El camino musical de Boris García

20 de febrero de 2020 04:51 PM

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Hablar con Boris García es como escuchar una alegre canción. Inevitablemente este cantautor tiene en su interior ese ritmo que inspira a volver a lo más elemental de la música cartagenera, en sus creaciones va una autoexigencia por mantener para siempre la identidad de su sonido, aquel que hizo historia a través de grandes temas, pero que en cierta forma ha amenazado con sucumbir y perderse en el tiempo.

Ese recreo espiritual que ha significado para el cantautor seguir investigando y preservando la musicalidad cartagenera, se escuchará a partir del próximo viernes 28 de febrero en su más reciente trabajo discográfico, que a su vez es un compromiso con sus raíces, con su tierra.

Pausado y sereno, Boris es en buena medida ese representante de este folclor cartagenero que se adentra en mil y un proyectos, convencido de que las nuevas generaciones también necesitan un poco de esa cultura para que entren a hacer música con identidad, porque a su modo de ver, cuando más se conoce de ésta, mejor se trabaja.

El álbum

Febrero entonces es un mes especial para este artista heroico que bien puede cantar en solitario o con las voces más representativas, siempre llevando un mensaje fresco que alterna con la idiosincrasia cartagenera que se nutrió de muchas corrientes para alcanzar un sitial.

Después de diez años, Boris vuelve con un álbum, en el mismo ha trabajado por los dos últimos años y está compuesto por canciones del Maestro Martín Madera, también hay un aporte del compositor Rolando Altamar y otros autores de la Sabana, sin dejar de lado uno que otro clásico.

De otra parte, hay varios arreglistas, indica. Trabajó con Carlos Quintana, quien es el director de su banda, pero vendrán otros y guitarristas entre colombianos, cubanos, portorriqueños y haitianos, quienes se encargarán de exaltar esos matices que tiene la música local.

“Camino al pueblo” es el primer sencillo de este álbum, y tiene mucho de la visión ancestral de Boris, la llegada de sus padres a esta ciudad, provenientes de Ciénaga de Oro y Ovejas. Este tema surge de una necesidad personal, sin embargo también lo ve como una retoma del sonido del Caribe con visos contemporáneos.

Este método ha funcionado en las producciones anteriores, fue lo que trabajó con “Heroicos” hace diez años, porque a su modo de ver, la música local tiene esa visión multigeneracional, multisonora, además, cada uno de los géneros que se han creado en esta tierra, son un capítulo pertenecientes a un gran libro de sonoridad; Cartagena es ese cúmulo de boleros con la bohemia de siempre, hasta el sonido del Caribe creado en los 70 y 80, pasando por lo hecho en las grandes bandas en los 40 hasta los 60 del siglo pasado.

El álbum “De la tierra mía”, que espera presentar para el mes de mayo será un mix de esas doce canciones escogidas, pero que se duplican, toda vez que cada una tendrá dos versiones, las guitarras que son infaltables en su propuesta y el sonido tropical. En este compendio viene “Mi tierra”, el clásico del Maestro Hugo Alandete, a ritmo de calypso barulero, pues su autor era oriundo de Barú y ese sabor isleño debe hacer su aporte.

La gran alianza

Dentro de todos los proyectos que abarcan este 2020, Boris hizo alianza con el también artista cartagenero Juan Carlos Coronel, para sacar “Los tropicales, música infinita”, que está ligado con la revitalización del sonido tropical de antaño con nuevas visiones, por eso además de sus respectivos álbumes, tendrán grabaciones en compañía.

La idea de esta alianza va más allá, indica García, pues se trata de apoyar procesos musicales de otros productos. Juan Carlos Coronel ya hizo lo propio con algunos temas, que están igualmente consignados en su más reciente disco.

De otra parte, la unión con diversos gestores cartageneros que a diario mantienen el sentimiento por la ciudad, es importante para este proceso, en el cual se incluyen entre otros, Michi Sarmiento y Cenelia Alcázar.

Es de aclarar que continúa “Sabrosura”, esa propuesta festiva que marcó un buen inicio de todo este rescate, regresa en abril con una versión en concierto, más enfocada a la música. “La Estereofónica, sala de gala para baile colectivo”, igualmente se suma este año con varias versiones.

Boris García se muestra incansable, su compromiso va más allá de un trabajo personal, quiere que Cartagena retome su rumbo artístico, que aunque se enriqueció con otros géneros, tiene latente su propio sonido, que merece ser rescatado.

La misión no tiene pausas, sabe que hay muchas cosas por hacer, al tiempo que permanece inmerso en el estudio, con la grabación de su disco, que tiene como “centro de acopio” el Corralito de Piedra, lugar con el que se identifica desde su llegada a este mundo y por el que le apuesta a mostrar cómo esta ciudad suena.

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