Revista viernes


“Educación flexible y a la medida”: Patricia Martínez

La educación inclusiva tiene que ver con que las instituciones se adapten a las necesidades del estudiante, de acuerdo con su diversidad

HEIDI LLANES

06 de agosto de 2020 08:11 PM

“La educación cambió, a partir de ahora no puede ser la misma, toda vez que el sistema educativo no iba a la misma velocidad del mundo, por lo que esta irrupción nos hizo pensar que se hace cada vez más necesario involucrar la tecnología en todos los programas”.

Este concepto hace parte de las precisiones de la cartagenera Patricia Martínez Barrios, quien tras una carrera al servicio de la educación en Colombia, ocupando desde la dirección de los colegios Aspaen, Secretaría de Educación, Directora Nacional del Icfes, Viceministra de Educación, Rectora Universidad Tecnológica de Bolívar, entre otros, llega a la rectoría de la Fundación Universitaria Los Libertadores.

Para la rectora, es de aclarar que si bien la nueva realidad invita a la introducción de la tecnología, también es de reconocer que existen otros aspectos de la educación que deben permanecer. La experiencia le indica, viendo lo que se avecina y lo que además plantean los empleadores y cazatalentos, quiénes coinciden en el desarrollo de un ser humano integral, lo que indica que la educación no puede perder su sentido humano más profundo.

Esta evolución, advierte Patricia Martínez, busca extraer de cada persona la mejor versión de sí mismo, por tanto la educación no puede perder ese propósito central que es concebir a la persona que aprende como centro del proceso, y es por eso que el papel de los padres no se puede perder desde la primera infancia y la formación de valores.

Tampoco se puede prescindir de buenos profesores que ayuden a disparar esa chispa de genio que cada joven tiene por naturaleza y descubrir esos inmensos talentos que se preparan en los diferentes campos de la sociedad.

Abriendo posibilidades

Las carreras tienen nuevas orientaciones, posibilidades y es donde entran los posgrados a aumentar la utilidad de las mismas, toda vez que son programas cortos de profundización en áreas específicas del conocimiento, que actualizan el perfil profesional, ayudando a potencializar esa profesión que se eligió inicialmente.

“En esta era, se hace necesario ser un aprendiz a lo largo de la vida, bien sea a través de una institución de formación superior o no formal, se van a desarrollar nuevas competencias, dando muestra del carácter masivo de la educación, que se ha convertido en un derecho y un bien público, lo cual hace que las universidades replanteen su valor intrínseco para exponer un modelo inclusivo, con posibilidades de internacionalización y globalización”, advierte la experta.

Con lo anterior se aprecia ese enfoque integral por el que ha trabajado Martínez Barrios en su recorrido por los distintos puntos de la educación, siempre con miras a una formación global, planteando nuevos retos para los jóvenes, al encontrar posibilidades de hacer su proyecto educativo a su manera.

En este sentido, las instituciones deben ser muy flexibles, por una parte muy humanistas, desarrollando el sentido de identidad y lo propio, que es lo que le va a dar la base para conectarse con el mundo sin perder el norte, pero también hay que tener en cuenta la diversidad de los estudiantes.

Un “menú” educativo

Con la posibilidad y el deseo de armar su proyecto de vida de la mejor manera, entra en juego para los estudiantes armar su propio “menú” educativo, esto se entiende en las formas de acceso a lo que realmente quiere y le interesa.

En la educación superior no todo está escrito. Un ejemplo claro de ello está en tomar algunos cursos en una determinada ciudad a través de convenios internacionales, sin embargo su visión lo lleva a programar otros cursos en cualquier lugar del mundo sin perder la objetividad de su preparación.

Se trata, como dice Patricia Martínez, de experiencias que al final son el diferenciador entre una universidad y las empresas facilitadoras de contenidos virtuales, que actualmente compiten con propuestas muy atractivas. Esto hace que las universidades vuelvan su proceso más flexible, aclara la experta.

En la actualidad, esos cursos libres son homologables, para que en un futuro se pueda transitar a un programa de educación formal en la institución que desee el estudiante, por eso también hay alianzas y convenios de transferencias.

Es la nueva educación, donde armó un portafolio según sus necesidades y preferencias, y al final recibe un título. “A todo esto es menester agregar una formación para la apertura hacia los demás, la tolerancia, la ética y reconocer el valor de la diferencia”, indica la rectora.

Ante esta nueva realidad, los énfasis de la educación y las habilidades del Siglo XXI son:

Competencias socioemocionales, reiterando la humanización porque es comunicación vs. robotización.

Alta complejidad intelectual, es decir, hay que trabajar el pensamiento crítico.

Formación en innovación, creatividad, autonomía, análisis de datos, el trabajo interdisciplinario.

En el tema de educación superior, hay para todos los gustos, indica Patricia Martínez, el escenario se diversifica de una buena forma, sin embargo, ante esta contingencia, Colombia no tenía su sistema educativo a la misma velocidad del mundo y no todas las instituciones estaban actualizando las políticas de funcionamiento digital.

Cuando se habla de los docentes, es un concepto que también requiere su cambio, ahora es un tutor consejero para ayudar al estudiante a transitar por ese camino individual y particular que cada uno debe recorrer. “El nuevo profesor debe ser especial que ayude a despertar la curiosidad y acompañar el desarrollo, es un facilitador”, añade Martínez Barrios.