Revista viernes


¿A dónde va Morat?

El tercer álbum de Morat, ¿A dónde vamos?, es el punto de partida para una gira que además de recorrer España, llegará a Estados Unidos.

HEIDI LLANES

15 de julio de 2021 05:21 PM

Se trata de un tercer gran trabajo de estudio, y allí está la respuesta de ese rumbo que toman y por el cual conducen a sus fans. Morat lo vuelve a hacer y esta vez el camino es tan certero que se aprestan a presentar buena música, tal como lo han hecho en los álbumes anteriores.

“Sobre el amor y sus efectos secundarios” abrió la puerta a la banda de chicos bogotanos que inspiraba con sus letras, luego llegó “Balas perdidas” para reafirmar lo expuesto y consolidar la carrera de Martín Vargas, Juan Pablo Villamil, Simón Vargas y Juan Pablo Isaza, les trajo momentos importantes, y por eso esperan que en esta ocasión se den las mismas oportunidades.

¿A dónde vamos?, así se ha llamado este disco especial, es un trabajo que juega con los matices que esta época atípica les llevó a utilizar. Morat se tomó el tiempo para hacerlo, el álbum debía salir el año pasado, pero las circunstancias lo atrasaron y eso obligó a que el tratamiento a las últimas canciones, aunque estaban listas, fuera diferente.

Recurrir a nuevas herramientas fue la labor emprendida desde el confinamiento, debían darle al público música y es por esto que “Nunca te olvidé” tuvo un video hecho en casa con colaboración de sus seguidores, con “Bajo la mesa”, al lado de Sebastián Yatra, recurrieron a la animación para expresar con imágenes el mensaje de su letra.

Por lo anterior y otras situaciones que se dieron en el transcurso del proceso, hubo espacio para madurar el concepto, la idea del nombre, el arte, la forma como querían incluir las canciones, por eso lo ven como un disco muy meditado, se tardó su tiempo, pero igualmente lo aprovechó.

En este sentido las redes sociales también fueron sus grandes aliadas, en su momento se convirtieron en la ventana de escape, esa área de interacción cuando los conciertos y el contacto con el público eran imposibles.

Una de esas oportunidades se dio precisamente al lanzar el tema junto a Yatra, intercambiaron redes y se hizo evidente el grado de amistad de los artistas; también sucedió con la convocatoria para que sus fans decidieran qué canción saldría primero, esto fue con “No hay más que hablar” y “De cero”.

La pandemia les cortó la comunicación directa, sin embargo, aparecieron formatos que los llevaron a interactuar de manera novedosa y fue más valioso cuando sus seguidores sintieron que podían involucrarse en el proceso de salida de una canción.

Morat no descarta que este tipo de dinámicas se sigan implementando en lo sucesivo, la idea es involucrar a sus seguidores en canciones y videos, aun cuando se pueda volver a las giras y restablecer el principal de canal de comunicaciones que es el escenario.

El regreso

Ya está claro que Morat va directo al éxito, sin embargo, pensar en el regreso ya es tan cercano y oportuno, que este álbum es la mejor carta de entrada. Hace más de un mes están en forma con los ensayos y retomando el tema de actuar en vivo para volver como se debe.

Saben que los conciertos será lo último de esa normalidad tan anhelada, además tienen la certeza de que la música es un aliciente, por tanto su compromiso, después de año y medio de receso es entregar lo que el público se merece.

Como en los anteriores trabajos, este nuevo álbum es diverso en géneros, una propuesta arriesgada que no les evita sonar con identidad, ante eso afirman que desde que las composiciones sean propias y estén todos involucrados, es imposible que suene distinto a Morat por más que lo intenten.

La banda se ha paseado por el flamenco, boleros, canciones rockeras, country, pero siempre con una lógica de composición que está en evidencia, sumado a las libertades artísticas que se dan al explorar cosas que de otra manera despistarían un poco. Los instrumentos también juegan un papel importante en este aspecto, y son ellos quienes los graban.

Los seguidores de Morat se encuentran en un público diverso, no obstante son una banda juvenil con fanáticos de su generación, a los que se suman menores y afortunadamente mayores, algo que tiene mucho terreno ganado con las letras, para las cuales conservan la rigurosidad en lo que quieren plasmar y lo que a todos les suena bien, son varios filtros los que deben pasar las canciones, afirman.

Trabajar en equipo tiene pros y contras, indican. Hay muchas más ideas, pero de la misma forma toca poner de acuerdo a cuatro personas, entonces Morat ha sabido organizarse y actualmente encuentran más ventajas, las cuales se ven reflejadas en el resultado final.

La banda afirma tener la fortuna de que las colaboraciones se han dado de forma natural, de otra parte en este tiempo han hecho grandes amigos, y lo que tienen muy claro es que el ejercicio musical de colaborar y llevar una propuesta de ambos lados y que tenga sentido no es fácil, por eso buscan mantener un poco del ADN de los dos productos.

Otros aspecto que se relaciona con lo anterior es que las colaboraciones que llevan en su álbum y las que pertenecen al trabajo de otros artistas, llevan implícito eso que la gente quiere oír, es decir, han dedicado tiempo a verificar que le gusta a sus fans.

La gira

La esperada gira ya es un hecho, Morat empieza el próximo 30 de julio en España y en septiembre el turno es para Estados Unidos, con varias fechas confirmadas que se extenderán hasta octubre.

Los planes se mueven tímidamente en lo que respecta un futuro más lejano, la mesura es algo que caracteriza a los cuatro chicos bogotanos, aunque ya el concierto está montado y sólo esperan la confirmación de otras fechas. Colombia aún no define, pero en cuanto todo esté retornando, no dudan en repetir la experiencia que los llenó de orgullo hace dos años.

España es su segundo hogar, les emociona volver y retomar esas presentaciones que paralizó la pandemia, porque justamente estaban allí para sus conciertos de verano y la sensación generalizada de la banda y su público fiel, es que quedó una “espinita” que ahora deben sacar.