Revista viernes


Fundación Renacer, una luz de esperanza

HEIDI LLANES

06 de diciembre de 2013 08:26 AM

Uno de los flagelos que más ataca a la población infantil y adolescente en la actualidad es el abuso y explotación sexual, problemática que se ha extendido por muchos países y que ya empezó a concentrarse en pequeñas ciudades.

Cartagena, por su condición de destino turístico, ha tenido que enfrentarse a esta dificultad y es por eso que desde algunos frentes se maneja un trabajo mancomunado, a fin de lograr una luz de esperanza para los casos detectados y la prevención que de alguna manera logre erradicar esta práctica deplorable.

Es de reconocer que el interés por salvar a este sector de la población se ha convertido en una lucha constante de muchos y una de las entidades con mayor compromiso es la Fundación Renacer, una Ong nacional, cuya misión es contribuir a la erradicación de la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes mediante programas de atención especializada a las víctimas y sus familias.

Saliendo un poco más del núcleo afectado, se llega con procesos de prevención en las comunidades y en sectores como el educativo, comunitario y turístico, además de las investigaciones que se adelantan con el fin de conocer a fondo la problemática de la explotación sexual y la dinámica que usan los victimarios. El trabajo también se extiende con la asesoría a los gobiernos locales y de incidencia en políticas públicas. 

La sede principal de Fundación Renacer está en Bogotá y funciona desde hace 25 años, bajo la dirección de Luz Estela Cárdenas, quien ha tenido la tarea de replicar el modelo en otras ciudades y una de ellas es Cartagena hasta donde llegó hace 16 años, en unión con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.

Zonas de atención

La ciudad creció, se puede delimitar por zonas, cada una con sus necesidades, indica Mayerlin Vergara, socióloga y Coordinadora Regional de Renacer, por lo que se crearon tres Centros de Acogida y Desarrollo en lugares estratégicos.

Uno de ellos, que a su vez es la sede principal, está ubicado en el barrio España y atiende niños, niñas y adolescentes de Cartagena y otras ciudades del país, muchos desvinculados del sistema familiar, por lo que algunos viven allí permanentemente. El otro centro está en el corregimiento de La Boquilla, donde se concentran niños entre 6 a 12 años, la mayoría vinculados a su sistema familiar.

Un tercer centro se ubicó en Fredonia, con una dinámica similar a la de La Boquilla, donde asisten niños pequeños a cumplir con actividades extra escolares que los aleja de los modelos de identificación que los enmarcan diariamente.

El proceso
La Fundación Renacer hace inicialmente un proceso de identificación y búsqueda en la misma comunidad, con la ayuda de maestros y líderes, con el fin de llegar a los niños, niñas y adolescentes que son víctimas de este problema.

La atención de los niños víctimas debe ser interinstitucional e intersectorial, por eso es importante la articulación de muchos entes y la Fundación Renacer.

Una vez se ha identificado la víctima, viene el proceso que ellos suelen llamar de “enganche” para generare empatía, confianza y vincularlo de lleno al proceso terapéutico mediante actividades, por lo que asisten en contra jornada escolar y tienen la oportunidad de hacer prácticas lúdicas y con la atención de un equipo interdisciplinario además de un abogado que maneje la denuncia y el proceso jurídico que se deriva del abuso como tal.

El trabajo con la familia en ocasiones es muy complejo, la falta de conocimiento hace que no se identifique la explotación sexual como un delito y muchas veces suelen culpar al niño de lo sucedido.

Cuando luego del proceso terapéutico no se encuentra respuesta por parte de la familia para proteger al niño, se recurre a otro nivel de exigencia con Defensor o Comisario de Familia, quien a través de otras herramientas se encargue de restablecer los derechos vulnerados.

Mayerli Vergara indica que la misión de ellos es buscar la forma de que el menor vuelva con su familia, es lo ideal, aunque cuando ésta ha sido la maltratante, el Centro de Acogida del barrio España es su vivienda permanente.

Renacer tiene un equipo de acercamiento en la calle, por medio del cual se llega al menor en el lugar donde esté y la situación que esté viviendo, el mismo resiste y persiste hasta convencer y rescatar al niño o niña y mediante la generación de confianza logra llevarlo al proceso terapéutico.

El proceso puede durar hasta año y medio, dependiendo de cada caso, indica la profesional, al tiempo que advierte que la idea no es llegar a un proceso terapéutico largo, donde el menor víctima pueda recuperarse y su familia adquiera habilidades para protegerlo.

Hay mucho trabajo de sensibilización en la comunidad y esto ha permitido que aumenten las denuncias, advierte Mayerlin Vergara, de otra parte, las ayudas a la Fundación siempre son bien recibidas, toda vez que esto permite rescatar y salvar muchos niños.

La campaña
Alrededor de 150 niños hacen parte de la Fundación Renacer, que además de su atención integral a víctimas, tienen un proceso de prevención con el sector educativo a través de ayuda educativa, también el sector hotelero, con la Corporación Turismo Cartagena de Indias, Cotelco, Asotelca, entre otras agremiaciones, y se tienen 64 empresas turísticas certificadas con “The Code”, que es la certificación internacional para prevenir la explotación sexual.

Mediante la campaña “La muralla soy yo”, se incluyó una estrategia que vincula el turismo formal e informal, formando carperos, masajistas, taxistas y gente que puede ser clave para prevenir el flagelo.

Existe una red de servidores turísticos que multiplica el mensaje por la ciudad y denuncian, al tiempo que realizan acciones tendientes a acabar con la problemática que se hace fuerte en ese sector de la economía. Se trata de una muralla de afecto para proteger a los niños, niñas y adolescentes de la explotación sexual, por eso el mensaje siempre estará dirigido a la población adulta.