Revista viernes


“Cabeza, corazón y manos”

Estamos permanentemente tomando decisiones que muchísimas veces rebasan nuestros sentimientos.

PRINCE MARTÍNEZ

28 de julio de 2021 09:22 PM

En un reportaje del periódico La República, los presidentes de 10 de las grandes empresas del país recomiendan, cada uno de ellos, un libro para leer ofreciéndonos un comentario que justifica su elección. El Presidente del Grupo Éxito, Carlos Mario Giraldo aconseja uno titulado: “Cabeza, Corazón y Manos”, de Álvaro González Alorda. Su justificación es: “Nos motiva a llevar las ideas que se generan en la mente al corazón y finalmente a la acción, una alineación fundamental para materializar los pensamientos en hechos y así impulsar la evolución de las compañías desde lo más esencial cada uno de sus integrantes”.

Este tema de la razón y el corazón siempre me ha apasionado. En el colegio ASPAEN-Gimnasio Cartagena de Indias teníamos un slogan en la década de los 70´s y adelante, expresado como una fórmula química: Razón + corazón = buena elección. La razón representada por un bombillo, luego el dibujo del corazón y finalizaba con una carita feliz. Realmente alinear la razón y el corazón con la voluntad que decide y actúa nos lleva a tomar las mejores decisiones.

Razones y emociones

La emoción siempre es más rápida que la razón y nos hace comportarnos de modos que después resultan inconvenientes y de los que más tarde nos arrepentimos. Por eso se nos aconseja, cuando algo nos perturba, que contemos hasta 10 antes de reaccionar, para evitar decidir o decir lo que aturdidamente la emoción nos impulsa.

“Hay que tener en cuenta que las emociones influyen más que la razón porque están en la zona primitiva de nuestro cerebro, la más profunda. La razón es como un cincel con el que se pueden pulir esas emociones para pacificarlas y permitir que nos ayuden a llevar una vida mejor”.

Es indudable que hay situaciones donde debe primar la razón, elegir una carrera por ejemplo, sin embargo, el corazón juega una parte importante también porque te tiene que apasionar eso que vas a hacer toda tu vida.

Por otra parte pensemos: ¿Cuál es el único miembro de una familia que tenemos la capacidad de elegir? ¿Mamá? ¿Papá? ¿Hermanos? ¡No! El único miembro que puedes elegir es tu esposo o esposa. Aquí también hay que alinear la razón y el corazón: “El corazón orienta, la razón decide”, nos recuerda la psicóloga Mara Cuadrado.

La libertad de elegir

Un don que hemos recibido es la capacidad de elegir pero éste se nos convierte en un tormento si no lo utilizamos apropiadamente. Estamos permanentemente tomando decisiones que muchísimas veces rebasan nuestros sentimientos y terminamos diciéndonos: “No quiero decidir nada, no quiero hacer nada, no quiero elegir”. ¿Y qué estamos haciendo?¡Decidiendo no decidir! Lo que también nos genera un caos interior.

Ante esta situación Gaby Vargas, periodista y comunicadora mexicana, nos habla en uno de sus artículos de la Inteligencia del Corazón que es responsable de la creatividad, de la empatía y del sentido común. Nos recuerda que como las emociones influyen en la toma de decisiones debemos estar tranquilos.

Ya existe una técnica creada por un grupo de científicos del Heart Math Institute que ayuda a alinear mente, corazón y emociones para decidir mejor. Ellos sugieren:

Primer paso: Enfocar tu atención en el centro del pecho o el área del corazón.

Segundo Paso: Respirar e imaginar que el aire fluye a través del área del corazón. Inhala y exhala, haz el ciclo cinco segundos más largo y profundo de lo normal. Esto automáticamente te relaja.

Tercer paso. El más importante, mientras tu atención está en el corazón e inhalas y exhalas a través de él, se activa una emoción positiva preparando así tu mente y tu corazón para la acción.