Revista viernes


El factor humano, indispensable en la educación

La familia y el afecto, son factores importantes en un modelo educativo que difiere de competencias y trabaja al ritmo de cada alumno

HEIDI LLANES

18 de junio de 2020 02:42 PM

Mucho se habla de los cambios que traerá la “nueva normalidad”, ese mundo que vemos a través de este confinamiento impuesto y que de hecho ha transformado la forma de vida de todo el mundo, y esta vez es literal, todos nos hemos visto sometidos a variaciones que antes no se imaginaban.

En ese orden de ideas la educación experimenta una novedad al momento de ser impartida, las pantallas han reemplazado la presencia en el aula de clases, las actividades requieren de fórmulas digitales y todos en pequeños cuadros, se aprecian en una lejanía que pretende acercarlos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el factor humano no se puede obviar, es irremplazable y allí la tecnología, si bien es una herramienta que suple necesidades, no va a sustituir a un profesor.

Lo anterior parte de la reflexión del docente Arnold Barrios, quien además se desempeña como rector del Instituto Docente del Caribe, una institución que en un cuarto de siglo ha logrado implementar una educación basada en esa atención al estudiante, pues siempre advirtió que el alumno era el único responsable de los resultados no esperados, con una carga negativa que pesaba sobre su futuro.

Partiendo de allí, se dedicó a plantear una propuesta diferente, llegando a ser ponente del Congreso de Pedagogía Internacional que se realiza en Cuba. “Familia, afecto y escuela, trinomio humano perfecto”, fue una de sus ponencias, llegando a ser considerada por un jurado de prestigio.

Encuentros valiosos

Para Arnold Barrios, el Maestro no debe ser el hombre exclusivo de la nota, sino que el aspecto humano es lo que ha permitido desarrollar los procesos para seguir avanzado, sobre todo en esta situación de pandemia que enclaustra al mundo y cambia por completo muchas actividades de la vida.

Este experimentado docente advierte que el aspecto humano y las emociones se deben tener en cuenta siempre, sin embargo la competencia por unas pruebas en las postrimerías de la educación secundaria, se convierten en un “fantasma” que termina por deteriorar en ocasiones el trabajo que se hizo con determinados estudiantes, a los que catalogan como “no aptos” para continuar.

Su pregunta es ¿quién perdió el año, el alumno, o el colegio? Estos antecedentes lo llevaron a estar convencido de que la educación debe ser un acto de afecto y amor; y en ese sentir humano se ha dedicado a trabajar bajo el ritmo de aprendizaje de cada estudiante, entendiendo que son muy diferentes.

Dentro de las propuestas que el profesor Arnold Barrios ha institucionalizado para un mejor aprendizaje, se encuentra un proyecto al que ha llamado “Educación como encuentro”, donde las direcciones de grupo que son formativas, llegan a la casa del alumno, a fin de compartir valores y principios.

Esto es fácil de asociar con la vivencia actual, pues el estudiante sabe que el acto de encuentro para la casa es independiente del aula, por tanto los padres son cercanos y ahora, después de dos años de experimento, se logra en una situación de características especiales.

En la educación presencial se suele privilegiar la información sobre todo, mecánica que ahora se ha querido llevar a la educación virtual, generando monotonía, por tanto en esta situación que llegó por sorpresa, hay que buscar dinámicas y estrategias que hagan de este proceso un ambiente especial para poder trascender y llegar.

La primera semana se partió de la condición que se vive de pandemia y cuarentena para involucrar a la familia. El escenario virtual resultó muy interesante con participación general y ante la falta de conexión de un porcentaje de familias por carencias económicas, el trabajo de los maestros involucró talleres y guías, porque la finalidad es un aprendizaje afianzado en el ser.

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