Gilberto Santa Rosa, profeta en su tierra y fuera de ella

28 de noviembre de 2019 05:56 PM

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

Cumpliendo con lo que se propuso a los ocho años, cuando decidió que sería músico y cantante, el portorriqueño Gilberto Santa Rosa hoy esgrime una exitosa carrera que celebra cuatro décadas y que además le ha valido la permanencia en un género que con él, lleva la bandera e identidad de lo que se quiere escuchar.

El salsero hace un permanente recorrido por su país, y advierte que ha sido profeta en su tierra, pero también se mantiene en un periplo que incluye los públicos más disímiles, todos con la certeza de un artista y un producto de calidad.

Nuevamente regresa a Colombia, y habla precisamente de ese proyecto de vida que emprendió y que hoy atribuye sus resultados a la ‘magia del aplauso’, una dinámica que lo ha asistido siempre, y agradece, porque como afirma, que un público acompañe y aplauda, no es fácil y él lo ha mantenido a lo largo de 40 años.

Gilbertito, como es conocido en Puerto Rico, indica que nacer en la isla ya es de por sí un avance musical, allí todo tiene un ritmo, existen grandes talentos, además las oportunidades se le fueron dando y él se fue entusiasmando más.

Celebra cuarenta años de carrera artística, que a juzgar por su físico, actitud y energía, bien podrían ser los suyos, advierte que este tiempo en la música es resultado de una sumatoria de metas. “La primera fue poder cantar, lo que fuera, en la iglesia, en el parque, en grupos, luego cuando empecé de forma profesional en el año 77, la salsa estaba muy fuerte, las metas crecieron y entré a diferentes orquestas”, indica el artista.

Gilberto Santa Rosa siempre tuvo la idea de un proyecto propio, pues reconoce sus aptitudes. Cuando se trabaja para otras personas se aprende mucho, de esta manera al sentir que estaba listo para trabajar en solitario, se lanzó y cumplió otras metas, obviamente agradeciendo a quiénes en su momento le dieron la mano y creyeron en lo que presentaba.

Cuarenta y cantando...

El proyecto que viene presentando y que es la celebración de este tiempo, se realizó en vivo, con un documento que surgió en Puerto Rico, con un concierto que en su momento fue un especial de televisión, recordando para Gilberto una fecha importante y significativa.

Si bien Santa Rosa es conocido como “El Caballero de la Salsa”, género que se nutre de sus maravillosas letras y excelsas melodías, también es sabido que sus inicios se dieron interpretando boleros, los cuales no faltan en sus presentaciones, a lo que se apresta a aclarar que “el primer amor es el primero” y por tanto no lo puede olvidar.

Los cambios se dieron cuando advirtió que su voz estaba preparada para cantar temas muy románticos, pero igualmente podía añadirles algo de creatividad. Afirma que ambos lo seducen, pero si se tratara de escoger, inevitablemente se iría por la salsa, toda vez que allí puede fusionar todo.

Gilberto Santa Rosa se mantiene en su romanticismo, es su identidad y piensa que un artista nunca debe dejarse seducir por el éxito de otro, la fortaleza debe mantenerse siempre en hacer bien lo que se sabe hacer.

Recordando sus primeras grabaciones, llega a la conclusión de que éstas fueron muy interesantes porque para entonces era un niño, entraba a ver el mundo real, resultaba muy divertido, también educativo, porque no tenía estudios formales en música y decidió prenderse de esa disciplina que tiene el estudio de grabación.

Confiesa igualmente que nunca fue de técnicas, se inclinó más por la parte creativa. Gilberto aclara que no sabe nada de micrófonos y lo que rodea esta parte, entra a un estudio con ideas, a tratar de interpretar de la mejor manera, siempre pendiente del proceso y dando opiniones basados en su concepto y gusto particular.

Al principio lo que hacía era cantar y aprender; siempre llegó lo suficientemente preparado al estudio. Rodeado de los grandes artistas boricuas aprendió que si no maduraba, el ‘tren’ lo iba a dejar, se quedaría siendo un aficionado la vida entera, y aunque se iba a divertir mucho, su proyecto no tendría futuro, por lo que decidió seguir en la disciplina.

En ese ‘entrenamiento’, aprendió, además de la ya nombrada disciplina, el respeto al público, negocios y su administración; y aunque en ese momento se tomó el trabajo de asimilar la parte técnica, hoy eso ya no sirve porque allí todo ha cambiado. En general, ‘aprendió a aprender’, porque nunca se ha cerrado a lo que llega.

Puerto Rico es musical en todos los sentidos, la isla, tan pequeña, es cuna de grandes artistas y ante eso, Santa Rosa aclara que Dios, en su inmensa sabiduría, cuando terminó esa porción de tierra dijo, “me quedó tan pequeñita que le daré una porción de talento para que se defiendan, porque con tamaño ya no hay”.

El Maestro rememora las grandes figuras de su país y de la misma forma admira ese talento emergente que cada día se distingue en todos los géneros, por eso se llena de orgullo ante el reconocimiento internacional que pueden tener en su mayoría.

El cariño de su gente ha sido fundamental para que el Gilbertito de los portorriqueños haya decidido permanecer en su tierra, eso hizo que este concierto conmemorativo de los 40 años se diera en su territorio, rodeado de su pueblo y con la felicidad que le produce estar allí. Nunca tuvo que salir de la isla para desarrollar su carrera, más adelante se dieron oportunidades que supo aprovechar alrededor del mundo, por eso advierte que fue profeta en su tierra.

El repertorio de Gilberto es amplio, sin embargo tiene canciones preferidas, esas que no pueden dejar de sonar en cada presentación. Hay dos a las cuales les tiene un cariño muy especial, sin quitarle mérito a las otras, considera que “Perdóname” y “Conciencia”, cambiaron su vida profesional, además de ser ambas de sus compositores de cabecera, José Luis Piloto y Omar Alfanno.

A este tiempo, el Maestro Santa Rosa advierte que su mayor sueño cumplido ha sido convertirse en cantante profesional, de ahí en adelante ha cumplido muchos y es agradecido con todo lo que ha vivido, por eso dice que si mañana no pasara nada más con él, seguiría igualmente feliz, pues ha cantado en sitios que nunca imaginó, hizo su carrera y con la misma ha sostenido su familia, conoció a casi todos sus ídolos y con la mayoría trabajó, conservando una bella amistad. En resumen, no pide nada más.

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Revista viernes

DE INTERÉS