataba de un formato que la gente conoce, que la familia quiere y donde todos los premios son bien recibidos.
De otra parte, era resucitar un muerto, pues ya “El precio es correcto” había pasado por la televisión colombiana, pero tal vez el mayor desafío era reemplazar a Gloria Valencia de Castaño, quien lo hizo para entonces.
Iván aceptó la prueba y empezó por crear un nuevo concepto en los televidentes, pues ahora se enfrentaban a una franquicia que debía ceñirse a reglas establecidas para su transmisión y en ese trabajo, lograr que la gente se enamorara de un formato tan simple y básico.
En esa búsqueda logró que el público se mostrara euforia, presentándole el “espíritu” del programa, todo de forma humana. El proceso se inicia con la proyección de un video del estudio vacío y les hace ver que sin ellos, el lugar está sin vida, a partir de allí todo es felicidad.
Iván Lalinde siente que se ha ganado un lugar en el corazón de los colombianos, la gente en la calle le sonríe y lo abraza, algo que nunca pensó y es en la actualidad, el galán de las señoras y el amigo de los señores y los niños.
Comenta que no ha sido fácil, al principio en los ensayos hasta se le iba el aire, pero controló los nervios y la mayor satisfacción es la respuesta del público que todos los días lo hace sentir como en casa.
Proyectos
“El precio es correcto” cumplió recientemente un año al aire, un programa que a diario llega a los hogares por hora y media, donde todos son ganadores, desde los concursantes hasta los televidentes.
Iván Lalinde hace gala de una buena “química” con los participantes, está feliz con su trabajo, pero quiere evolucionar y crecer en televisión, porque es lo que le gusta y sabe hacer.
Ahora siguen muchas cosas, tiene proyectos por cumplir, uno de ellos consiste en la creación de una fundación para ayudar a adultos mayores, porque a través de “El precio es correcto” ha llegado a ellos.
Los trámites para esta nueva faceta en su vida siguen su curso, dentro de poco será una realidad y felizmente advierte que es comunicador porque le encanta llevar un mensaje a la gente y periodista porque le gusta indagar y crear, además, es lo único que sabe hacer.
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