¿Cómo, dónde y para qué se gana prestigio?

23 de mayo de 2019 03:33 PM
¿Cómo, dónde y para qué se gana prestigio?
Compartir en casa cada logro, felicidad y problema, es parte del prestigio que se puede ganar como padre. //FOTO RF123

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Comienzo contándoles una anécdota de una familia, donde el padre, en ese entonces, no sólo era un profesional reconocido sino que además ocupaba un cargo de mucho prestigio. Esto generaba varios frentes de trabajo a la vez y por consiguiente el tiempo para la familia era el sacrificado por obvias razones. Parecía lo más fácil cortar las horas de compartir con los hijos. “Ellos lo entenderían”.

La hija, una chiquilla de unos 8 años, se veía bastante triste. Se trataba de animarla, felicitándola por los logros de su papá, aplaudiéndole lo que él hacía, diciéndole que tenía un papá fuera de serie... a ver si así compensábamos esa carencia que estaba viviendo. Cuál fue nuestra sorpresa que en medio de los halagos que hacíamos, un día nos dijo llorando: “Yo quiero tener un papá normal. Todo eso no me importa ni me gusta”.

Un papá normal

El prestigio y la importancia de un papá o de una mamá normal, especialmente para los niños pequeños, son lo que se ganan por su cercanía, por estar allí para poder contarles cómo le fue ese día en el colegio; por estar allí para cantarle el gol y felicitarlo; por estar allí cuando se cayó para curarle ese raspón y aliviarle su dolor con un “sana que sana”... por estar allí para leerle el cuento a la hora de dormir y enseñarle las oraciones al acostarse...

Háblame bien de papá, háblame bien de mamá

Además, dentro del hogar, la madre es la responsable del prestigio del papá y viceversa. Una cosa es bien clara, cuando uno de los padres por despecho, enfado y como castigo, disminuye ante los hijos la imagen del otro progenitor, a quien está castigando y haciendo más daño es al hijo. Cuando al final de una frase irónica o de una mirada apretamos los labios con un “HUM”, se aplica el dicho aquel que vale más una imagen que mil palabras.

¿Y los padres separados?

“Y más difícil aún para los padres separados con la carga de esta condición. Les es muy difícil educar pero... pobres, han tenido dificultades, se han separado y muchas veces el hijo es tomado como rehén: el padre le habla mal de la madre, la madre le habla mal del padre y se hace mucho mal...

...Yo os digo, matrimonios separados, nunca, nunca, nunca, tomar al hijo como rehén. Vosotros os habéis separado por muchas dificultades y motivos, la vida os ha dado esta prueba, pero que los hijos no sean los que lleven el peso de esta separación. Que los hijos no sean usados como rehén contra el otro cónyuge. Que los hijos crezcan escuchando que la madre habla bien del padre, aunque no estén juntos. Y que el padre habla bien de la madre- para los matrimonios separados esto es muy importante, es muy difícil pero podéis hacerlo.” Papá Francisco.

¿Y el colegio?

Dentro de todos los roles que hacen parte del desarrollo de esa personalidad armónica y segura que queremos para nuestro hijo, está el colegio. Y así como el prestigio de los padres, se los dan los cónyuges entre sí, el prestigio del colegio ante el hijo, se lo dan los padres cuando se refieren al maestro de forma positiva y lo respaldan en sus decisiones. Si no están de acuerdo, lo ventilan a puerta cerrada en las oficinas del colegio pero “nunca, nunca, nunca”, frente a los niños.

Por qué es tan importante tener este prestigio al que hago referencia, ante los hijos? Porque eso es lo que les va a dar la seguridad que se requiere para desarrollar una personalidad armónica y resistente que les permitirá, más adelante en la vida, hacerle frente a los embates a los cuales, necesariamente, se van a enfrentar en una sociedad cada vez, más competitiva y que los va a probar.

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