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Casas postpandemia, el cambio es inminente

Cuando la pandemia aún es una realidad, el interés por cambiar la vivienda y adaptarla es creciente, teniendo en cuenta que los hábitos experimentaron variaciones.

HEIDI LLANES

28 de octubre de 2021 05:21 PM

Los grandes sucesos que ha experimentado la humanidad, han dado lugar a cambios extraordinarios que influyen notablemente en usos y costumbres, de la misma manera se puede afirmar que ejercen control sobre un futuro y lo que conlleva a diario.

La arquitectura no se mantiene al margen de estas transformaciones, ya en una era reciente, finales del siglo XIX y principios del XX, empezó un curso a la reforma, tras entenderse que las edificaciones merecían evolucionar y de esta manera contribuir a la salud de la población mundial.

Para entonces una epidemia de tuberculosis azotó con fuerza y la arquitectura hizo lo propio desde el núcleo familiar y público con el fin de evitar que el contagio progresara, de esta forma se dio paso a construcciones con amplitud, ventilación natural, funcionalidad y hasta un mobiliario a partir de materiales asépticos.

A este movimiento se le conoce como arquitectura moderna, un periodo que reafirma el hecho de que el flagelo de las pandemias acaecidas históricamente, han contribuido con el desarrollo de las ciudades.

Lo anterior sirve de base para reflexionar sobre los años próximos, que enmarcados en la pandemia por Covid-19 y tras un confinamiento prolongado, muestran las viviendas como ese fortín protector, pero que merece ser adecuado para continuar.

Si hace un siglo se exponían construcciones ventiladas, en la actualidad no se rivaliza con ese concepto, se hace necesario, toda vez que se hace un viraje a lo que poco a poco se ha implantado y es menester hacer un cambio.

Espacios que se rescatan

Situándose en esta época, cuando la realidad de una pandemia está ante todo y todos, la vivienda común se convirtió inesperadamente en el lugar protector, pero también albergó trabajo y estudios, al tiempo que se niega a regresar a su antigua normalidad.

La necesidad de adecuar la vivienda es urgente, otros aspectos ahora conviven en ella.

En ese orden de ideas los espacios deben ser replanteados en los nuevos diseños, como es el caso del estudio, el lugar que debe ser adecuado para el trabajo y que anteriormente existió, pero que con las construcciones cada vez más restringidas, fue desapareciendo. Ahora, ante la necesidad, muchas áreas de la casa se ajustaron, como el comedor, que se convirtió en oficina, expresa la diseñadora de interiores y restauradora Ximena Avilán.

Esta exigencia que trae el teletrabajo puede suplirse en algunas construcciones, aunque el caso no aplica para las viviendas de interés social, precisamente por su condición limitada y económica, indica el arquitecto restaurador Alberto Samudio.

La versatilidad de las áreas sociales en este tipo de construcciones puede ser el punto de partida para equiparar esta necesidad, explica el experto, al tiempo que afirma que según se requiera, se vuelvan adaptables, porque si el comedor que se usa pocas horas al día se aísla, se convierte en un área de trabajo.

Se debe recuperar la aplicación de ventilación e iluminación natural, concepto del movimiento moderno que se ajusta igualmente al tema de la bioclimática que inicialmente se pensó para ahorro de energía, ahora se requiere por salubridad, afirman ambos profesionales.

Retomar el movimiento moderno es la consigna, afirma Samudio, toda vez que al emplearlo se respeta la orientación que se le da a la edificación en climas cálidos como el de Cartagena, procurando que las ventanas se abran al norte y utilizar la protección del sol con cerramientos.

La cocina tomará nuevamente protagonismo y como tal, será abierta para concentrar a la familia como se hizo en épocas pasadas, de otra parte es factible integrarlo como espacio de trabajo siempre que se requiera. Y aunque los patios son muy recomendados, no se vislumbra posibilidad de adaptarlos, sencillamente porque el alto costo de la tierra en esta ciudad no lo permite.

A nivel mundial ya se está presentando la migración a la vivienda individual, en el plano local esta posibilidad es más lenta, teniendo en cuenta que los recursos no lo permiten, sin embargo el área rural puede ser una excelente opción, indican.

Adaptar la ciudad

La realidad es que Cartagena no cuenta con espacios públicos apropiados para mejorar la calidad de vida de sus habitantes, indican estos expertos, y afirman que el cambio debe partir desde lo urbano, a fin de adaptar la ciudad a los temas de movilidad y seguridad.

Con esos conceptos claros, el tema de desigualdad podría ser mejor manejado, advierten, toda vez que la planeación incluye no sólo la mitigación del riesgo, si no la facilidad para acceder a las mismas condiciones, y eso se traduce en espacio público.

El cambio de conciencia es fundamental, se ha evolucionado en las construcciones de interés social en lo que a materiales se refiere, sin embargo, aún no se aprovechan recursos que mantendrían este concepto en otro nivel y de esta manera mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

Las ciudades deben mirarse de otra forma, advierten, a partir de allí se preparan para situaciones similares que se puedan presentar a futuro, sin contar con el factor pobreza que se incrementó con la pandemia.

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